jueves, 28 de mayo de 2009

Timo del 607100500

Pues mucho ojo con este número, que es un timo. Al parecerse a un número de una entidad o algo así, por ser tan redondo y fácil de recordar, pues te crees que es algo importante y picas...

Recibes la llamada y al contestar se corta, entonces, los incautos como yo, marcamos al número y es cuando se supone que te tienen entretenida (aunque a mí se me ha cortado la llamada también) y te clavan 10 minutos de llamada.

En cualquier caso, aquí hay algunos enlaces con más información:

http://elblogdelainformatica10.blogspot.com/2009/02/telefono-607100500.html

http://foros.internautas.org/viewtopic.php?p=74552&sid=e5017ba740133607c11c8bf2608fc371

http://www.adslzone.net/postt152790.html&sid=f45da3cfab8e7a8005ba63e9df345b7d

http://www.gsmspain.com/foros/hp306916_p3_Operadores-Vodafone_FAQ--si-tienes-dudas-sobre-Vodafone-lee-esto.html

Joer...

lunes, 18 de mayo de 2009

Mollywood Lavapiés

Mi amiga la Señorita Corchea tiene un grupo que se llama Mollywood Lavapiés y son un variopinto conjunto de enamoradas de la danza Bollywood que viven en Madrid, como su propio nombre indica.

Han ganado el premio que ofrecía una productora de allá en un concurso abierto en todo el mundo a través de Youtube y están empezando a rodar anuncios y otras cosas...

Como son una gente que se lo está currando mucho, dejo aquí su enlace:

http://mollywoodlavapies.blogspot.com/

Tambien pongo el video ganador, totalmente elaborado por ellas mismas.



Un beso enorme para todas, especialmente para la Señorita Corchea.

jueves, 23 de abril de 2009

La edad de la bailarina

Las siguientes palabras de Kamra son muy, pero que muy importantes:

...me he dado cuenta también de que nunca se sabe demasiado con lo que siempre hay que estar aprendiendo.

Ah! dices algo con respecto a EDAD. La edad nos da sabiduría, templanza y conocimiento y para bailar también hay que tener esto.


Sobre la necesidad de seguir aprendiendo y sobre la edad es mi siguiente reflexión.

Durante los casi ya cinco años que llevo practicando y aprendiendo danza oriental me he encontrado con mujeres cuya edad abarca desde la adolescencia hasta la tercera edad, tanto en el lado de las alumnas como en el de las profesoras.

Una constante viene siendo que estas mujeres menos jóvenes son mayoría en las clases continuadas o semanales, mientras que las más jóvenes las he encontrado sobre todo en talleres e intensivos. Por lo tanto, una de las consecuencias más positivas de la expansión de la Danza Oriental ha sido permitir a las mujeres menos jóvenes iniciarse en la práctica de un ejercicio físico continuado, con las ventajas que ello supone para este colectivo.

Todas ellas han mostrado en el aula y en el vestuario su aspecto, el de la vida cotidiana. Sus cuerpos moldeados por la vida, los hijos, el trabajo, la danza y en algunos casos también, por el arte de la cirugía.

Y, claro, no puedes evitar mirar y comparar.

Con tus ojos de mujer occidental, con un ideal de belleza bastante humillante para nosotras por cierto, ves los efectos que el paso del tiempo ejerce sobre tu físico, te das cuenta que la manera en que se te mueve el ombligo cuando haces vibración no es exactamente la misma que la de la chavala de un poco más delante... Demoledor, sí, mecagoentoloquesemenea con la danza ésta, quién me mandaba a mí meterme en este rollo, lo que me faltaba ya este invierno, una talla más y ...

¡Ah! Pero en ese momento te emerge la sabiduría oriental que estás adquiriendo y te das cuenta de que la chavala, sí, tiene todos los músculos en su sitio, pero... ¡qué sosa es bailando, nena!
(a ver, que no personalizo en nadie, ¿eh?)

Es justo cuando te vienen a la mente conocidas bailarinas cuya edad sobrepasa la tuya (incluso en lustros) y cuyos cuerpos están bastante más perjudicados que el tuyo. Pero ¡vaya cómo se mueven! (no pongo ejemplos, porque seguro que cada una tenemos los nuestros). Incluso recuerdas en tal o cual intensivo en el que las has visto bailar de cerca, a tu lado y en lo que menos te has fijado es precisamente en lo que te está amargando a tí misma: sus cuerpos. Es que ni habías reparado en eso. O bailarines, que ver moverse a Zaza Hassan, por ejemplo, es toda una lección también.

