domingo, 22 de abril de 2012

Danza de las Horas

Mi amiga Inés me ha pasado este vídeo. No es que ella practique con asiduidad el ballet clásico o la danza oriental, pero es que Inés sabe mucho de muchas cosas, aunque a veces se esmera en ocultarlo.

Se trata de la Danza de las Horas, de la ópera La Gioconda (escrita por Amilcare Ponchielli en Milán entre 1876 y 1880) que es la pieza más conocida, un ballet miniatura romántico que es más popular que la ópera de la que proviene.  Esta primera es la espectacular representación en el Liceu de Barcelona, no sé la fecha. Conviene fijarse en la serie de giros fouettés de Ángel Corella al final, sin ayudarse del golpe de rodilla que normalmente se hace con la pierna que está en el aire. Es el modo de girar más difícil en ballet clásico. Y me sorprende ver a la compañía en escena aplaudiendo, no es nada frecuente.

Por otra parte, la bailarina Letizia Giuliani tiene esa cualidad etérea y fluida que tan difícil es conseguir. Parece que baila así, como si nada, pero eso exige un control férreo sobre el cuerpo y no dejar ni un sólo músculo a su bola. Bueno, también hay un no-sé-qué que qué-sé-yo que no se aprende, sino que se lleva dentro y que es lo que da carácter y diferencia a una bailarina respecto de las otras.




Esta segunda es la representación en la Arena di Verona, tampoco sé la fecha, esta vez con Roberto Bolle, que también hace los fouettés citados (nótese los aplausos del respetable según los terminan).
En ambos casos la coreografía es del rumano Gheorge Iancu

martes, 17 de abril de 2012

Unas fotos significativas

La detención de Julio, Maite y varias decenas de personas más a propósito de la Bienvenida a Palestina 2012 me ha llevado a incluir estas imágenes, que no por duras son menos ciertas:

Aprende Historia de la Agresión


Algunas imágenes son muy duras y pueden resultar impactantes, pero hace falta verlas y comparar. No son necesarias muchas palabras más. Solo mirar y hacerse una idea muy exacta de cómo somos los humanos.
Nada más.

sábado, 14 de abril de 2012

¡Mierda, cagao, culo!

Tengo que tirar de vocabulario de D. Miguel Delibes (El príncipe destronado, 1973) para expresar la rabia que me da que tal día como hoy se concentren un montón de actividades interesantes y todas coinciden en día y hora: a saber:



Y esta manifestación, que va haciendo falta un repaso a  la historia:


Y para documentar las exclamaciones del título, pues un cachito de la película La guerra de papá, de Antonio Mercero, basada en el libro citado:


domingo, 11 de marzo de 2012

Anud Abbassi y la cocina árabe

Ayer conocí a Anud Abbassi.

Es jordana y presenta la sección Cocina Árabe en Canal Cocina (que yo no sabía ni que existía). Trabaja en la difución de la cocina de la región del Cham y además tiene clases en una escuela que se llama Kitchen Club, en la calle de la Ballesta en Madrid (parece un sitio muy peculiar, hay también un curso de cocina marroquí). Dejo aquí los enlaces para poder echarles un vistazo, porque no es muy frecuente encontrar cursos de cocina árabe en Madrid. 



No puedo incrustar ningún vídeo del Canal Cocina así que pongo el enlace a todos los vídeos que tienen publicados

domingo, 4 de marzo de 2012

Wendy Whelan y la Danza Árabe del Cascanueces

 

Hace algunos años vi en una cinta VHS esta interpretación de la Danza del Café o Danza Árabe que forma parte del ballet El Cascanueces, de Piotr Ilich Chaikofski (lo escribo en castellano, para que no haya líos). Hasta ahora no la he encontrado en internet y por eso aprovecho para ponerla aquí.

Se trata de la mejor interpretación y coreografía que he visto nunca de esta danza (y he visto muuuuuuchas, porque la suite del Cascanueces tiene un especial significado para mí).

Aunque es evidente que alguien ha confundido un poco las cosas, porque tanto el vestuario y algunos pasos están claramente inspirados en la cultura de India, no importa nada, porque el resultado es perfecto. Nunca me ha parecido fácil hacer una coreografía, para estos escasos tres minutos de música, en la que se conjugue el ballet clásico y la danza oriental y en este caso creo que está muy logrado. Además, la bailarina tiene una gestoforma y un lenguaje corporal especialmente bonitos.

