jueves, 12 de marzo de 2009

Violencia gratuíta

Ayer por la tarde, a eso de las 16'30 horas viví la siguiente situación en un autobús de la EMT de Madrid, línea 21, justo en la esquina de la calles de Alberto Aguilera con la de la Princesa, famosa desde que en el año 2001 se derrumbó una casa mientras estaban haciendo unas obras poco claras en ella:

Acaba de subirme en la parada que hay frente a la Librería Páez (toda una institución en el barrio). A unos 100 metros de esa parada está la esquina citada y por este motivo el autobús debe cruzarse en diagonal en tan poco espacio y situarse en el carril izquierdo de la calle Alberto Aguilera (que tiene tres carriles en cada sentido), para poder seguir su camino hacía la calle de Marqués de Urquijo, mientras que los coches que giran a la derecha, hacia Princesa, se suelen poner en los carriles central y derecho.

Al llegar al punto justo del cruce, el autobús se situó en el carril central, quedando en el izquierdo un coche pequeñito. Se pone en verde el semáforo y el bus salió hacia adelante (claro, es lo que tiene que hacer) mientras que el coche pequeñito giró a la derecha para tomar la calle Princesa, de manera totalmente inesperada e inapropiada ciertamente.

De tal maniobra resultó que autobús y coche casi chocan, quedando el cochecito parado justo en la parte donde se sienta el conductor del bus. Éste intentó seguir su camino, pero no podía avanzar sin llevarse por delante al cochecito, de modo que, sin más, abrió su ventanilla y gritando de manera desaforada, absolutamente fuera de sí, se puso a dar puñetazos sobre el techo del cochecito, como un poseído.

Las cuatro o cinco personas que íbamos de pasajeros no dábamos crédito a lo que estabamos viendo.

Yo miré hacia quién conducía el cochecito y resultó ser una mujer mayor, que estaba absolutamente bloqueada, aterrorizada más bien, mientras que el conductor del bus seguía con su violencia y sus gritos. Nadie decía nada, yo misma no fui capaz nada más que de decirle un poco por lo bajinis si deja de gritarle a lo mejor reacciona... Pero con muy poca convicción, porque también estaba yo un poco temerosa ante la actitud del menda este.

A todo esto ya se estaba formando un atasco monumental a nuestro alrededor, porque en ese cruce confluyen 12 carriles de tráfico muy intenso a cualquier hora del día, es una zona comercial y próxima a un campus universitario, un intercambiador de autobuses y el comienzo de una utilizadísima carretera hacia la periferia madrileña. O sea, que ni el cochecito ni el autobús tenían espacio suficiente para maniobrar y desconverger sus trayectorias.

Mientras tanto, el conductor seguía con su gritos y los golpes...

Finalmente la conductora del cochecito consiguió reaccionar, pudo separarse del autobús y avanzó hacia adelante, por la calle del Marqués de Urquijo, que era la única trayectoria posible para ella.

El conductor del bus también arrancó, aún con sus improperios y salió detrás, no despacito precisamente. Todos los viajeros nos bajamos en la primera parada que venía, sin decir ni pio, pero obviamente impresionados por lo que acababa de pasar.

Me pregunto las siguientes cuestiones:
  • ¿Hay algún procedimiento para poder denunciar una situación así? Las normas de viajeros no indican nada al respecto, sólo hablan de los deberes que tenemos que cumplir.

  • ¿En qué modo influyó el hecho de que fuera una mujer y mayor quien conducía el cochecito?
    ¿Fue por eso por lo que se pusó tan bestia el conductor del bus?
    ¿O tal vez si hubiera sido un hombre habrían llegado a las manos o algo peor?
    ¿Si hubiese sido un hombre joven, con un buen coche y más rápido de reflejos su maniobra hubiese despertado admiración en el conductor, esa del tipo mira que tío, lo que puede hacer con ese coche que lleva...?

  • ¿Alguien se ha visto en una semejante? ¿Qué hizo la gente en esos casos?
Yo me siento incómoda conmigo misma por no haberme puesto más firme con el conductor, pero por otro lado, ¿quién me asegura que el tipo en cuestión no me hubiese golpeado a mí, o a cualquiera de los pasajeros, con la misma violencia que se puso a golpear al cochecito? ¿Más violencia aún...?
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