viernes, 26 de mayo de 2023

Kafala y sindicalismo en Líbano

Las mujeres migrantes afiliadas al sindicato libanés del trabajo doméstico de la Federación Nacional de Sindicatos y Empleados del Líbano (FENASOL) se han manifestado el pasado 1º de Mayo en Beirut.

Son un colectivo de mujeres absolutamente indefensas y atrapadas en una cárcel construida, a medida, por la kafala, sistema del que ya he comentado alguna cosa anteriormente y que es tan dañino para ellas como difícil de erradicar por lo ventajoso para el patrón que las esclaviza.


La crónica completa de su situación en este texto de Alejandra Ortega Fuentes (@AlejandraORF), responsable para países árabes, África y Asia y consejera técnica de CCOO para la OIT en la Secretaría Confederal de Internacional, Cooperación y Migraciones de CCOO (@IntCCOO).

viernes, 27 de septiembre de 2019

Micro macro machismos

Desde hace tiempo tenía pensado comentar en el blog este tipo de eventos que nos tocan vivir a muchas mujeres, independientemente de la edad, aspecto y formación que tengamos.

Hace pocos días, en una reunión académica, se produjo la siguiente situación:

Uno de los participantes (hombre hetero, mayor de 60 años y con una altísima capacitación académica, natural de un país de América del Sur) quiso saber qué era el sherry, durante la conversación que estábamos manteniendo en la cena.

Yo le expliqué el significado y todo lo relacionado con el sherry que recordé en ese momento, sin atisbo de duda ni nada parecido, y el señor en cuestión quedó muy satisfecho con el conocimiento recién adquirido.

Peeeeeero…

Otro de los participantes, hombre hetero de entre 40/50 años, con la misma altísima capacitación académica y natural de la Península Ibérica, procedió a indicar, con gran suficiencia, que mi explicación estaba mal y dio otra, completamente falsa e incorrecta, que todo el mundo dio por válida inmediatamente.

Es decir, que todos y todas las presentes dieron por supuesto que yo estaba equivocada y el señor estaba en lo correcto, por más que yo insistiera en que mi explicación era la buena. Es más, alguna miradita condescendiente se le escapó a algunx. En ningún momento nadie se planteó que el señor pudiera estar equivocado. En absoluto.

Me dio tal rabia y coraje que tuve que tirar de internet para demostrar que mi explicación era la correcta.

Sólo después de que todos los presentes mirasen y remirasen en sus teléfonos móviles y que el señor reconociera, con gran asombro por su parte, que estaba confundido, el grupo de comensales aceptó que mi explicación era la buena.

Seguiremos contando.

domingo, 26 de mayo de 2019

Contaminación, nuestra amiga libanesa

He citado varias veces la situación terrible que vivimos en el Líbano respecto a todo tipo de contaminaciones: del aire, del agua, de los suelos, de cualquier elemento imaginable o no.

Hoy he encontrado una muestra. Es lo habitual en muchos lugares. 

Pero el comentario más repetido sigue siendo ¿qué religión tienes?


miércoles, 27 de marzo de 2019

sábado, 19 de enero de 2019

Cumpleaños olvidado

Pues resulta que este blog ha cumplido 10 años el mes de noviembre pasado y, aunque en su momento pensé escribir algo, entre unas cosas y otras se me ha olvidado por completo.

Éste no es más que un pequeño texto de aniversario, en el que digo que últimamente no he escrito mucho porque he estado muy ocupada viviendo. Cosas muy buenas y cosas terribles con toda mi gente, a ambos lados del Mediterráneo. 

También aprovecho para decir que ya va quedando poco tiempo para que esta aventura libanesa termine, aunque aún me quedan muchas cosas por contar. Prometo que las iré sacando, eso sí, con la lentitud que me caracteriza.

Pero es imposible quedarse pegada a la silla delante de la pantalla del ordenador cuando ahí fuera pasan cosas como ésta. No son fotos mías, son de  la organización Live Love Beirut, que verdaderamente reúne una de las mejores colecciones de fotos del Líbano.


Valle de la Beqaa vista desde la localidad de Bar Elias, cerca de las ruinas de la ciudad omeya de Anjar


El Monte Líbano visto desde la Bahía del Olivo (خليج ألزيتونة)



La tormenta Norma sobre la bahía de Yunie, vista desde el Monte Líbano.

