Todo empieza con la invitación a participar ayudando en las instalaciones deportivas de la Universidad Complutense: preparar las mesas, disponer alimentos y bebidas, zonas para descansar, etc. Sí, para los que han venido con sus luciérnagas a la cabeza, desde Asturias, Castilla-León y Aragón.
Mientras tanto, aparecen los picudos rectores de algunas Universidades madrileñas, bien trajeados, aseados y departiendo con los picudos organizadores del cotarro. Todos los rectores no estaban, faltaba uno que tiene centros asociados en algunas de las comarcas que van a ser castigadas por el recorte a la minería.
Algo más tarde de lo previsto, llegan al fin. Cansados, tostados por el sol, animosos, con una sonrisa para todos lo que ahí hacíamos pasillo al recibirles. Y ellas, cuatro mineras, también. Después, las familias y la gente de apoyo. Hay algún momento de tensión cuando la organización impide pasar a algunos de los que venían desde Aravaca caminando junto a ellos, sobre todo al colectivo de Bomberos Quemados. Más que nada porque el argumento fue que los mineros no querían que pasaran... Un cuento chino, como pudimos comprobar más tarde, según nos dijeron los aludidos.
Durante el tiempo de descanso la sensación era ambivalente. Por un lado, de participar en algo importante. Por otro, de invadir la intimidad de quienes merecían descansar tranquilamente. Pero esta gente es especial. Ni cansancio ni nada parecido. Al contrario, hablan por los codos y cuentan sus anhelos, sus dificultades, sus ideas, sus pesares y sobre todo, su rabia.
En seguida de nuevo en marcha, hacia la Puerta del Sol. Ya con las luciérnagas encendidas. Es curioso como puede cambiar un panorama familiar, pero en otro contexto distinto. Esta vez eran los coches los atrapados por los caminantes. Esta vez no eran los importantes los amos de la calle que hacen parar a todo el mundo en sus quehaceres. Esta vez la gente de Madrid sí tiene un buen motivo para ocupar las calles. Y vaya si lo han hecho.
Dos horas para llegar desde la Glorieta del Cardenal Cisneros hasta Argüelles, casi cuatro para llegar a la Puerta del Sol. Muchas personas. Las luciérnagas brillando y las gargantas al rojo.
Cantos de apoyo, gente por todas partes, mucha emoción y muchas ganas de decirle al mundo qué pasa en esos lugares llamados cuencas mineras. Gritos que iban desde el sí se puede, sí se puede, hasta ésta es nuestra selección, la próxima visita, será con dinamita, Madrid entero está con los mineros...
Esta mañana el sol era el típico de julio madrileño, el calor en Colón igual. El metro lleno de personas animadas y animosas. El camino largo, pero no importaba. Algún emprendedor con un ingenioso carrito de compra, forrado de plástico y lleno de hielo y bebidas.
Mira Maruxiña, mira como vengo yo
Y de repente, el caos. Sin mediar provocación, sin que a los que estaban en el estrado dando un mitin pareciera afectarles tampoco. Es curioso el efecto masa, cómo puede transmutar a un habitualmente indolente municipal en un ser casi patético, que gritaba que nos fuéramos a dar clase, muy crecido por la presencia oscura de los antidisturbios disparando a su lado.
Cómo las personas mayores han resistido la carga, cómo unos estaban tomando su cerveza al lado de la carga. Como un yayo enrollaba cuidadosamente su bandera para que no se la estropearan, sin importarle si a él le caía un golpe o un pelotazo:
Corazón de al Andalus, homenaje a la cultura árabe y todo lo que nos une en ambas orillas del Mediterráneo. Un homenaje a la música y la danza oriental.
Un homenaje a nuestras maestras y maestros, sin ellos nunca hubiéramos podido recuperar lo que siempre ha sido nuestro.
En estos tiempos de locura, de recortes malintencionados y de absurdos eventos deportivos, nos juntamos los raros de la kabila por la cultura y el arte.
Con este título me refiero al Banco de Santander por los siguientes motivos:
1. No tengo cuenta con ellos, sólo firma reconocida en la cuenta de una persona que sí es titular de la misma.
2. Hace bastantes meses me envían a casa, sin haberla solicitado, una tarjeta Ferrari Santander:
3. Devuelvo personalmente la tarjeta a la oficina donde está la domiciliada la cuenta citada. Allí insisto en que NO he solicitado ninguna tarjeta y que ésa que me han enviado (no sé quien) no la quiero. La recogen con una amplia sonrisa y me explican que se expiden de forma automática, simplemente al aparecer mi nombre asociado a una cuenta. Que no me preocupe de nada...
4. Esta mañana, me avisa la persona titular de la cuenta, espeluznada porque tenía un cargo de 60 eurazos de una tarjeta que ella desconoce.
