miércoles, 29 de julio de 2009

Está roto el cielo de Madrid

Creía que ya no iba a contar nada más, pero hoy ha sucedido algo que merece al menos un lamento público.


FUENTE: http://www.elpais.com/recorte/20090728elpyop_4/XLCO/Ies/20090728elpyop_4.jpg

Hoy el cielo de Madrid, el famoso, el pintado, el que a veces no está cubierto por la contaminación y puede admirarse toda su belleza, se ha roto por una terrible cicatriz a veces negra, a veces grisácea, a veces marrón.

Una cicatriz maloliente de humo, de árbol quemado y de muerte que atravesaba el cielo en dirección NW-SE, que venía de la Sierra de Gredos anunciando el incendio de los pinares de Arenas de San Pedro.

No hay manera de comprender porqué tanta destrucción. Están quemando nuestro oxígeno y el de nuestro futuro, están destruyendo lo que pretenden aprovechar. La palabra pavoroso adquiere total significado viendo esa imagen y sabiendo cual es su origen.

¿Cuándo se promulgará la ley que prohiba recalificar los terrenos quemados, que impida la venta de madera quemada, que penalice a los que prenden el fuego y a quienes se aprovechan de sus acciones? ¿Es que a nadie le interesa...?

Mentiras institucionales y vacaciones

Pues quería aprovechar un ratuco antes de echar el cierre estival para comentar una cosilla...

Se trata de la enorme mentira que se está difundiendo a propósito de las obras en Madrid y la parada que debe hacerse al haber encontrado restos arqueológicos cerca de la calle de Serrano.

Los citados restos son una muralla fechada en la Edad Moderna, siglos XVI-XVIII, de modo que está perfectamente documentado su trazado en planos de la época, que son conocidos por todo el mundo que está en el ajo y ANTES de ponerse a picar nadie, se sabe muy aproximadamente dónde van a salir. Dicho de otro modo: se sabía que eso iba a salir.

Por otro lado, se están pasando la pelota del Ayuntamiento a la Comunidad de Madrid y viceversa el famoso sambenito de hay que parar las obras por culpa de lo que se ha encontrado.

Eso es una mentira como la copa de un pino, vamos.

Las leyes sobre Patrimonio Histórico tanto a nivel nacional como de las comunidades autónomas, especialmente de la Comunidad de Madrid, prevén una serie de espacios protegidos en los que se sabe que hay restos arqueológicos (precisamente por la documentación que cité antes) de modo que cualquier proyecto de remoción de tierras, pública o privada, que vaya a realizarse, NECESARIAMENTE debe dedicarse un tiempo a la investigación arqueólogica antes de que entren al tajo las cuadrillas de construcción, de modo que no haya que parar nada. Es más, para obtener los permisos de obras en esos citados espacios protegidos, necesariamente deben acompañarse del informe arqueólogico en el que se da cuenta de la prospección/excavación llevada a cabo en la zona donde se van a hacer esas obras.

O sea, que no nos cuenten cuentos chinos... Si hubieran hecho bien las cosas, antes de nada entran los arqueólogos, documentan los restos y establecen las medidas oportunas y luego ya hubiesen empezado las obras fetén.

Si quieren pelearse, que lo hagan, pero no a costa de mentir al personal. Tanto el ayuntamiento como la comunidad y el estado son conocedores de estas leyes y cualquier obra que vayan a realizar debe ir precedida del oportuno dictamen arqueológico en una zona protegida.

Qué dejen en paz a unos profesionales que nunca pueden ponerse a picar en ningún terreno por su cuenta, porque no lo permiten las leyes y que deje de utilizarse la protección del Patrimonio Histórico (o sea, de todos, presentándolo a modo de rémora para el progreso) como argumento para enmascarar otras cuestiones mucho más oscuras.

Así nos va...

viernes, 10 de julio de 2009

¿Fusión perfecta o realidad que no conocemos?

