viernes, 25 de noviembre de 2011

Otra situación surrealista

Hoy he tenido que soportar una cola en un establecimiento conocido por cómo explotan a las trabajadoras en distintos lugares. Una cola bastante más grande que la del otro día en Correos, además viendo cómo de las seis cajas disponibles, sólo tres estaban ocupadas por post-adolescentes que mientras cobraban a paso parsimonioso hablaban y hablaban de sus cosas, sin importar la casi cincuentena de personas que tenían esperando para pagar sus compras.

Más llamativo aún ha sido el comportamiento de esas personas que esperaban: formando una ordenada fila, sin rechistar lo más mínimo ni proferir críticas al respecto, con cara de paciencia y nadie excepto yo, se ha largado sin comprar. En el tiempo que he estado allí parada, unos 10 interminables minutos, no he visto ni un gesto de protesta, ni un comentario, nada excepto una disciplinada paciencia para pagar por sus artículos.
Muy curioso, porque el otro día el número de personas que esperaban no llegaba a 10, los que trabajaban atendiendo eran todos los de las ventanillas de la oficina y apenas se comunicaban entre sí, a no ser para cuestiones de la atención al público.

Me pregunto si esta cola en este conocido establecimiento se hubiera formado en la oficina, ¿hubiese sido la misma reacción del público? ¿Es esto lo que han conseguido los defensores de la empresa privada y su pretendida eficiencia? ¿Gente que, además de pasar por caja, acepta lo que la empresa impone sin rechistar?

Pues vamos apañaos...
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