martes, 3 de marzo de 2015

Danza Oriental, fertilidad y diosas, digo, mujeres...

A menudo, vemos repetirse en los textos, en los blogs y otros sitios de por ahí una suerte de explicación que relaciona los orígenes de la danza oriental con las llamadas divinidades de la fertilidad desde tiempos inmemoriales, a lo que se suelen sumar los lamentables entramados patriarcales de exaltación de las mismas, que, por cierto, aún muchas mujeres siguen teniendo en cuenta.

Yo no puedo dar ninguna explicación al respecto, tipo Boletín Oficial del Estado, que incluya deidades, por muy femeninas que sean, y vincularlas a los orígenes de la danza. Ni pretendo hacerlo, claro.


Pero lo que sí puedo es poner ejemplos auténticos de mujeres que bailan ¡y de qué manera! en pleno proceso biológico del embarazo. Como hizo Alba Pascual el pasado 22 de febrero en el espectáculo Oriental Senses. Decir que el público se quedó pasmao al verla no consigue reflejar ni una pizca las sensaciones que provocó su danza... Aquí está ella:



No me extraña nada que esos tres elementos -danza, deidades femeninas y fertilidad- se hayan fundido en la mente de las personas desde que tenemos memoria, a la vista de este vídeo.

Nuestra sociedad vive el periodo del embarazo como una suerte de tira y afloja para las mujeres, que va desde el desprecio más absoluto (no hay más que ver las declaraciones de determinadas empresarias o el trato que te propinan en determinadas consultas y centros hospitalarios) hasta un exceso de hiperprotección, en la que apenas te dejan un resquicio de aire, no esto, no lo otro, no lo de allá... Por no citar lo que nosotras mismas nos autoimponemos, a modo de hembras alfa, mezclando jornadas de trabajo agotador -para demostrar lo fuertes que somos- con el cansancio que normalmente supone estar embarazada, mientras intentamos poner cara de estoy estupendamente, aunque nos estemos rompiendo por dentro y por fuera, que también pasa.

Es obvio que eso no le sucede a Alba, ella está estupenda mientras baila y se le nota, además. Su energía y su alegría durante este embarazo, al igual que les ha sucedido a muchas mujeres a lo largo del tiempo, es lo que ha llevado a pensar que dentro de ellas reside una fuerza de carácter sobrenatural. Pero lo que hay ahí es la fuerza vital que las personas tenemos y que puede empoderarnos, más allá de nuestro género y de nuestras vivencias.

Por eso me gustó especialmente ver a Alba bailando, porque si de verdad hubiera diosas, seguro que bailarían como ella lo hizo.
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