No voy a hacer ningún comentario, sólo pido que se vea el video y que cada persona saque sus propias conclusiones:



Gracias, Jaime, por el enlace.

domingo, 21 de junio de 2009

Una de surrealismo a la madrileña

Hoy ha sido el Dia europeo de la Música (tanto en convocatoria pública como privada...). El caso es que en nuestra querida villa ha habido multitud de conciertos gratis, de todos los tipos de música imaginables.

Hemos empezado en el Templete del Retiro, oyendo a los Layali (esta vez tocaban Tarek, Sameh y Aziz), a las 18'20 horas, más o menos. El calor apretaba y han dado una lección de saber estar, porque aún pegando el sol de plano, ahí han aguantado, sobre todo Tarek que se ha llevado toda la solanera... ¡Felicidades!

Han hecho versiones de oriental clásico que, a pesar de la megafonía un poco peculiar, han quedado muy bien. Ha sido curioso ver como según iban tocando, la gente se acercaba al Templete y se iban acomodando colocando sus sillas plegables en las zonas de sombra de los árboles.

A continuación hemos ido al Teatro Pavón, en la calle de los Embajadores, a ver a Youssef Hillal y la Raïband. Faltaban unos 15 minutos para que empezase el concierto y había una cola medianita (daba la vuelta a la calle de las Dos Hermanas) y una cantidad poco razonable de Policía Municipal en la puerta del teatro. De modo que me he acercado a preguntar qué pasaba, porque nadie se movía.

Resultó lo siguiente:

  • que la gente que había acudido a la sesión anterior (Músicas y danzas de China) no se quería marchar, porque seguía habiendo espectáculo y ya estaban dentro...

  • además, no se sabe cómo (bueno sí, a través de asociaciones y enchufillos varios), había personas que tenían entradas para asistir al concierto, cuando en todas partes constaba que era gratuito hasta completar el aforo y no había entradas que adquirir en ninguna parte para el común de los ciudadanos,

  • por último, estábamos los recién llegados con la pretensión de entrar tal como se había anunciado en los programas oficiales repartidos por todas partes. Unas personas de este colectivo son las que han avisado a la Policia para resolver la cuestión de cómo poder ejercer el derecho a entrar al espectáculo, tal como estaba publicado.

Es decir, mogollón fetén castizo.

Al final han empezado a salir algunas personas (chinas, en concreto) del teatro y a entrar los de la cola. Bueno, prueba superada...

¡Ah, pero no! Ilusos de nosotros, en el patio de butacas había buen porcentaje de ellas vacías de personas pero ocupadas con bolsos, chales y demás pertenencias de vestuario de gentes, al grito de ¡tenemos entradas! han copado los mejores asientos... Me ha encantado la actitud de un señor, algo mayor y que con una tranquilidad pasmosa, incluso guasona, ha conseguido enfervorizar a los enchufados con un simple nosotros también tenemos derecho, está en el programa...

Patinazo monumental de la organización que ha dado por sentado varias cosas que nunca pueden darse: que habiendo espectáculo gratis, la gente se va a marchar (vamos, ni los chinos ni los de Chamberí), que si pone que es gratis hasta completar el aforo, va a acudir mucha gente y que si hay entradas para enchufados, lo normal es habilitar un espacio que ponga Organización o Familia de los artistas o algo así donde colocarles con una cierta discrección.

Afortunadamente el concierto de Youssef Hillal ha merecido la pena y ha borrado todo el mal rollo de la entrada, además con la inesperada aparición de Lubna Shakti en tres números que ha sido fantástica, en el escenario y entre los pasillos del patio de butacas. Me ha encantado, así de simple, es elegante en su danza y sabe bailar, como ha demostrado tanto en los temas de danza tradicional marroquí como en los de oriental clásico.

Ya de retirada hemos podido ver un poquito a Shir en la Plaza de Oriente, tocando para una multitud entusiasta de gente bailoteando, pero ya no podíamos más...

sábado, 13 de junio de 2009

Con a/a

Parece que ya se han instalado definitivamente las temperaturas veraniegas en nuestra medina Madrid y son varias las pegas ello supone para los sufridos habitantes. Sinceramente considero que las más molestas están directamente vinculadas con el dichoso invento del aire acondicionado.