Resulta que ellas te han fascinado y has querido bailar como ellas lo hacen por su gracia, duende, elegancia y por lo que transmiten con su danza. Y que precisamente eso impide que te fijes en su edad y en cómo están, sino que sólo tienes atención para su arte, nada más y nada menos.

Es entonces cuando te das cuenta de que bailar danza oriental es justo eso y que lo que menos importa es la perfección anatómica de la bailarina. Que ahí tienes otro motor para seguir aprendiendo, tanto sobre la técnica como la manera de expresarte mediante la danza. Entonces te remangas la camiseta, sacas a relucir la tripa y te concentras en conseguir el maldito camello al revés, mecagoentoloquesemenea que esto lo saco yo por mis niñas, ya lo creo que sí...
PS: quiero agradecer a Carmen, Elena y Mariyan la discusión sobre mujeres, edad y danza que tuvimos en una ocasión.

EDITO: para corroborar mis palabras esperad a ver a la chavala que baila a partir del minuto 4 más o menos de este vídeo:

miércoles, 15 de abril de 2009

Para Nejsret

Llevaba varios días dando vueltas al asunto de publicar algo personal sobre la danza oriental. Primero fue la invitación de Mónica Tello a expresar nuestras ideas en su blog. Después, un comentario de Nejsret sobre el mismo asunto y finalmente su entrada de hoy han hecho que me ponga con ello, si la pizquita que tengo a mi lado haciendo deberes de mates me lo permite…

Nejsret y su blog son un referente en la danza y lo mínimo que creo puedo hacer es ofrecerle mis reflexiones y mi experiencia en este momento.

Yo ya he pasado por la fase de desencanto/desenganche de la danza, a la que terminas por llegar. No es un camino agradable e incluso tienes que dejar de lado a personas a las que sinceramente aprecias. Intentaré hacer una reflexión del proceso y explicar porqué no es negativo ni nada semejante, sino más bien todo lo contrario.

Toda la belleza y las cosas positivas que tiene la danza oriental es lo primero que te cautiva, más bien te succiona. Como normalmente llegas con un cero absoluto de conocimientos, al principio todo se te hace interesante y tienes la necesidad casi física de aprender y aprender. La sed de conocimientos es tal que te lanzas como una enloquecida a hacer cosas que nunca te hubieras imaginado: en mi caso, hasta aprender árabe (¿qué suponíais, malpensadas, eh?)

Por otro lado, el bienestar físico y mental que te provoca la danza hace que, aún más allá de los conocimientos técnicos, tengas un interés casi patológico en practicarla. Por lo tanto acudes a escuelas, buscas profesora/es de los que aprender y entras en la vorágine, de cabeza y sin frenos. No creo exagerar si digo que la mayor parte de elementos que rodean la práctica de la danza oriental nos agradan: el aspecto que nos da, el modo de trabajar el cuerpo, el ambiente de la clase. Incluso a las mujeres europeas nos ha puesto en contacto con algo que teníamos muy perdido, enmarañadas en nuestros burkas occidentales como dice la historiadora Sophie Bessis, cuyos libros recomiendo encarecidamente.

Las escuelas, centros de enseñanza, docentes y etc. en teoría deben preocuparse de enseñarte como si de verdad fueras a dedicarte a la danza de manera profesional. Claro, para eso les pagas. De modo que su trabajo y su negocio consiste en ofrecerte eso precisamente: una amplia variedad de enseñanzas, todas interesantes, que te abren un abanico de posibilidades insospechadas: estilos de danza, maneras de trabajar tal o cual elemento, gente de aquí y de allá que hace no-sé-qué… La locura, vamos.

Y aquí es donde yo creo que está la trampa: nosotras y nuestra zanahoria oculta en velos, pañuelos de monedas y aromas hipnóticos de incienso por un lado y nosotras y nuestras circunstancias personales por el otro: trabajo, familia, presupuesto económico son los pies de barro que nos atan bien firmemente.

