lunes, 23 de octubre de 2017

Tráfico libanés, 02

Conducir es la aventura, por antonomasia, que se vive en el Líbano.

La mayoría de los conductores no sólo no respetan las normas básicas, como parar en un stop, señalizar una maniobra o llevar el vehículo por los carriles marcados sino que son la mar de creativos a la hora de perpetrar infracciones insospechadas, como circular en sentido contrario en una autopista (muy frecuente) o hacer la rotonda para cambiar de sentido sin entrar a la misma, según el esquema siguiente (en azul, el sistema tradicional; en rojo, el sistema libanés):


Lo peor no son las motos cargadas de gente (tres adultos o dos adultos más tres niños y un bebé) que te adelantan por la derecha y zizaguean entre los coches o directamente vienen en sentido contrario. Tampoco lo son los coches cuyos conductores hablán por el movil, ponen mensajes o se paran en medio de la calle para hablar con uno que pasa... 


No, lo peor son los grandes camiones que hacen exactamente lo mismo que los vehículos anteriormente citados. Todo el transporte se realiza mediante tráfico rodado, al no haber ferrocarriles y se lleva en camiones desde los grandes cargamentos que llegan en barcos, hasta el agua a cada edificio o las vacas vivas que llegan de Brasil. 

Esos camiones circulan por carreteras y por las ciudades, da lo mismo la pendiente que tenga la carretera y muchas veces se quedan parados en curvas imposibles o en tramos muy estrechos.

No es raro verlos por la autopista a Damasco subiendo por el carril izquierdo, para evitar las miles de furgonetas que recogen gente y que paran exactamente donde les da la gana, sin avisar y normalmente sin retirarse al arcén (porque no lo hay). Obligan a pegar frenazos para no empotrarte contra ellas y si se lleva un vehículo de gran tonelaje, a veces las laminan sin dificultad.

Para probar que no me invento nada, aquí un video tomado en la localidad de Hazmieh hace unos meses:


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