5. Localizo el número para quejarme y llamo desde el telefóno de mi trabajo, uno que pertenece a una central que maneja números por todo el mundo. (este detalle es importante, que no caiga en el olvido)
6. Después de los consabidos y repetidos Si quiere mear, pulse 1. Si quiere cagar, pulse 2... acierto a conectar con una persona (por el acento parecía de Villarejo de Salvanés o cercanías) a la que le cuento el rollo.
7. Me pide datos, muchos datos: nombre, DNI, número de la tarjeta en cuestión. El diálogo se desarrolla + así:
YO ¡¡Pero si la devolví a la oficina, hace mucho tiempo!!
LA MENDA ¡Ah! Perdón. Espere un momento, que averiguo... (esperando, eh, ESPERANDO)
LA MENDA Mire, efectivamente aquí consta la tarjeta Ferrari nº tal como devuelta, pero NO DESACTIVADA y claro, pues se ha cobrado como en activo que está.
YO ¡¡Pero oiga, que yo esa tarjeta no la tengo en mi poder, que la entregué en la sucursal de la calle X!!
LA MENDA Ya. pero no la desactivaron. Lo hago yo ahora mismo... (esperando, eh, ESPERANDO)
YO Pues mire, solicito que se devuelva el importe que han cobrado.
LA MENDA ¡Ah, no! Eso no puede ser, le devolverán la parte proporcional al tiempo que ha estado en activo hasta la cancelación.
YO ¿Cómo dice? ¿Qué no van a devolver el importe total?
LA MENDA No, sólo la parte proporcional hasta la fecha de cancelación.
YO Bueno, pues entonces dígame por favor dónde puedo reclamar por esto.
LA MENDA NO LE OIGO NADA, SE ESTÁ QUEDANDO USTED SIN COBERTURA (ruiditos como de freir huevos) NO LE OIGO (más ruiditos) OODJJGF-D DASD HHDYYTST
YO ¡¡¡Que me diga dónde puedo reclamar!!! ¡SO PIRATAS, que estoy llamando desde un fijo! (muuuuuuuchos ruiditos de freír huevos)
LA MENDA No le escucho nada, voy a colgar*.
Llamo a la oficina donde está la tarjeta y les cuento toda la historia. Me confirman que efectivamente no se devuelve todo el importe pero que ellos ponen la diferencia.
Les doy de plazo hasta el lunes, que es la fecha en la que me han dicho que los 60 eurazos estarían reintegrados. Si no, cae denuncia.
*TRUCO: Cágate en los muertos de quien te hable. Inmediatamente responderá porque es un ataque personal. Con eso podrás demostrar ante todo el mundo que cobertura, había. Que lo que no había era ganas de solucionar.
Mi amiga Pooneh ha publicado las reglas de oro de una bailarina o raqassa راقصه.
Yo las pongo aquí, con algunas modificaciones de cosecha propia (en cursiva):
No mires al suelo mientras bailas a menos que corresponda hacerlo.
Conoce tu cuerpo y no dejes que te domine.
Cuida tus brazos, siempre, siempre, siempre calentar antes de clase o de una actuación.
Trabaja la memoria coreográfica (la que te hace recordar la secuencia de pasos). Bueno, si tu pobre cerebro lo permite después de la pelea del curro y de casa...
Sigue el ritmo (a ver, si no lo haces, vas de culo en tu carrera de raqassah, nena, pero mientras distingues entre el masmudi kbir, el fellahi y el... te mueves como puedas)
Guarda silencio, la bailarina no habla, baila. ¡Buff, imposible, si me callo, reviento!
Nada de chicle (es difícil coordinar cuando masticas). Esto está muy bien, nada más patético que una bailarina rumiando, sea en clase o en el escenario, que alguna ha sido vista así.
No pelear por los puestos, gánalos. Aquí no estoy de acuerdo, en alguna clase de alguna eminencia hay que ir a saco, porque si no te relegan al fondo sur y te pasas allí las dos horitas sin ver ná.
Ten conciencia espacial y conoce el espacio en el que vas a bailar.
Domina tu cuerpo y muévete según tus posibilidades y limitaciones (para cuidarte y evitar lesiones).
Conoce el asunto que trata la canción que bailas, para poder interpretarla adecuadamente.
Distribuye bien tu energía para no agotarte antes de tiempo.
Acepta tus errores y trabaja para mejorar.
Baila diariamente ¡Ójalá pudiera!
Sé puntual, disciplinada y responsable. Demasiadas cosas a la vez...
Resiste el dolor, tendrá su recompensa. ¡Me niego rotundamente!
Come bien. Mira, esto sí, sobre todo el aperitivo después de una buena clase.
Duerme bien. ¡Ya quisiera yo...!
Ensaya tanto como sea necesario. ¡Lo mismo que antes!
Usa la ropa adecuada para cada danza, cuida tu calzado y más aún tus pies. Según mi profesora Charo Carrocera no es bueno bailar descalza y menos en un local público, porque da muchos problemas: hongos, infecciones, heridas...
