lunes, 25 de julio de 2011

Astronomía y Prehistoria


Una aproximación totalmente novedosa al arte parietal paleolítico de la cueva de Lascaux hecha por la investigadora Chantal Jègues-Wolkiewiez. Ella ha descubierto que el sol iluminaba el interior de la cueva, es decir, las pinturas, durante el solsticio de verano de hace 17.000 años.

No es la primera vez que se relaciona la iluminación con el arte rupestre, de hecho, hace algún tiempo pude ver en una cueva de la cornisa cantábrica la figura de un hombre bisonte tallado en una estalactita, que convenientemente iluminado, proyectaba una sombra animada tipo sombras chinescas, que impresionaba profundamente. Y el techo de Altamira, ahora en la cueva con una disposición distinta de como se pintó originalmente, también se veía con luz natural en el momento de ser pintado.
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