sábado, 2 de octubre de 2010

Crema de berros

Hoy me he animado a preparar una receta de crema de berros que pertenece a la colección de fichas que inicié muy diligentemente a finales de los años 80 del pasado siglo, con mucho entusiasmo y con visitas semanales al kiosko de la localidad serrana donde vivía entonces.

Para hacerla es necesario tener:
  • una cebolla blanca dulce o una cebolleta, picada muy fina
  • un ajo en láminas
  • un pepino mediano, rallado
  • 30 cl. de caldo de pollo (vale el de brik, pero estará más rico si se hace en casa, claro)
  • un yogur natural sin azúcar o nata de cocinar, el brik más pequeño.
  • 250 gramos de berros, a los que se ha eliminado los tallos, sólo las hojas
  • un fondo de aceite y algo de sal

Lo primero es poner a rehogar la cebolla y más tarde el ajo, para que no se queme, hasta que se doren pero no demasiado. Entonces se vuelca el pepino rallado, se le da una vueltuca en el aceite y enseguida se añade el caldo. Entonces se deja hervir suavemente unos 10 minutos.

Se echan los berros (puede dejarse algunas hojas para decorar, yo no las puse hoy porque mi pequeña pinche se empleó a fondo en eso de echarlos a la cacerola...) y se deja cocer otros 5 minutos más.

Se separa del fuego. Se deja enfriar un rato y se pone a triturar en la batidora (declaro en este momento mi profunda admiración por la batidora de vaso, que hace todo el trabajo ella solita). Es entonces cuando se añade el yogur o la nata y se vuelve a poner en el fuego un rato, pero sin dejar que hierva, solo calentarlo.

Se puede servir caliente o fría y la receta original la complementa con unos corruscos de pan frito, pero eso ya es más tiempo de trabajo y más calorías, de modo que no lo he puesto.

Aquí está el proceso en fotos:

1. Las hojas de berros y el pepino rallado, es importante quitar los tallos para no tener que tamizar la crema

2. La cebolla con el ajo y el pepino justo al añadir el caldo, antes de hervir.



3. Con las hojas de berros, fue necesario cambiarlo a una cacerola, porque no me cabía todo. En fin...


4. Listo para triturar, básico poner la mano encima, para que no salpique todo.


Resultado final. El sabor es un tanto difícil de describir, porque ni es dulce ni ácido, pero todo un poco a la vez.
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