Reconociendo la utilidad del citado chisme en determinadas circunstancias, en general el invento me resulta más molesto que beneficioso, a saber:

- Cuando vas caminando por cualquier calle y recibes directamente sobre la cara el chorro de aire caliente de los aparatos que cada vez más a menudo se instalan tanto en ventanas particulares como en locales comerciales. ¡Oh sensación placentera...! Además de asqueroso (que huele fatal, ya lo habréis notado) sube la temperatura media de la calle una atrocidad y en más de una calle del barrio es preferible ir sorteando los coches de la calzada que caminar por la acera respirando ese aire infame.

- El ruido que general los aparatitos de marras, sobre todo cuando tienes un vecino insolidario que lo deja encendido toda la noche. Claro, los aparatos de dentro de la casa serán muy silenciosos, no lo niego, pero los que se instalan al exterior meten un ruido de narices para los pobres desgraciados que los tenemos instalados al lado de la ventana de la alcoba.

- La sensación sin parangón de estar en la calle a 38ºC, como hoy mismo, y subir a un autobús que -a pesar de la normativa- tiene el a/a a tal potencia que la temperatura del interior es de 17ºC. Puede valer también un vagón de metro, un taxi, el centro de trabajo o la tienda de patatas fritas. Además, los chorros de aire están dirigidos también sobre la cara normalmente, con el gusto que da eso, vaya. Debe ser un claro indicio de vejez, pero me molesta sobremanera esa brusquedad ambiental. Bueno, no, vejez no, porque hace ya la pila de años yo trabajaba en la biblioteca un museo en la que necesariamente debía tener una prenda de abrigo para poder resistir la jornada laboral sin llegar al punto de congelación en el que pretendían mantenernos todos los veranos.

Finalmente quería comentar el que para mí resulta más desagradable de todos, el aire acondicionado en las aulas de danza

Yo no comprendo nada a las personas que acuden a clases de danza y su mayor preocupación es no pasar calor y no sudar.

Para mí (y creo que para todo el mundo que practica un ejercicio físico como la danza) una de las premisas fundamentales es calentar la musculatura bien para trabajar correctamente. Eso implica sudar, sin más. Y si no te gusta sudar, que es muy razonable, pues te quedas en casa tan ricamente o en una terraza al fresco o te vas a nadar.

Personalmente opino que hacer una clase con los aparatos de aire acondicionado funcionando no sirve para nada, lo mismo que estar haciendo ejercicio y que te caiga encima el chorro de aire frío: contractura al canto e incluso infección de riñón (verano pasado -mes de julio-, en una conocida escuela en la que no había manera de librarse de los aparatos infames te pusieras donde te pusieras).

De veras que no comprendo las demandas insistentes de aire acondicionado cuando estas trabajando y sudando a tope (que es lo que yo hago, vaya, para eso me gasto los dineros en las clases). No digamos ya la sensación de bicho raro que me entra cuando digo que yo prefiero que no se encienda, porque me hace mal. Yo creo que si pidiera un bocata de rabas para hacer la clase no les parecería tan extraño a las compañeras como cuando pido que se apaguen los cacharros del aire. Cosa que por cierto nunca sucede.

Durante los 5 años que llevo practicando sólo he encontrado una profesora que no aceptaba que en sus clases se encendiera el dichoso aparato, por la sencilla razón de que no es saludable. Las alumnas a veces protestaban mucho pero ella se mantenía firme y sólo permitía ventilación natural. ¡Bravo por ella!

Es una batalla que sé perdida de antemano, porque la premisa de partida de la mayoría es la que antes cité: ufff, qué caloooor, vamos a poner fresquito... y tal vez yo tenga una especial sensibilidad con el aire frío, que también sucede, pa'que mentir. Pero no me agrada en absoluto estar en la clase esquivando los chorros de aire polar, que positivamente me hacen daño.

Por eso este grito de inconformidad y si alguna vez encontráis a una tía rara que dice que no al aire, pues...