A ello tenemos que sumar el que precisamente en este tiempo toda la zanahoria ha venido empujada por la expansión de las nuevas tecnologías que ha permitido que tanto aficionados como profesionales y docentes hayamos tenido mucho más fácil ponernos en contacto, desarrollar iniciativas y contribuir a la enorme expansión de cursos, talleres, blogs, asociaciones, grupos y demás. No hay que olvidarse tampoco que en los últimos años han proliferado locales, restaurantes y teterías en los que se ofrecía danza como espectáculo, no hay mercadillo histórico sin la jaima correspondiente y tengo la sensación de que lo oriental que hasta no hace mucho tiempo no dejaba de ser un exotismo (aquí cristianos viejos de toda la vida…) ahora se ha recolocado en el sitio que le corresponde en nuestra sociedad y ha pasado a formar parte de la realidad cotidiana. Pondré un ejemplo: si a mi tita Soledad, que la tierra le sea leve, le dicen que en su Lavapiés querido, en lo que era su tienda de Ultramarinos se iba a vender comida halal, hubiese sacado toda su chulería para endosarme un Amos anda como la copa de un pino.

¿Dónde estaba? Ah, sí, en lo de la zanahoria… Pues eso, que ahí nos tenemos a las pobres aficionadas, que nuestra pretensión original era la de aprender algo nuevo a la vez que ejercitar un poco nuestros músculos cansinos del ordenador y del curro y de las tareas domésticas, atrapadas en una tela de araña deslumbrante, maravillosa y cautivadora que por un tiempo nos hace creer algo que no es más que una suerte de sueño o posibilidad muy remota: la de llegar a ser bailarinas de danza de verdad. Por eso nos dejamos llevar a clases, talleres, intensivos y horas de ensayo para festivales. No lo neguemos, la escena es tentadora y sube las endorfinas. El aplauso, aunque el público se tenga ganado de antemano porque son parientes y amiguetes los que van a vernos, pues también. ¡Y lo guapas que estamos envueltas en velos, con el maquillaje ese tan bonito…!

Pero cada dia tiene su noche, irremediablemente.

Al día siguiente tienes que madrugar, porque hay que fichar o hay que llevar a un par de criaturas al colegio. No puedes hacer como las bailarinas de verdad, que se levantan tarde y no suelen andar por el metro a las 8 de la mañana los dias laborables. Llega la factura de la luz y resulta que tienes que elegir entre el maravilloso intensivo de la eminencia recién llegada de Oriente o pasar a oscuras el resto del mes (las cosas empiezan a ponerse en su sitio). A continuación tienes que elegir entre el taller de espada-con-fuego en los bordes, cómo no achicharrarte en público y acompañar a una persona cercana a ti a algo importante para ella. Es decir, que empiezas a vivir situaciones que te hacen cuestionarte cuál es tu papel en este mundo al que te has incorporado.

Hasta que llega la colleja en todo lo alto que te abre la mente. En mi caso fue un taller que se llamaba algo así como Maneras de entrar en el escenario. La bailarina que lo impartía es una de las mejores, su precio, razonable y no tenía que desplazarme fuera de mi ciudad. Un chollo, vamos...


Lástima que en un momento determinado pensé en qué cuernos iba a hacer yo aprendiendo algo que jamás iba a poner en práctica, porque jamás yo voy a salir en un escenario seriamente, tanto como para dominar la manera de entrar o salir de él. Creo que ésa fue la clave del asunto: darme cuenta de la diferencia que hay entre la práctica de una afición y el trastorno obsesivo-compulsivo.

No voy a ser bailarina profesional a estas alturas, no tengo la preparación suficiente anterior ni el tiempo para hacerlo ahora, tampoco el dinero ni la más remota posibilidad de hacerlo. En cierto modo es como hacer una tesis doctoral sin tener una beca que te pague el tiempo dedicado a investigar. Ayer mismo hablé con unas personas de este asunto, porque además yo tenía en mente el concepto “edad” aunque estas personas me ayudaron a ver claramente que en la danza oriental, al igual que en el flamenco, la edad es un mérito más.


De modo que tarde o temprano ves claramente cuál es tu sitio en el tinglado.
No tiene tanto que ver tanto con la cantidad de veces que te hayas sentido timada o estafada o con los precios abusivos, que eso se aprende enseguida, sino con lo que realmente quieres hacer y buenamente puedes. Ello no significa que tengas que dejarlo, sino que desarrollas una suerte de capacidad crítica y de selección (casi en términos darwinistas, lo que no te vale, ni caso), de modo que con el bagaje adquirido en cuanto a estilos y profesoras que te gustan, horarios que te convienen, si te mola el rollo del festival o te da mucho yuyu, en definitiva, qué te compensa y qué te perjudica de la danza, puedes defenderte y salir de la telaraña que te ha envuelto y en la que te has dejado envolver.