De modo que muchas gracias a todas las personas que, tras estos diez años,  tienen a bien seguir leyendo las cosas que cuento por aquí y también ¿por qué no? me felicito a mi misma por seguir pensando en contar y expresarme a través de esta herramienta.

¡Un saludo!

sábado, 12 de enero de 2019

Una de machismo

Hecho sucedido en Madrid, no hace mucho tiempo, durante estas vacaciones navideñas.

Restaurante del barrio de Chueca, mediodía de sábado. Mucha gente, pero no lleno a rebosar.

Entramos mis hijas (24 y 18 años) y yo (55 años) a pedir mesa, sin haber reservado ni hablado con nadie del local previamente. 

Empleado del restaurante (unos 30 años) que nos mira en modo evaluación y nos dice que para un trío tan estupendo siempre tienen mesa, llevándonos a una de las pocas que quedaban libres.

Nos trae la carta y medio se echa sobre la mesa para explicarnos el menú y hacernos sugerencias sobre lo que pedir. No es sólo una descripción de los platos y sus características, también incluye un montón de adjetivos para referirse a nosotras, exageradamente familiares y melosos, casi de abuela. Conviene indicar que era la primera vez que le veíamos.

En un momento determinado de la explicación, el empleado me mira directamente y empieza a hacer referencias explícitas sobre mi aspecto físico, citando partes de mi cuerpo que le parecen muy atractivas. Le respondo que debe acudir urgentemente a una revisión oftalmológica.

El tipo no se da por enterado y sigue su discurso gastronómico con su almibarado lenguaje hacia nosotras.

Mi hija pequeña le corta el embeleso pidiendo la comanda con voz seca y poniendo cara de pocos amigos, actividad en la que es una auténtica experta. También expresa en voz alta lo poco apropiado la conducta del empleado y que se siente muy incómoda con esta actitud y situación.

Yo le digo que más que incómoda, me parece una situación delirante y bastante surrealista. Casi que me da curiosidad ver dónde es capaz de llegar el menda en cuestión. Por eso no les digo que nos marchemos inmediatamente.

Nos sirve la comida otro empleado, amable y correcto, sin cruzar ninguna línea.

En el momento de pedir la cuenta y pagar, vuelve el empleado número uno y retoma su discurso sobre mi físico y lo maravilloso que será vernos cuando volvamos al restaurante.

Muy amistosamente, le planta dos besos a mi hija mayor y, a continuación, se gira hacia la pequeña, momento en el que ella le hace una cobra en toda regla, dando dos pasos hacía atrás con sus botazas, que resuenan en todo el local.

El tipo se queda parado, mirándola con cara de sorpresa. Nos vamos las tres, dejándolo ahí plantado en su pasmo.

Preguntas del millón:
  • ¿a los hombres os han evaluado alguna vez así en los locales a los que vais? NO, claro que no.
  • si hubiese estado el padre de mis hijas con nosotras, ¿el empleado habría hecho las mismas referencias a mi físico? NO, claro que no.
  • si mis hijas hubiesen estado con un amigo/noviete/acompañante, ¿habría intentado besarlas? NO, claro que no.
Pues esto, ni más ni menos, es un enorme gesto de machismo.

martes, 1 de enero de 2019

Carnival

Han pasado ya tres años desde que leí este libro, Carnival, que fue el primero que adquirí aquí en Beirut, en la Librairie Antoine, una cadena de librerías de origen francés que tiene algunos locales que me recuerdan a La Central de Callao.

Aunque hay en Beirut otras librerías más interesantes que he conocido posteriormente, esta sucursal en el Beirut Souks es la más completa y atractiva. Tiene tres plantas grandes, con obras en varios idiomas (árabe, inglés, francés, alemán, italiano y sí, ejjpañol), una sección infantil con área de juegos y entretenimiento, una sección enterita de libros de gastronomía y turismo, una pequeña galería de arte y un cafetín donde puedes curiosear los libros que se te antojen, además de zona de revistas y papelería:


Tienen un personal bastante amable (para lo que suelen pagar en este tipo de negocios) y en aquella primera visita, pregunté una de las vendedoras, una jovencita nativa con la expresión facial aún no alterada de cirugía estética, por algún libro de autoría libanesa que estuviera bien y fuese recomendable. La chavala no dudó y fue directamente por este libro, la novela Carnival, del autor Rawi Hage (راوي الحاج léase Raui Hach, aspirando la h), escrita en el año 2012:


Naturalmente no conocía ni por asomo al autor, del que hay una reseña en Wikipedia, con fotos incluídas, que dejo enlazada para quien tenga curiosidad. Resulta que es una celebridad que vive actualmente en Montreal, como muchos libaneses.

