lunes, 31 de julio de 2017

Juana sigue mi casa

JUANA ESTA EN MI CASA

esperamos la salida de los 15.000 niños secuestrados por la ley 8/2015


Victoriano Fernández Fernández. Viernes, 28 de julio de 2017.

Ahora mismo me han dado un terrible noticia. Uno de mis mejores amigos se ha suicidado. Tenia 24 años y su vida ha sido puro sufrimiento.

Su muerte llega en el peor momento para mi. Por muchas razones, pero ante todo, porque es una especie de demostración empírica del mal funcionamiento del sistema educativo en su conjunto.

No daré mas datos para respetar en lo posible su intimidad y la de su familia.

Yo entiendo por sistema educativo todo aquello que ayuda , o no, a formarse la psique de cada individuo y en una sociedad como la nuestra, el proceso de formación de la psique ha de dirigirlo la escuela y las redes de apoyo al menor y la familia. En todo caso, porque en las sociedades avanzadas ya la familia extensa y la comunidad urbana no cubren muchas de las funciones que cubrieron hasta los años 60.

Hace ahora 30 años, en Alcalá de Henares se produjo un intento de suicidio de un joven de 16 años. y yo lo pasé muy mal. Lo pasé mal , no solo por el dolor que imaginé en el niño y su familia, sino porque fue una premonición sobre el futuro de toda la generación de nuestros hijos, sometidos a los vaivenes de la vida en evolución, y sin una escuela e instituto a la altura de las necesidades.

Esta tragedia de hoy, refuerza mi sentimiento de impotencia, mi constatación de lo que lo que podría titularse crónica de una muerte anunciada para miles de jóvenes.

Esa crónica comienza en las escuelas en la que a los niños no se les valora, en la que solo se preocupa el sistema de las notas y de los rendimientos pensados para la producción. Esa escuela y esos servicios sociales que no tienen en cuenta el ser completo en construcción que es el niño. Esa escuela que no habla a los niños y a los adolescentes del amor y de las relaciones con los otros. esas escuela que somete a los adolescentes a presiones absurdas en vez de acompañarles en la búsqueda de un lugar en la vida.

Esa escuela es la que ha destrozado la vida de mi amigo y la destroza la vida de esos miles de niños que hoy están en centros de acogida o de reforma o en tutelas en familias profesionales, o en adopción después de procesos truculentos en los que no se permite que el niño mantenga sus apegos.

Por todo ello yo invito a quien me lea a llenar las redes de mensajes de apoyo a Juana y sus hijos como tres victimas de un sistema infernal que tiene 15.000 presos y 42.000 mal tutelados, que son la parte visible de los miles de familias destrozadas por una sociedad competitiva y una escuela puesta al servicio de esa competencia extrema.

Este texto lo ha escrito mi maestro Victoriano. Yo no conocía al chaval, pero sí a su madre. Estar con ella mientras abrazaba la urna con las cenizas de su hijo ha sido una de las más duras experiencias que me ha tocado vivir. Nadie de los presentes en el pequeño tanatorio del pueblo en el que vive ha podido evitar sentir una pena muy oscura al ver a esa mujer frágil aferrada a la pieza de cerámica con tanto significado.

Suscribo al 100% lo que dice Vito, sobre la escuela que prepara para una sociedad depredadora de humanos y que cuando tiene que educar a personas diferentes, no sabe solucionarlo.

Mucho talento queda desperdiciado y en ocasiones, anulado hasta la muerte, como el de este chaval, de sonrisa amplia y sensibilidad extrema que decidió morir antes de darse cuenta del valor de su persona.
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