Creo que es un aprendizaje que puedes aplicar en muchas otras facetas de tu vida y que por eso ha merecido la pena. Por cierto, voy a intentar asistir al curso de Narjess Montasser pasado el verano ;-)
Un besito, guapa

lunes, 30 de marzo de 2009

Huelga de metro en Madrid

Hoy tenemos huelga en el metro, que es el medio de transporte más razonable para moverse por esta ciudad. Muchos lo usamos para ir a trabajar o nuestras cosas cotidianas.
Se supone que los servicios mínimos durante la hora punta de uso estaban al 50% de la frecuencia de trenes habitual, que en esa hora no suele sobrepasar de los 3 minutos. No ha sido así, ya que los trenes han pasado con una frecuencia de cada 10-15 minutos (no salen las cuentas, por lo tanto) e iban despacito, muy despacito.
Cuando hemos ido a pedir un justificante del retraso en la taquilla a la salida, nos dice la taquillera que no nos lo dan, porque no ha habido incidencias: los trenes han funcionado y que cómo la huelga estaba avisada y publicada, lo que teníamos que haber hecho era madrugar más para haber llegado antes.
Y se ha quedao tan ancha...

miércoles, 25 de marzo de 2009

Voces

La voz humana es el primer instrumento musical, dicen...

El cantante principal es Abderrahim Abdelmoumen y trabaja en el Grupo Larbi Temsamani de Tetuán.


AbdeRrahim ABDELMOUMEN ''Dikr Wa Samaa Soufi... por mou-sab

AbdeRrahim ABDELMOUMEN ''Dikr Wa Samaa Soufi... por mou-sab

Recomiendo empezar por el segundo...

domingo, 22 de marzo de 2009

Alas de Isis

Ver una actuación de una bailarina con las alas de Isis siempre es fascinante, sobre todo teniendo en cuenta que es bastante complicado conseguir mover con una mínima gracia semejante artilugio y cualquier desequilibrio -por mínimo que sea- entre un brazo y otro, queda bien patente al reflejarse en el movimiento de las alas.

No es nada infrecuente poder observar qué lado del cuerpo tiene más desarrollado una bailarina fijándose en el modo en que se mueven las alas: al hacer los movimientos en hélice o al agitarlas como una especie de vibración se dibuja mejor el movimiento del lado dominante, mientras que el del otro a veces queda el ala un poco perjudicada...

Me ha sorprendido encontrar filmaciones bastante antiguas del uso de las alas, que en su momento se consideró algo totalmente experimental. No tengo ni idea de cómo llegan a la danza oriental, imagino que una bailarina espabilada se dió cuenta del potencial escénico del movimiento de las alas. De hecho, hace poco se pudo ver a un bailarín que las llevaba en un programa de televisión, acompañando a un grupo (no recuerdo cual).

Me parecía buena idea poner una comparación entre una actuación contemporánea y una de finales del siglo XIX (si queréis ver más, hay que buscar serpentine dance y por favor, tened en cuenta que las grabaciones antiguas necesariamente se ven con más fotogramas por segundo que las actuales). Aquí está:

jueves, 12 de marzo de 2009

Violencia gratuíta

Ayer por la tarde, a eso de las 16'30 horas viví la siguiente situación en un autobús de la EMT de Madrid, línea 21, justo en la esquina de la calles de Alberto Aguilera con la de la Princesa, famosa desde que en el año 2001 se derrumbó una casa mientras estaban haciendo unas obras poco claras en ella:

Acaba de subirme en la parada que hay frente a la Librería Páez (toda una institución en el barrio). A unos 100 metros de esa parada está la esquina citada y por este motivo el autobús debe cruzarse en diagonal en tan poco espacio y situarse en el carril izquierdo de la calle Alberto Aguilera (que tiene tres carriles en cada sentido), para poder seguir su camino hacía la calle de Marqués de Urquijo, mientras que los coches que giran a la derecha, hacia Princesa, se suelen poner en los carriles central y derecho.