Como tenía muchas ganas de empaparme de la literatura actual, fuera de los clásicos conocidos, empecé con mucho interés y ganas a leerla. Debo decir que al principio me pareció muy rara, pero el texto desprende una especie de neblina densa y un poco asfixiante que atrapa al leerlo.
Durante muchas páginas intenté localizar los lugares que citaba en la ciudad de Beirut, que estaba empezando a conocer y manejarme por ella. Hasta que me di cuenta de que no era aquí donde estaba ambientado. Claro, así podía yo devanarme los sesos intentado colocar los lugares descritos en la realidad que ya me resultaba conocida a raiz de esos mis primeros pasos por esta ciudad.
La novela trata sobre la vida de Fly, un taxista, empleo que el autor tuvo durante un tiempo, los clientes que suele llevar en su coche y la pasión que siente por leer. He elegido este párrafo por su contenido social que abarca varios aspectos:
SALLY
[...] I knew a dancer named Sally once; I used to wait for her every Thursday and drive her home late, after her shift was over. She was smart, well-read. She was studying French literature at the local university, and we hit it off. First we talked about books, because she saw a book lying on the dashboard of my car. I believe I was reading Jean Genet at the time, Our Lady of the Flowers. And when she saw it her eyes brightened. A reader, she said, and smiled.
[...] At the end of every month, Sally would take a car with two work colleagues and drive to the south shore, to a meat-packing town where men worked in slaughterhouses for low wages. She and two prostitute friends would rent a couple of rooms on a cheap motel and host these workers, charging less than half the usual price. Charity work, Sally called it, and she explained it as a religious gesture, pointing our that Mary Magdalene had been a prostitute before and after meeting Jesus. Certainly after, she said, and giggled. The girl who iniciated the project was named Maggie, short for Magdalena, and that is why they called themselves the Magdalena girls and were known by the slaughterhouse workers as the Magdalenas.

Rawi Hage (2012): Carnival. Penguin Books. London, 2014.

martes, 23 de octubre de 2018

La habitación pintada

Muchas veces dando vueltas por Madrid se encuentran locales que se quedan guardados en la carperta de los de volver en cuanto pueda, como la Creperie Olive de la calle Conde Duque, 24.



Además de lo bien que atiende la persona que suele estar allí, los distintos tés y productos que ofrece están muy buenos. Por si fuera poco, el local está al lado de la Plaza de los Guardias de Corps, lugar en el que Almudena Grandes sitúa la vivienda de Raquel Hernández, la protagonista de su novela El corazón helado, de la que ya caerá algún párrafo por aquí.

Olive es uno de esos locales en los que hay libros disponibles para leer mientras tomas algo o intercambiar. La última vez que estuve allí me entretuve mirando qué tenían y ahí encontré el libro que voy a citar esta vez.

Se titula La habitación pintada, y está ambientado en el Cuatroccento italiano, en torno al pintor Mantegna, nada menos. Reparé en el libro por la portada, que reproduce la sección central del techo de Camera picta (o de los esposos, como se conoce actualmente), del castillo de San Giorgio en Mantua, obra pintada por el citado Andrea Mantegna entre 1465 y 1474. De ahí toma el título, precisamente, este libro.


La primera vez que vi una obra de Mantegna, el famoso Cristo yaciente, me pareció espeluznante. Gentes más expertas que yo me han criticado porque tal cuadro me produce estos sentimientos tan negativos y no una suerte de éxtasis tipo Stendhal por la calidad de la misma. Pero de momento estoy más inclinada a hablar de las obras de arte conforme me conmuevan y no según criterios académicos que carezco. De modo que Mantegna no se encuentra entre mis artistas favoritos. 

