domingo, 20 de noviembre de 2011

Votando, votando


Hoy he ido a votar con mi madre, que tiene bastantes dificultades para moverse, bien agarrada a mi brazo con furiosa determinación y la línea recta como único camino posible (sin importar árboles, andamios, chirimbolos, etc.), inseparable de su bolso lleno de cachivaches (pero que tiene una que transportar a modo de sherpa), con un megaparaguas tipo plaza de toros -que también tiene una que portar, de manera que la tape bien a ella. claro-, cayendo agua a manta porque las 13.30 es la mejor hora para salir a la calle de Madrid, cuyas aceras han sido niveladas por una caterva de monos borrachos (y unos charcos que pa'que...), un tramo de calle cuesta arriba llena de hojas caídas que hacen pasta resbalosa a causa del aguacero y un inquebrantable convencimiento de la necesidad de votar, no vaya a ser que ganen "los otros".

Un colegio electoral en obras, con un escalón de acceso de más de 30 cm. de alto y una rampa pindia y empapada, como apuesta a ver por dónde nos caíamos antes. Un colectivo de personas con paraguas abiertos, cerrados, llevados a modo de lanzas, parados delante de la puerta (no demasiado grande, por cierto), fuera y dentro del recinto, como si no hubiese nadie más en el mundo.

Unas porterías de fútbol, una red de balón volea y unas canastas de baloncesto en medio de un patio de colegio, cuyo suelo estaba nivelado por otra caterva de monos borrachos parientes de los anteriores.

Unas secciones electorales numeradas de la 1 a la 9, pero ordenadas en el interior del edificio por unos amigos de los parientes de los monos borrachos ( 1-4-6-5-7-8-9), de tal modo que había que pasear por todo el recinto (con el bolso, el paraguas, las papeletas preparadas ya en casa y mi madre agarrada a mi brazo con frenesí, más todos los votantes igual de despistados y de la misma opinión respecto a la hora de salir a la calle de Madrid)

¡Y lo hemos conseguido! Hemos votado cada una en nuestra mesa, cada una a lo nuestro tan contentas y hemos vuelto a casa en las mismas condiciones citadas anteriormente, salvo por un pequeño detalle: al ir a abrir el portal, ha parado de llover.
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