Al llegar al punto justo del cruce, el autobús se situó en el carril central, quedando en el izquierdo un coche pequeñito. Se pone en verde el semáforo y el bus salió hacia adelante (claro, es lo que tiene que hacer) mientras que el coche pequeñito giró a la derecha para tomar la calle Princesa, de manera totalmente inesperada e inapropiada ciertamente.

De tal maniobra resultó que autobús y coche casi chocan, quedando el cochecito parado justo en la parte donde se sienta el conductor del bus. Éste intentó seguir su camino, pero no podía avanzar sin llevarse por delante al cochecito, de modo que, sin más, abrió su ventanilla y gritando de manera desaforada, absolutamente fuera de sí, se puso a dar puñetazos sobre el techo del cochecito, como un poseído.

Las cuatro o cinco personas que íbamos de pasajeros no dábamos crédito a lo que estabamos viendo.

Yo miré hacia quién conducía el cochecito y resultó ser una mujer mayor, que estaba absolutamente bloqueada, aterrorizada más bien, mientras que el conductor del bus seguía con su violencia y sus gritos. Nadie decía nada, yo misma no fui capaz nada más que de decirle un poco por lo bajinis si deja de gritarle a lo mejor reacciona... Pero con muy poca convicción, porque también estaba yo un poco temerosa ante la actitud del menda este.

A todo esto ya se estaba formando un atasco monumental a nuestro alrededor, porque en ese cruce confluyen 12 carriles de tráfico muy intenso a cualquier hora del día, es una zona comercial y próxima a un campus universitario, un intercambiador de autobuses y el comienzo de una utilizadísima carretera hacia la periferia madrileña. O sea, que ni el cochecito ni el autobús tenían espacio suficiente para maniobrar y desconverger sus trayectorias.

Mientras tanto, el conductor seguía con su gritos y los golpes...

Finalmente la conductora del cochecito consiguió reaccionar, pudo separarse del autobús y avanzó hacia adelante, por la calle del Marqués de Urquijo, que era la única trayectoria posible para ella.

El conductor del bus también arrancó, aún con sus improperios y salió detrás, no despacito precisamente. Todos los viajeros nos bajamos en la primera parada que venía, sin decir ni pio, pero obviamente impresionados por lo que acababa de pasar.

Me pregunto las siguientes cuestiones:
  • ¿Hay algún procedimiento para poder denunciar una situación así? Las normas de viajeros no indican nada al respecto, sólo hablan de los deberes que tenemos que cumplir.

  • ¿En qué modo influyó el hecho de que fuera una mujer y mayor quien conducía el cochecito?
    ¿Fue por eso por lo que se pusó tan bestia el conductor del bus?
    ¿O tal vez si hubiera sido un hombre habrían llegado a las manos o algo peor?
    ¿Si hubiese sido un hombre joven, con un buen coche y más rápido de reflejos su maniobra hubiese despertado admiración en el conductor, esa del tipo mira que tío, lo que puede hacer con ese coche que lleva...?

  • ¿Alguien se ha visto en una semejante? ¿Qué hizo la gente en esos casos?
Yo me siento incómoda conmigo misma por no haberme puesto más firme con el conductor, pero por otro lado, ¿quién me asegura que el tipo en cuestión no me hubiese golpeado a mí, o a cualquiera de los pasajeros, con la misma violencia que se puso a golpear al cochecito? ¿Más violencia aún...?

jueves, 5 de marzo de 2009

En honor a Charles Darwin y la selección natural...

Muchas de las personas que me acompañan tanto en el trabajo como en las clases de danza se están planteando aquello de transmisión de los genes... Aquí os dejo algunos consejillos para ir entrenando:

1) Para vivir la experiencia del embarazo: cuélguese una bolsa de garbanzos a la altura de la barriga, agregando un puñado todos los días durante nueve meses. Pasados los nueve meses, abra la bolsa y retire el 10% de los garbanzos.

2) Antes de lanzarse a tener hijos, busque una pareja que ya los tenga y sométalos a estudio. Critique sus métodos para imponer disciplina, su falta de paciencia, sus pésimos niveles de tolerancia y por haber permitido que sus hijos se porten como salvajes. Sugiera maneras de mejorar el comportamiento de los niños a la hora de acostarse, ir a hacer pis o comer. Aproveche, será la última vez que tendrá todas las respuestas.

