viernes, 8 de marzo de 2013

Telethusa y las puellae gaditanae

Telethusa fue la más famosa de las Puellae Gaditanae, conocidas en todo el ámbito mediterráneo y apreciadísimas cantantes, músicas y bailarinas, claro. Varias obras de arte clásicas parecen describir visualmente el modo en que danzaban y sus representaciones coinciden con las descripciones de su manera de bailar que hacen las fuentes escritas. El nombre de Puellae Gaditanae se dio por extensión a todas las bailarinas del sur de la Baetica, fuesen o no de Gades.

Marco Valerio Marcial cuenta que en la comitiva triunfal de Cecilio Metelo llevada a cabo en Roma, tras las guerras sertorianas (hacia el 74 aC), participaron unas muchachas que danzaban y que llamaban la atención por sus traviesos y juguetones pies y por sus crusmata baetica (castañuelas de metal). En otros textos, Marcial destaca las cualidades sensuales de estas bailarinas y que cantaban, murmurando, canciones de amor. El poeta Juvenal, contemporáneo de Marcial, hace referencias similares, detallando que en sus bailes iban descendiendo hacia el suelo hasta tocarlo, lo que era muy aplaudido por la plebe. Esto es lo viene llamándose un cambré, como los que se solía marcar Naemet Mokhtar (minuto 1.36 de este vídeo).



Otros autores reflejan también que las gaditanas cultivaban la poesía lírica (cantada) antes del Cristianismo. En Roma, las bailarinas gaditanas eran tan famosas como las sirias e igualmente solicitadas para el baile y el cante. Su presencia era obligada en muchos festines de Roma (Plinio 1.15).

Telethusa ha pasado a la posterioridad gracias al poeta Marcial, el de Bilbilis o Qalat Ayyub. Al parecer, era experta en adoptar posturas provocativas al son de las castañuelas béticas y en danzar según los ritmos de Gades, entre otras cualidades.

JULIO CEBALLOS, PUELLAE GADITANAE.
Óleo sobre lienzo. 114 x 146 cm.1-2-2001 UCA

Algunas frases que le dedica son las siguientes:

Telethusa era un poema completo de armonía. El movimiento de los pies, secuencia del bien pisar, acompasando el gesto expresivo, a la cabellera echándose hacia detrás, alegría, o hacia delante, la pasión, el dolor. En tanto, los brazos daban palmadas rítmicas en la frente, en la boca, en los pechos, en los muslos. Theletusa brilló como una estrella hasta que su juventud y su belleza se agotaron. Aquí hay algunos datos curiosos más y citas bibliográficas: http://cadizpedia.wikanda.es/wiki/Puellae_Gaditanae

Como curiosidad, hay quien considera que la Venus Calpigia, la de las hermosas nalgas, del Museo Napolitano, representa a Telethusa.


Esta figura forma parte de la colección Farnesio y ha dado lugar a varias interpretaciones sobre a quién representa, pero aquí nos quedamos con que es Telethusa...

Aunque yo me la imagino más bien así, al estilo Safinaz, que es una pasada:



EDITO ESTA ENTRADA CON FECHA 10.10.2016:



Gracias a La Música en Tartessos y en los pueblos prerromanos de Iberia

Las puellae gaditanae eran muchachas bailarinas y cantoras que obtuvieron una gran fama en aquella época (siglo II a. C.), fama que llegó hasta Roma. 
Por las reseñas de los cronistas latinos podemos deducir que aquellas jóvenes músicas danzaban con un estilo sin paralelos en las costumbres romanas, e incluso ajenas a las de otras comunidades hispanas (Marcial, por ejemplo, era romano-aragonés).
Además, cumplían funciones que trascendían de lo musical. Algunos autores como Ricardo Olmos o Ana Mª Jiménez han llegado a proponer una posible relación de estas bailarinas con el mundo de los rituales y las creencias religiosas, al igual que se hacía en el contexto semita (cf. Ex., 32, 16; II Sam., 6, 14-16). En este sentido se piensa que pudieron estar vinculadas a la institución de la hetería, es decir, la prostitución sagrada, por influencia fenicio-púnica.
A la derecha de la imagen, junto a un telamón, podemos observar una fila de cinco personas. Presuntamente tres de ellas son mujeres (las dos primeras y la última), mientras que las figuras centrales, de menor tamaño, podrían ser niños. Las cinco se encuentran sobre una tarima sostenida por tres pilastras y todas ellas tocan las palmas, jaleando y acompañando rítmicamente a las tres muchachas que danzan (colocadas de espaldas y con los brazos alzados, tocando castañuelas). Un sexto palmero, esta vez hombre, las acompaña dentro del mismo plano central.
Ángel Román Ramírez.
Publicar un comentario