martes, 11 de octubre de 2016

Las momias de la cueva 'Assi el-Hadath en el valle del Qadisha

Esta mañana me he acercado a ver las nuevas salas del Museo Nacional de Beirut, equivalente a nuestro Museo Arqueológico Nacional. Es uno de esos sitios en los que se está verdaderamente bien y se ve el buen trabajo que se puede hacer en grupo, si se quiere (es que de eso andamos faltos aquí...)


A pesar de la destrucción que sufrió durante la guerra civil libanesa, se ha hecho un esfuerzo enorme por recuperarlo y aún están en ello, con la ayuda de diversas instituciones y organismos internacionales que en este caso, sí están llegando dónde deben.

Como consecuencia de tales trabajos, se acaban de abrir al público nuevas salas en la planta -1 del edificio. Recomiendo llevar una chaqueta para la visita, porque hace un frío de narices en general. En esas nuevas salas hay muchos materiales fenicios (ya los pongo otro día si eso...) pero lo que más me ha impresionado es una pequeña sala, climatizada en frío, necesariamente oscura y un poco espeluznante, a la que se accede por una gruesa puerta de cristal que se abre con un mando.


Es la sala de las momias de la cueva de 'Assi el-Hadath en el valle del Qadisha, en la que se exponen tres cuerpos humanos momificados, dos bebés y una mujer, que seguramente eran familia porque aparecieron juntos.

(ACTUALIZADO 21.11.2016) Acabo de encontrar esta imagen de la vitrina que contiene a la mujer y uno de los críos:


Esta imagen de abajo corresponde al valle dónde se encontraron, cerca ya de la ciudad de Trípoli


Se encontraron ocho cuerpos envueltos en tejidos y enterrados directamente en el suelo, momificados de manera natural dentro de la cueva 'Assi el-Hadath en el valle del rio Qadisha, al norte del Líbano. Las momias fueron encontradas el 13 de julio de 1990 por un grupo de espeleólogos que trabajaban con el Groupe d'Etudes et de Recherches souterraines du Liban (GERSL). Inicialmente, el descubrimiento consistió en una sola momia de un bebé de cuatro meses de edad, Yasmin (le dieron este nombre)
Esta cueva, debe su nombre 'Assi العصي (inaccesible) a su complicado emplazamiento en un farallón casi vertical, que dificultó muchísimo los trabajos de excavación debido a lo peligroso que resultaba acceder a la boca de la cueva. Momificar cuerpos no forma parte de las tradiciones funerarias libanesas, en este caso se trató de un proceso natural, debido a las condiciones climáticas, que ha permitido la conservación de los cuerpos desde hace unos ocho siglos, ya que se han datado en el siglo XIII d.C.

Además de las ocho momias se descubrieron también muchos objetos de la vida cotidiana de la gente que ocupó esa cavidad, como tejidos bordados, objetos de cuero, cerámicas, joyería y algunos textos manuscritos en siriaco y árabe.


La mayor parte de los vestidos, túnicas, camisas y grandes mantones rectangulares son de algodón teñido y algunos están muy adornados con bordados de hilo de seda, de una forma muy parecida al tatriz palestino, es decir, en punto de cruz formando motivos. Desde luego constituyen un referente fundamental para el estudio del arte textil medieval libanés.

Igualmente la cueva ha proporcionado una buena colección de sandalias, suelas, botines y cinturones de cuero en un muy buen estado de conservación. Ver las botitas de uno de los bebés da mucha penita, son exactamente iguales a las que usamos ahora...

Entre los otros objetos que dan testimonio de cómo era la vida cotidiana de la gente que habitó esta cueva en el siglo XIII encontramos peines y cucharas de madera -algunas pintadas-, candiles y palmatorias de terracota, vasijas y sartenes de cerámica, con evidentes huellas de uso. ¿Qué comían...? Pues hay también haces de espigas de trigo, pieles secas de cebolla, escobajos de uvas, hojas de laurel, cáscaras de almendras y nueces, todos ellos alimentos que aún se siguen consumiendo aquí.

Los manuscritos incluyen oraciones, cantos litúrgicos y talismanes, que dan testimonio de las creencias religiosas de estas personas, pero también de elementos más terrenales, como cartas o actas de propiedad de tierras, que les relacionan con la localidad cercana de Hadath el Jebbeh.

La cronología del yacimiento ha podido establecerse gracias a las monedas encontradas, que pertenecen una a la época de las Cruzadas y las otras datan del reinado de los sultanes mamelucos Baybars (1260-1277) y Qalaun (12079-1290). El siglo XIII fue un periodo muy convulso en esta parte del mundo, con las luchas entre mamelucos y cruzados por la dominación de la costa del Levante mediterráneo.

Seguramente, ése fue el motivo que llevó a esta gente a refugiarse en un lugar tan apartado...

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