EDITO (21/06/2009): pongo la entrada de Laial Farah sobre este asunto, con algunas aportaciones muy interesantes, Sudar la gota gorda

sábado, 6 de junio de 2009

Atapercu

No, no me he confundido ni nada semejante. Atapercu existe y es un festival de percusión que se celebra en Atapuerca (Burgos). La primera edición fue el verano del 2008 y ya está en marcha la segunda, los días 16 a 19 del próximo mes de julio.

No tengo muchas más noticias al respecto del festival, en su enlace ATAPERCU 09 pueden encontrarse participantes, modo de acceso y otros datos de interés. Este año (Dia 16 de julio) toca el Ensemble Andalusí de Tetuán, formado en el Conservatorio de Música Andalusí de esa ciudad. Excuso decir que, en mi parecer, es la actuación de mayor interés…






Pero lo que quería destacar del asunto es que la aparente desconexión entre Atapuerca y un festival de percusión no ha lugar. Muy al contrario. Probablemente, la percutida es una de las primeras formas musicales que se registran en el acervo cultural de los humanos: sólo hay que dar palmas para comprobarlo. Por eso Atapuerca es un lugar perfecto para llevar a cabo ese festival.

Aunque no tengamos reflejado en el registro arqueológico el momento en que se produce tal incorporación (dar palmas no fosiliza…) sí que tenemos documentados desde momentos muy antiguos la presencia de instrumentos musicales reconocibles como tales, en los comienzos del Paleolítico Superior (hace unos 40.000 años, más o menos) como las flautas procedentes de los yacimientos de Isturitz (Francia) o de Geißenklösterle (Alemania) o, algo más tardías, del Paleolítico Superior Final, las procedentes de distintos yacimientos de la Cornisa Cantábrica como las de las cuevas de La Güelga (Asturias), El Castillo y Rascaño (Cantabria).

En cuanto a la percusión, además de las formas de percusión corporal no fosilizadas que explicaba antes, también existen piezas procedentes de yacimientos arqueológicos que se han interpretado por algunos autores como instrumentos de percusión. Tal vez la más conocida sea el cráneo de de mamut de Mezhirich (Ucrania), decorado con puntos y líneas pintadas de color rojo y huellas de haber sido golpeado (claro que la intencionalidad no podemos determinarla). Se ha datado en unos 15.000 años y en ese yacimiento además se localizaron unas impresionantes estructuras de cabañas elaboradas a base de distintos huesos de mamut también (defensas, costillas, etc.)

Aquí esta el presunto tambor:


jueves, 28 de mayo de 2009

Timo del 607100500

Pues mucho ojo con este número, que es un timo. Al parecerse a un número de una entidad o algo así, por ser tan redondo y fácil de recordar, pues te crees que es algo importante y picas...

Recibes la llamada y al contestar se corta, entonces, los incautos como yo, marcamos al número y es cuando se supone que te tienen entretenida (aunque a mí se me ha cortado la llamada también) y te clavan 10 minutos de llamada.

En cualquier caso, aquí hay algunos enlaces con más información:

http://elblogdelainformatica10.blogspot.com/2009/02/telefono-607100500.html

http://foros.internautas.org/viewtopic.php?p=74552&sid=e5017ba740133607c11c8bf2608fc371

http://www.adslzone.net/postt152790.html&sid=f45da3cfab8e7a8005ba63e9df345b7d

http://www.gsmspain.com/foros/hp306916_p3_Operadores-Vodafone_FAQ--si-tienes-dudas-sobre-Vodafone-lee-esto.html

Joer...

lunes, 18 de mayo de 2009

Mollywood Lavapiés

Mi amiga la Señorita Corchea tiene un grupo que se llama Mollywood Lavapiés y son un variopinto conjunto de enamoradas de la danza Bollywood que viven en Madrid, como su propio nombre indica.

Han ganado el premio que ofrecía una productora de allá en un concurso abierto en todo el mundo a través de Youtube y están empezando a rodar anuncios y otras cosas...

