viernes, 7 de septiembre de 2012

Khamish Henkesh, sit tibi terra levis

Pues retomar el blog con la noticia del fallecimiento de Khamis Henkesh no es un buen comienzo, pero así son las cosas... 

Me llama la atención que no ha tenido mucho eco esta noticia, porque en los últimos años había venido desde El Cairo en bastantes ocasiones. Incluso tiene publicado material digital aquí, como el DVD con Nesma o el CD de ritmos árabes, además de varios espectáculos en los que participó. Incluso ha impartido varios talleres y ese tipo de actividades.

No sé exactamente qué le ha pasado, ni siquiera sé en qué fecha ha fallecido, ni tampoco me importa mucho. Pero sí me gustaría comentar aquí algunas impresiones que tengo, obtenidas en las pocas ocasiones en las que he podido compartir tiempo y espacio con él.

Siempre me pareció alguien con una enorme capacidad para el escenario, le gustaba tocar y se notaba enseguida que disfrutaba con público delante, al menos a mí me lo parecía. Más de una persona, con muchos y mejores conocimientos de percusión que yo, me ha comentado que técnicamente no era el mejor percusionista del universo, sino que lo que hacía era enrrollarse con el público para enmascarar sus deficiencias y ahí quedaba todo. Pero yo no tengo criterios objetivos para poder confirmar o rechazar esta afirmación. Lo que sí puedo decir es que es verdad que tenía una envidiable capacidad de quedarse con el público, animarle y hacer que la gente lo pasara muy bien con su percusión, aunque no fuese perfecta. 

¿Qué no era el mejor percusionista del mundo? Pues no sé, es posible, seguramente sí, yo qué sé... 

¿Qué conseguía tener a todo el mundo pendiente de su actuación y sabía darle un aire festivo como pocos...? Pues sí, sí y sí. Eso lo defenderé siempre. Además era alguien que no iba de superestrella, al contrario, el hombre era bastante amable y parecía que lo era de manera natural, no forzada.

De hecho, uno de los momentos memorables que he vivido desde que me interesé por la danza y música orientales fue, precisamente, en una actuación suya: el espectáculo Tus ojos hacia Alejandría, en el que Khamis tocaba con sus hermanos y otros artistas, cantantes y bailarinas. Fue allá por este mes de septiembre del año 2007 en la sala Galileo Galilei.

Le tocaba bailar a Amaj (linda, te echamos de menos por aquí), nada menos que el tema Lissa Faker de Um Julzum, tela marinera, vaya. Pues nada, ahí que empiezan a tocar, Amaj a bailar y entonces ¡plaf! Magia en la sala: yo iba acompañada por un colectivo de músicos de distintos lugares: Líbano, Siria, Marruecos (y algún sitio más que no recuerdo) que se sabían perfectamente la letra. Comenzaron por piropear a Amaj, que estaba bailando divinamente y siguieron cantando la canción, dando palmas y participando activamente, según la costumbre árabe en los conciertos, con la complicidad inmediata de Khamis y sus acompañantes, que es lo que quería yo destacar. Todos terminamos en el ya cerrado y añorado bar Palmira, de la calle Silva, en una improvisada sesión de música y danza: nosotros, los músicos, Khamis y su compañía y unos cuantos espontáneos que se sumaron al jaleo, que eso siempre pasaba en aquel lugar... En un rapto de orgullo diré que el mismo Khamis me dijo -mientras yo bailoteba a lo mío- que le había parecido bonita una cosuca que se me había ocurrido hacer, así de pasito lateral con cadera/vibración ¡TOMA YA!

Recapitulemos: fueron sólo unos pocos minutos los de la Sala Galileo al son de Lissa Fakr, pero ¡qué minutos! Y para que nadie pueda pensar que es un cuento chino todo esto, aquí dejo el vídeo testimonio de tan inolvidable evento, sobre todo como pequeño homenaje a Khamish, un tipo muy peculiar, desde luego que sí. Sinceramente, nada me gustaría más que tener que publicar una entrada enseguida para decir que todo ha sido un viral de internet, pero me temo que no... De modo que aquí están Amaj y Khamis Henkesh, para disfrutarlo:


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