3) Para hacerse una IDEA de cómo serán las noches, consiga un almohadón húmedo de entre 4 y 6 kilos y recorra el salón llevándolo en brazos, sin sentarse, desde las 5 de la tarde hasta las 10 de la noche. A las 10 suelte el almohadón, ponga el despertador para que suene a las 12 y duerma. Cuando a las 12 suene el despertador, levántese y vuelva a pasear el almohadón por el salón mientras canta canciones de cuna en la oscuridad. Repetir a las 2 AM a las 4 AM y a las 6 AM. Opcional: a las 4 AM puede dar una vuelta en coche con el almohadón. Siga esta rutina durante 5 años. Ponga siempre buena cara.

4) ¿Es posible aguantar a los niños dentro de casa? Para averiguarlo, unte Nocilla en el sofá y mermelada en las cortinas. Esconda un trozo de pescado rebozado detrás del equipo de música y déjelo ahí durante todo el verano. Meta los dedos en las macetas y luego arrástrelos por las paredes más visibles. Dibuje encima de las manchas con lápices de color. Compre 5 cachorritos de doberman y déjelos retozar en su dormitorio.

5) Vestir a un niño pequeño es simple: primero, compre un pulpo, pídale al verdulero una bolsa de red y trate de introducir el pulpo dentro de la bolsa de manera que no salga ninguno de los tentáculos por los agujeros de la red. No se aflija, le puede dedicar toda la mañana.

6) Niños en edad escolar: guarde una caja de huevos (vacía). Usando una tijera y unos rotuladores, conviértala en un gracioso cocodrilo. Ahora junte un envase tetra-brik, una pelota de ping-pong y un paquete de cereales vacío y construya una réplica exacta de la Torre Eiffel. Comience este trabajo a las 11 de la noche, que sería la hora en la que se entera que ES PARA MAÑANA. ¡Excelente! Ahora espere las críticas de la maestra.

7) Cambie el coche de dos puertas por una camioneta. Y no la lave nunca más. Después de todo, es un auto familiar, sin valor de reventa. Compre un helado de chocolate y aplástelo en la guantera. Meta dos monedas de 10 cts. en el lector de CDs, tambien vale la cáscara de un plátano. Compre un paquete familiar de galletitas dulces. Macháquelas un buen rato sobre los asientos traseros. Salga del coche, y arañe ambos lados del vehículo con la llave. ¡Perfecto!

6) Vaya al supermercado. Lleve consigo lo más parecido que encuentre a un niño de menos de cuatro años (una cabra adulta es ideal). Si piensa tener más de un hijo, lleve dos cabras sueltas. Haga la compra para una semana sin perder de vista las cabras. Mantenga discusiones con los encargados de seguridad del super, subiendo en el escalafón (pero siempre sin perder de vista a las cabras). Cuando llegue al gerente, cambie de supermercado.

9) Darle de comer a un niño: compre un melón, vacíelo y hágale un pequeño agujero en un costado. Cuélguelo del techo y déle un golpe para que se balancee. Ahora tome un plato con puré de verduras. Trate de meter cucharadas de puré dentro del melón, mientras simula ser un avión. Siga intentándolo hasta terminar la mitad del puré. El resto, viértalo sobre su regazo y desparrame bastante en el suelo.

10) El aseo de la criatura: consiga un gato adulto (preferentemente callejero o semisalvaje). Póngase su mejor traje si es hombre o medias y zapatos de tacón alto si es mujer. Llene la bañera con agua tibia y juguetes de goma. Acto seguido introduzca el gato y lávelo con champú.. luego de enjuagarlo y secarlo con una toalla, siga el procedimiento indicado previamente con el pulpo y la bolsa de red. Repetir todas las noches durante 5 años.

Si lográis superar estos pasos, adelante, podéis tener hijos ya. El resto es lo mejor que os podrá pasar en vuestra vida.

sábado, 28 de febrero de 2009

Una triste noticia

Una de las primeras entradas de este blog la dediqué al jeque Hamza Chakourالشيخ حمزة شكور.

Hoy he tenido noticia de su fallecimiento el pasado día tres de febrero, mientras dormía, a causa de un derrame cerebral.

Sólo tuve ocasión de verle en persona una vez y me cautivó su sencillez y bonhomía. Al menos su voz permanecerá entre nosotros.

Sit tibi terra levis, jeque