Como son una gente que se lo está currando mucho, dejo aquí su enlace:

http://mollywoodlavapies.blogspot.com/

Tambien pongo el video ganador, totalmente elaborado por ellas mismas.



Un beso enorme para todas, especialmente para la Señorita Corchea.

jueves, 23 de abril de 2009

La edad de la bailarina

Las siguientes palabras de Kamra son muy, pero que muy importantes:

...me he dado cuenta también de que nunca se sabe demasiado con lo que siempre hay que estar aprendiendo.

Ah! dices algo con respecto a EDAD. La edad nos da sabiduría, templanza y conocimiento y para bailar también hay que tener esto.


Sobre la necesidad de seguir aprendiendo y sobre la edad es mi siguiente reflexión.

Durante los casi ya cinco años que llevo practicando y aprendiendo danza oriental me he encontrado con mujeres cuya edad abarca desde la adolescencia hasta la tercera edad, tanto en el lado de las alumnas como en el de las profesoras.

Una constante viene siendo que estas mujeres menos jóvenes son mayoría en las clases continuadas o semanales, mientras que las más jóvenes las he encontrado sobre todo en talleres e intensivos. Por lo tanto, una de las consecuencias más positivas de la expansión de la Danza Oriental ha sido permitir a las mujeres menos jóvenes iniciarse en la práctica de un ejercicio físico continuado, con las ventajas que ello supone para este colectivo.

Todas ellas han mostrado en el aula y en el vestuario su aspecto, el de la vida cotidiana. Sus cuerpos moldeados por la vida, los hijos, el trabajo, la danza y en algunos casos también, por el arte de la cirugía.

Y, claro, no puedes evitar mirar y comparar.

Con tus ojos de mujer occidental, con un ideal de belleza bastante humillante para nosotras por cierto, ves los efectos que el paso del tiempo ejerce sobre tu físico, te das cuenta que la manera en que se te mueve el ombligo cuando haces vibración no es exactamente la misma que la de la chavala de un poco más delante... Demoledor, sí, mecagoentoloquesemenea con la danza ésta, quién me mandaba a mí meterme en este rollo, lo que me faltaba ya este invierno, una talla más y ...

¡Ah! Pero en ese momento te emerge la sabiduría oriental que estás adquiriendo y te das cuenta de que la chavala, sí, tiene todos los músculos en su sitio, pero... ¡qué sosa es bailando, nena!
(a ver, que no personalizo en nadie, ¿eh?)

Es justo cuando te vienen a la mente conocidas bailarinas cuya edad sobrepasa la tuya (incluso en lustros) y cuyos cuerpos están bastante más perjudicados que el tuyo. Pero ¡vaya cómo se mueven! (no pongo ejemplos, porque seguro que cada una tenemos los nuestros). Incluso recuerdas en tal o cual intensivo en el que las has visto bailar de cerca, a tu lado y en lo que menos te has fijado es precisamente en lo que te está amargando a tí misma: sus cuerpos. Es que ni habías reparado en eso. O bailarines, que ver moverse a Zaza Hassan, por ejemplo, es toda una lección también.

Resulta que ellas te han fascinado y has querido bailar como ellas lo hacen por su gracia, duende, elegancia y por lo que transmiten con su danza. Y que precisamente eso impide que te fijes en su edad y en cómo están, sino que sólo tienes atención para su arte, nada más y nada menos.

Es entonces cuando te das cuenta de que bailar danza oriental es justo eso y que lo que menos importa es la perfección anatómica de la bailarina. Que ahí tienes otro motor para seguir aprendiendo, tanto sobre la técnica como la manera de expresarte mediante la danza. Entonces te remangas la camiseta, sacas a relucir la tripa y te concentras en conseguir el maldito camello al revés, mecagoentoloquesemenea que esto lo saco yo por mis niñas, ya lo creo que sí...
PS: quiero agradecer a Carmen, Elena y Mariyan la discusión sobre mujeres, edad y danza que tuvimos en una ocasión.