Ella es Wendy Whelan y puede verse la obra completa en la película de Emile Ardolino El Cascanueces, rodada en 1993 en que como curiosidad, participaba el insufrible niño ese que se quedaba Solo en casa, haciendo de Cascanueces y Príncipe (claro, doblado en las escenas de danza...). Cuando Wendy rodó esta película, era la primera bailarina del School of American Ballet y creo que eligió el mejor papel en este caso. Como info complementaria, diré que ella padece escoliosis.

Y como dice un amigo del Facebook, ¡Qué lo disfrutéis !
تشايكوفسكي - كسّارة البندق - الرقصة العربيّة أو رقصة القهوة أرجو لكم وقتا ممتعا

viernes, 17 de febrero de 2012

domingo, 12 de febrero de 2012

sábado, 4 de febrero de 2012

Femmina accabadora

Ayer, leyendo esta entrevista, me dio mucha curiosidad la figura que cita de la femmina accabadora. Estuve buscando cosas por ahí sobre ella y aunque no es mucho, aquí dejo estas notas.

La expresión sarda femina accabadora o femina agabbadòra define en Cerdeña a la mujer que era solicitada por una persona con una enfermedad incurable o su familia, para practicar la eutanasia. Normalmente se simplificaba el nombre usando el término accabadora (s'accabadóra  "la que termina", palabra que probablemente deriva del español acabar). Se trataba de una práctica no remunerada ya que era totalmente contraria a los dictados de la religión católica, propia de esta sociedad, aunque nunca faltaba una entrega de sal, harina, manteca de cerdo u otros productos de primera necesidad a cambio.

Solían usar varios métodos para su práctica: entraba en la habitación del moribundo, vestida de negro con el rostro cubierto y que causaba la muerte por asfixia con una almohada, o pegando un golpe certero en la frente o en la nuca del enfermo con un bastón de madera de olivo (su mazzolu); a veces estrangulaba colocando el cuello del enfermo entre sus piernas. Antes de todo el proceso, se quitaban las imágenes de contenido religioso que hubiera en la alcoba donde iba a realizarse esta práctica, lo mismo todos los objetos personales del moribundo, porque se creía que de esta manera era más fácil y menos dolorosa la separación del espíritu del cuerpo.

Los instrumentos que utilizaba fueron una especie de martillo de madera de olivo, en forma de letra T (se ve en la foto, sobre la almohada). Hay evidencias de su práctica en los años veinte del siglo pasado (en Luras y en Oristano). 



Sorprende bastante el silencio de la Iglesia sobre esta práctica, puesto que era imposible que los párrocos la desconocieran y no la denunciaran, ya que las autoridades eclesiásticas se habían opuesto abierta y públicamente a ritos menos violentos que este.

La accabadora solía ser una viuda sola e indigente, que se mantenía de las limosnas de los vecinos y no era raro verlas vestidas de negro, mendigando pan por las localidades donde vivían, aún en torno a 1.960.

Hay referencias a la práctica de la eutanasia activa o simbólica en otras zonas del Mediterráneo, en particular en Salento. Un conocido autor italiano, Saverio La Sorsa, nacido en 1877, cita su presencia en distintas islas por todo el mar.

La tarea de la Accabadora no estaba mal considerada socialmente, al contrario, era vista por la comunidad como un gesto compasivo, como la ayuda al cumplimiento del destino. Su acto es el fin benévolo de una vida que sufre. Es más, se la consideraba como la última madre. Curiosamente, solían actuar de parteras también...

Es decir, que se trata de una práctica que nos pone de frente ante la idea de la mujer como inicio y fin de la vida de las personas, que nos habla de una práctica que probablemente tiene miles de años de antigüedad y que resulta cuanto menos llamativo el silencio que hay sobre su papel social. A la vez necesario y a la vez tapado con velos negros.

Hay todo un museo dedicado a ellas http://www.galluras.it/ en Luras y me pregunto si determinadas piezas prehistóricas de forma similar, que no tienen una funcionalidad bien determinada, pudieron cumplir semejante misión.