martes, 2 de abril de 2013

Musée Édith Piaf, Paris


Marlene Dietrich la llamaba El alma de París y es que la vida de Édith Giovanna Gassion (1915-1963) está indisolublemente unida a esta ciudad y sobre todo a Belleville, un barrio obrero del este de la capital francesa en el que nació y donde dio sus primeros pasos como artista. Hija de una cantante alcohólica y de un acróbata callejero que la abandonó en el burdel que regentaba su abuela, la vida de Édith no pudo comenzar peor. Sin embargo, el destino y una voz fuera de lo común la convirtieron en leyenda mundial. Un día de octubre de 1935, el destino le aguardaba en la esquina de la rue Troyon y de la rue Mac-Mahon (distrito 17) para dar un giro en su vida. Louis Leplée, dueño del cabaret Gerny’s de la rue Pierre-Charron (distrito 8), la descubre y, gracias a él, sale de la calle para subir a los escenarios. La bautiza con el nombre de la Môme Piaf (en argot, piaf significa pajarito).

La leyenda de Édith dio comienzo el mismo día de su nacimiento. En el número 72, de la rue de Belleville (distrito 20) una placa recuerda que en los peldaños de esta casa nació el 19 de diciembre de 1915 en la más absoluta pobreza Édith Piaf, cuya voz cambiaría después el mundo. Piaf nació en el hospital Tenon, en la rue de la Chine (distrito 20). A unos metros de ahí, en la plaza que lleva su nombre, se alza desde 2003 una estatua de la cantante. Antes de convertirse en pájaro, Piaf fue un gorrión, una niña de Belleville que tarareaba junto con su padre cuando terminaba el número de la contorsionista.

SITUACIÓN DEL MUSEO:


El 11 de octubre de 1963, Édith muere en el sur de Francia. Théo Sarapo, su último marido, lleva en secreto su cuerpo al domicilio de la pareja, en el número 67 del boulevard Lannes (distrito 16). Como si volviera a sus orígenes, su cuerpo descansa en el cementerio de Père-Lachaise (distrito 20), al lado del Ménilmontant y de las calles de Belleville.

Su museo es uno de esos tesoros escondidos de París, alejado de las multitudes ansiosas de visitar el Louvre y la Torre Eiffel. En pleno centro de Belleville (5 Rue Crespin du Gast 75011 Paris), es en realidad el diminuto apartamento donde la Môme (la niña en francés) vivió en 1933. Su propietario, Bernard Marchois, que conoció a Édith Piaf siendo aun adolescente, reúne con paciencia y esmero objetos personales de la artista.

Los compases de Je ne regrette rien, una de las canciones más célebres de la cantante, sorprenden a la entrada del apartamento e inmediatamente un pedazo de la intimidad de Édith Piaf se desvela ante nosotros: sus míticos vestidos negros, los zapatos de la talla 34 que usaba para actuar, el oso de peluche que le regaló Théo Sarapo, unos guantes pertenecientes al gran amor de su vida, el boxeador Marcel Cerdan, pósters, cartas…

Aquí está:


(Mis abuelos, durante su tiempo de emigrantes en París -entre 1926 y 29-, vivieron ahí cerca, en la Porte de la Villette y en el Boulevard de Clichy, que tampoco eran la Rue de la Paix, precisamente... Algún día lo contaré)
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