EDITO: para corroborar mis palabras esperad a ver a la chavala que baila a partir del minuto 4 más o menos de este vídeo:

miércoles, 15 de abril de 2009

Para Nejsret

Llevaba varios días dando vueltas al asunto de publicar algo personal sobre la danza oriental. Primero fue la invitación de Mónica Tello a expresar nuestras ideas en su blog. Después, un comentario de Nejsret sobre el mismo asunto y finalmente su entrada de hoy han hecho que me ponga con ello, si la pizquita que tengo a mi lado haciendo deberes de mates me lo permite…

Nejsret y su blog son un referente en la danza y lo mínimo que creo puedo hacer es ofrecerle mis reflexiones y mi experiencia en este momento.

Yo ya he pasado por la fase de desencanto/desenganche de la danza, a la que terminas por llegar. No es un camino agradable e incluso tienes que dejar de lado a personas a las que sinceramente aprecias. Intentaré hacer una reflexión del proceso y explicar porqué no es negativo ni nada semejante, sino más bien todo lo contrario.

Toda la belleza y las cosas positivas que tiene la danza oriental es lo primero que te cautiva, más bien te succiona. Como normalmente llegas con un cero absoluto de conocimientos, al principio todo se te hace interesante y tienes la necesidad casi física de aprender y aprender. La sed de conocimientos es tal que te lanzas como una enloquecida a hacer cosas que nunca te hubieras imaginado: en mi caso, hasta aprender árabe (¿qué suponíais, malpensadas, eh?)

Por otro lado, el bienestar físico y mental que te provoca la danza hace que, aún más allá de los conocimientos técnicos, tengas un interés casi patológico en practicarla. Por lo tanto acudes a escuelas, buscas profesora/es de los que aprender y entras en la vorágine, de cabeza y sin frenos. No creo exagerar si digo que la mayor parte de elementos que rodean la práctica de la danza oriental nos agradan: el aspecto que nos da, el modo de trabajar el cuerpo, el ambiente de la clase. Incluso a las mujeres europeas nos ha puesto en contacto con algo que teníamos muy perdido, enmarañadas en nuestros burkas occidentales como dice la historiadora Sophie Bessis, cuyos libros recomiendo encarecidamente.

Las escuelas, centros de enseñanza, docentes y etc. en teoría deben preocuparse de enseñarte como si de verdad fueras a dedicarte a la danza de manera profesional. Claro, para eso les pagas. De modo que su trabajo y su negocio consiste en ofrecerte eso precisamente: una amplia variedad de enseñanzas, todas interesantes, que te abren un abanico de posibilidades insospechadas: estilos de danza, maneras de trabajar tal o cual elemento, gente de aquí y de allá que hace no-sé-qué… La locura, vamos.

Y aquí es donde yo creo que está la trampa: nosotras y nuestra zanahoria oculta en velos, pañuelos de monedas y aromas hipnóticos de incienso por un lado y nosotras y nuestras circunstancias personales por el otro: trabajo, familia, presupuesto económico son los pies de barro que nos atan bien firmemente.

A ello tenemos que sumar el que precisamente en este tiempo toda la zanahoria ha venido empujada por la expansión de las nuevas tecnologías que ha permitido que tanto aficionados como profesionales y docentes hayamos tenido mucho más fácil ponernos en contacto, desarrollar iniciativas y contribuir a la enorme expansión de cursos, talleres, blogs, asociaciones, grupos y demás. No hay que olvidarse tampoco que en los últimos años han proliferado locales, restaurantes y teterías en los que se ofrecía danza como espectáculo, no hay mercadillo histórico sin la jaima correspondiente y tengo la sensación de que lo oriental que hasta no hace mucho tiempo no dejaba de ser un exotismo (aquí cristianos viejos de toda la vida…) ahora se ha recolocado en el sitio que le corresponde en nuestra sociedad y ha pasado a formar parte de la realidad cotidiana. Pondré un ejemplo: si a mi tita Soledad, que la tierra le sea leve, le dicen que en su Lavapiés querido, en lo que era su tienda de Ultramarinos se iba a vender comida halal, hubiese sacado toda su chulería para endosarme un Amos anda como la copa de un pino.