Bebe suficiente agua. Y si es un poquito de limonada con hierbabuena, mucho mejor.
Sonríe, nadie tiene que saber que te duele. Yo prefiero sonreír porque me gusta bailar, si me duele, ya veré que cara se me pone...
Si te pones mala, reposa; pero mejor no te enfermes. De acuerdo al 100%
Baila de día y de noche, disfruta y demuéstralo. Nada hay más triste que una bailarina con cara de cansina aburriendo al respetable y ya he visto bastantes así.
Haz lo que te piden, cómo y cuándo te lo piden; no más y no menos. ¡Ni hablar! Limitaciones las mínimas y siempre aporta tus ideas o al menos, que te den una explicación del por qué.
Jamas te limites, explora lo que puedes lograr. Justo lo que acabo de decir.
Haz las cosas bien y lo mejor que puedas, sino, no las hagas. ¡Ya te digo!
Supérate constantemente. Cansa, pero es efectivo.
Baila con entusiasmo, el día que te aburras de hacerlo, déjalo.
¡Ah y algo más...!
¡La raqassa sigue las reglas... el resto de las mortales sólo las lee!
Warda El Djazairia (Warda la argelina) murió ayer jueves, 17 de mayo a las 19 horas (hora de Argelia) en Egipto, en un hospital de El Cairo de un ataque al corazón, a la edad de 72 años.
Warda nació en Francia el 22 de julio de 1940. De madre libanesa y padre argelino, Mohammed Ftouki, de Souk Ahras. Desde pequeña, su madre la enseña la canción libanesa, que comenzó a cantar en 1951 a la edad de once años en un establecimiento propiedad de su padre.
Paulatinamente se va dando a conocer, sobre todo por sus canciones patrióticas argelinas, por cuya causa se ve obligada a salir de Francia, e ir de exilio a Beirut. Una vez independizada Argelia, se traslada allí, donde se casó en 1962. Su marido le prohibió cantar.
Pero en 1972, a petición del presidente Huari Boumedien, canta para conmemorar la independencia de Argelia, junto con una orquesta egipcia. Poco después, su marido solicitó el divorcio y Warda decide dedicarse a su carrera musical.
Se marcha a Egipto, donde conoce al compositor Baligh Hamdi, con el que se vuelve a casar. Saltó a la fama al trabajar con los principales compositores árabes como Sayed Mohamed Abdelwahab Mekawi.
Con un repertorio de más de 300 canciones, Warda el Djazairia ha vendido más de 20 millones de álbumes en todo el mundo. Sus canciones más conocidas son Lola el malama, Batwannes bik, Harramt ahibbak, Wahashtouni o Encore awqati btehlaw.
Toda una lección de Historia, Sociología y Arte. Mucho Arte sobre todo. No comprendo porque no ganaron, deben ser cuestiones muy ocultas, porque son tremendos. Pongo la secuencia en orden cronológico: preliminares, cuartos, semifinales y final. Quedaron los segundos.
Reparten para todo el mundo y aunque algunos pasodobles y estribillos se repiten en las cuatro actuaciones, las letras son tan inteligentes y desternillantes que no importa escucharles de nuevo.
Algunos vídeos tienen las voces de los comentaristas, que a veces son un poco pesaos, pero bueno...
Mi amiga Inés me ha pasado este vídeo. No es que ella practique con asiduidad el ballet clásico o la danza oriental, pero es que Inés sabe mucho de muchas cosas, aunque a veces se esmera en ocultarlo.
Se trata de la Danza de las Horas, de la ópera La Gioconda (escrita por Amilcare Ponchielli en Milán entre 1876 y 1880) que es la pieza más conocida, un ballet miniatura romántico que es más popular que la ópera de la que proviene. Esta primera es la espectacular representación en el Liceu de Barcelona, no sé la fecha. Conviene fijarse en la serie de giros fouettés de Ángel Corella al final, sin ayudarse del golpe de rodilla que normalmente se hace con la pierna que está en el aire. Es el modo de girar más difícil en ballet clásico. Y me sorprende ver a la compañía en escena aplaudiendo, no es nada frecuente.
Por otra parte, la bailarina Letizia Giuliani tiene esa cualidad etérea y fluida que tan difícil es conseguir. Parece que baila así, como si nada, pero eso exige un control férreo sobre el cuerpo y no dejar ni un sólo músculo a su bola. Bueno, también hay un no-sé-qué que qué-sé-yo que no se aprende, sino que se lleva dentro y que es lo que da carácter y diferencia a una bailarina respecto de las otras.
Esta segunda es la representación en la Arena di Verona, tampoco sé la fecha, esta vez con Roberto Bolle, que también hace los fouettés citados (nótese los aplausos del respetable según los terminan).
En ambos casos la coreografía es del rumano Gheorge Iancu