Me llamó la atención que en el texto, Mantegna aparece descrito de un modo que casi a lo largo de casi todo el libro me produjo la misma impresión que su pintura. ¡Por ese casi recomiendo leerlo!

La autora es la danesa Inger Christensen, de quien nunca había tenido noticia, pero que ha llegado a estar en las listas de candidatos a los Premios Nobel de Literatura y que nunca obtuvo.

Aquí está el párrafo que más me ha impactado:

En esta hora comienza la devastación sistémica de mi amada Nicolosia.

Ahora será sometida al potro del matrimonio, la estirarán y la retorcerán, hasta que haya arrojado un número apropiado de hijos varones. No lo comprendo.

No comprendo que, después de todo, tales medidas puedan considerarse necesarias en una época en la que se ha puesto de moda, de forma tan manifiesta, tener tal número de hijos ilegítimos, no sólo para poder presumir de su mera existencia, no; esencialmente, para poder así surtirse de unos productos de calidad razonable. [...]

¡Ojalá nos hubiéramos casado la primera vez que nos vimos!

Inger Christensen (1999): La habitación pintada. Un relato de Mantua. Ediciones del Bronce, Barcelona. Traducido por Ana Sofía Pascual.


martes, 2 de octubre de 2018

Cronología de mi dolor por Argelia

Este domingo tuve la oportunidad de conocer a Souad Hadj-Ali Mouhoub, autora de este libro.

Es una de esas mujeres que te impactan desde el momento en que empieza hablar. Es cercana y habla con mucha claridad, no hay que escuchar entre líneas sus palabras. 

Su relato sobre su vida en Argelia y en Madrid, sus actividades sindicales, su capacidad como autora y traductora quedan más que bien reflejadas en las obras que ha publicado. 

En la presentación de este libro, nos contó de su Argelia, esa tierra que aún nos resulta bastante desconocida, a pesar de su cercanía y de la herencia andalusí que preserva casi intacta. Es una vergüenza que apenas sepamos nada de allí.

Nos contó como, a pesar de los primeros atentados que se perpetraron allí, a modo de laboratorio terrible, desde finales de los años 80 del siglo pasado, nadie hizo caso, salvo el Foro de Mujeres Progresistas al que ella pertenecía en esa época. Solían manifestarse en la Puerta del Sol de Madrid avisando de que eso que empezaba a pasar en Argelia, podía extenderse al resto del mundo. ¡Y vaya si lo ha hecho...!

Souad ha nacido en allí, en Argelia, en 1955. Es hispanista y fue profesora en la Universidad de Argel, hasta que llegó a Madrid en 1995, dónde ejerce de traductora y autora.

En este libro hay relatos inspirados en su vida, en la de parientes y vecinos y en experiencias vividas en el metro de Madrid, medio de transporte que usa habitualmente y que le sirve como laboratorio (en este caso maravilloso) de ideas literarias. Se trata del relato de sus sentimientos y recuerdos más vívidos, con el objetivo de curarse de la herida muy profunda y abierta que sufre desde hace demasiado tiempo, causada por los periodos de guerra de su pais natal, tanto por la independencia como por la situación interna crudelísima vivida en ese territorio durante los años noventa del s. XX.

Ella habla de perdón y concordia civil, pero sin forzarla a ello: Perdonaré, pero déjame tiempo, nos dijo.



Aquí está la cita

El sonido de la lluvia cubre las voces y los pasos, pero el ruido de los pasos retumba y las voces braman. En cada esquina, tranquila, hay una pelea_ dos hombres agarrándose de la chaqueta, una mujer desgañitándose, un padre pegando a su hijo, una joven huyendo de un hombre que no deja de pegarse a ella, un hombre insultando a un chaval que mendiga... Y en cada corazón dormita una congoja que no tiene nombre. Duerme y no quiere despertarse. El dolor es muy fuerte y no hay quien lo sufra ni quien lo viva [...]

- Han degollado a un taxista de Zeralda...


Souad Hadj-Ali Mouhoub (2018): Cronología de mi dolor por Argelia y otros relatos contra el olvido. Editorial Diwan Mayrit, edición revisada de la ed. 2010 Ed. Anubis. Madrid, 2018.