¿Dónde estaba? Ah, sí, en lo de la zanahoria… Pues eso, que ahí nos tenemos a las pobres aficionadas, que nuestra pretensión original era la de aprender algo nuevo a la vez que ejercitar un poco nuestros músculos cansinos del ordenador y del curro y de las tareas domésticas, atrapadas en una tela de araña deslumbrante, maravillosa y cautivadora que por un tiempo nos hace creer algo que no es más que una suerte de sueño o posibilidad muy remota: la de llegar a ser bailarinas de danza de verdad. Por eso nos dejamos llevar a clases, talleres, intensivos y horas de ensayo para festivales. No lo neguemos, la escena es tentadora y sube las endorfinas. El aplauso, aunque el público se tenga ganado de antemano porque son parientes y amiguetes los que van a vernos, pues también. ¡Y lo guapas que estamos envueltas en velos, con el maquillaje ese tan bonito…!

Pero cada dia tiene su noche, irremediablemente.

Al día siguiente tienes que madrugar, porque hay que fichar o hay que llevar a un par de criaturas al colegio. No puedes hacer como las bailarinas de verdad, que se levantan tarde y no suelen andar por el metro a las 8 de la mañana los dias laborables. Llega la factura de la luz y resulta que tienes que elegir entre el maravilloso intensivo de la eminencia recién llegada de Oriente o pasar a oscuras el resto del mes (las cosas empiezan a ponerse en su sitio). A continuación tienes que elegir entre el taller de espada-con-fuego en los bordes, cómo no achicharrarte en público y acompañar a una persona cercana a ti a algo importante para ella. Es decir, que empiezas a vivir situaciones que te hacen cuestionarte cuál es tu papel en este mundo al que te has incorporado.

Hasta que llega la colleja en todo lo alto que te abre la mente. En mi caso fue un taller que se llamaba algo así como Maneras de entrar en el escenario. La bailarina que lo impartía es una de las mejores, su precio, razonable y no tenía que desplazarme fuera de mi ciudad. Un chollo, vamos...


Lástima que en un momento determinado pensé en qué cuernos iba a hacer yo aprendiendo algo que jamás iba a poner en práctica, porque jamás yo voy a salir en un escenario seriamente, tanto como para dominar la manera de entrar o salir de él. Creo que ésa fue la clave del asunto: darme cuenta de la diferencia que hay entre la práctica de una afición y el trastorno obsesivo-compulsivo.

No voy a ser bailarina profesional a estas alturas, no tengo la preparación suficiente anterior ni el tiempo para hacerlo ahora, tampoco el dinero ni la más remota posibilidad de hacerlo. En cierto modo es como hacer una tesis doctoral sin tener una beca que te pague el tiempo dedicado a investigar. Ayer mismo hablé con unas personas de este asunto, porque además yo tenía en mente el concepto “edad” aunque estas personas me ayudaron a ver claramente que en la danza oriental, al igual que en el flamenco, la edad es un mérito más.


De modo que tarde o temprano ves claramente cuál es tu sitio en el tinglado.
No tiene tanto que ver tanto con la cantidad de veces que te hayas sentido timada o estafada o con los precios abusivos, que eso se aprende enseguida, sino con lo que realmente quieres hacer y buenamente puedes. Ello no significa que tengas que dejarlo, sino que desarrollas una suerte de capacidad crítica y de selección (casi en términos darwinistas, lo que no te vale, ni caso), de modo que con el bagaje adquirido en cuanto a estilos y profesoras que te gustan, horarios que te convienen, si te mola el rollo del festival o te da mucho yuyu, en definitiva, qué te compensa y qué te perjudica de la danza, puedes defenderte y salir de la telaraña que te ha envuelto y en la que te has dejado envolver.


Creo que es un aprendizaje que puedes aplicar en muchas otras facetas de tu vida y que por eso ha merecido la pena. Por cierto, voy a intentar asistir al curso de Narjess Montasser pasado el verano ;-)
Un besito, guapa