martes, 23 de octubre de 2018

La habitación pintada

Muchas veces dando vueltas por Madrid se encuentran locales que se quedan guardados en la carperta de los de volver en cuanto pueda, como la Creperie Olive de la calle Conde Duque, 24.



Además de lo bien que atiende la persona que suele estar allí, los distintos tés y productos que ofrece están muy buenos. Por si fuera poco, el local está al lado de la Plaza de los Guardias de Corps, lugar en el que Almudena Grandes sitúa la vivienda de Raquel Hernández, la protagonista de su novela El corazón helado, de la que ya caerá algún párrafo por aquí.

Olive es uno de esos locales en los que hay libros disponibles para leer mientras tomas algo o intercambiar. La última vez que estuve allí me entretuve mirando qué tenían y ahí encontré el libro que voy a citar esta vez.

Se titula La habitación pintada, y está ambientado en el Cuatroccento italiano, en torno al pintor Mantegna, nada menos. Reparé en el libro por la portada, que reproduce la sección central del techo de Camera picta (o de los esposos, como se conoce actualmente), del castillo de San Giorgio en Mantua, obra pintada por el citado Andrea Mantegna entre 1465 y 1474. De ahí toma el título, precisamente, este libro.


La primera vez que vi una obra de Mantegna, el famoso Cristo yaciente, me pareció espeluznante. Gentes más expertas que yo me han criticado porque tal cuadro me produce estos sentimientos tan negativos y no una suerte de éxtasis tipo Stendhal por la calidad de la misma. Pero de momento estoy más inclinada a hablar de las obras de arte conforme me conmuevan y no según criterios académicos que carezco. De modo que Mantegna no se encuentra entre mis artistas favoritos. 

Me llamó la atención que en el texto, Mantegna aparece descrito de un modo que casi a lo largo de casi todo el libro me produjo la misma impresión que su pintura. ¡Por ese casi recomiendo leerlo!

La autora es la danesa Inger Christensen, de quien nunca había tenido noticia, pero que ha llegado a estar en las listas de candidatos a los Premios Nobel de Literatura y que nunca obtuvo.

Aquí está el párrafo que más me ha impactado:

En esta hora comienza la devastación sistémica de mi amada Nicolosia.

Ahora será sometida al potro del matrimonio, la estirarán y la retorcerán, hasta que haya arrojado un número apropiado de hijos varones. No lo comprendo.

No comprendo que, después de todo, tales medidas puedan considerarse necesarias en una época en la que se ha puesto de moda, de forma tan manifiesta, tener tal número de hijos ilegítimos, no sólo para poder presumir de su mera existencia, no; esencialmente, para poder así surtirse de unos productos de calidad razonable. [...]

¡Ojalá nos hubiéramos casado la primera vez que nos vimos!

Inger Christensen (1999): La habitación pintada. Un relato de Mantua. Ediciones del Bronce, Barcelona. Traducido por Ana Sofía Pascual.


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