Al iniciarme en esto de la danza oriental, conocí el qanum o cítara persa, instrumento que sólo había visto en algunas ilustraciones medievales y que nunca había escuchado, al menos de manera consciente. Una pena que no encuentro un documento serio en internet que recoja más datos del mismo: sistemáticamente se repite la información escueta que aparece en esta entrada de la Wikipedia...
Desde entonces, hasta he tenido la oportunidad de asistir a conciertos en los que este instrumento participaba y conocer a músicos solistas, como Aziz Samsaoui, que es un auténtico fiera haciendo sonar el qanun.
No tengo nada que decir sobre el sonido que emite, cuyos secretos quedan un poco al descubierto gracias a este vídeo y a Brigitte Vasallo, del Perder el Norte, que lo ha incluido en la lista de reproducción correspondiente a su curso de Musica Árabe. Espero que sea útil
Resulta que andaba mareando con las cadenas de la TDT y he visto el título de una peli que me ha llamado la atención: La esclava del paraiso. Así que me he puesto a verla y me he encontrado con un flim un poco peculiar, del año 1968, dirigido por José María Elorrieta. No voy a entretenerme en hacer una crítica, mejor dejo un par de enlaces que hacen las críticas oportunas uno, más corto y conciso
Y aquí dejo otro, mucho más completo y con muchos datos de interés:
Pero lo que sí me ha llamado la atención ha sido una escena de danza, que se lleva a cabo supuestamente en uno de los salones del palacio de la Alhambra, protagonizada por una desconocida bailarina, al menos para mí.
Se trata de un sólo de percusión (una darbuka en concreto, pero no se ve quién toca) que hace varios ritmos básicos y y una bailarina a la que le han puesto una coreografía bastante patética, pero que a pesar de ello, deja ver que sabe bailar oriental, sobre todo en un par de potentes vibraciones que se marca. Baila con un velo sujeto al moño y a la parte de abajo del bikini que lleva puesto, formando una falda, con un estilo de cierto aire turco:
Curioseando por ahí he encontrado que la bailarina se llama Briggite St. John, quién participó en otras dos pelis más (La muchacha del Nilo y Herostratus) además de ésta, entre los años 1967 y 69. En La muchacha del Nilo, además, hay noticia de otra bailarina y coreógrafa de danza egipcia (¿saidi?) que se llama Mona Ibrahin, de la que no he podido encontrar nada más.
En esos años, Briggite andaba por las salas de fiesta de Madrid, como puede verse en los anuncios de los periódicos de la época, sobre todo en el York Club:
Pero ella no era la única, mucho más conocida en la noche madrileña fue Naima Cherky, que bailaba en el Morocco, mítico club nocturno desde los años 50 y que actuó en una de las adaptaciones al cine más conocidas de La venganza de don Mendo, de 1961. Como puede verse en su biografía, sigue actuando. Aquí hay unas imágenes suyas:
Me pregunto por el impacto que en la sociedad de aquella época causaban esas bailarinas, a pesar de que sus danzas no nos son tan lejanas como puedan serlo para anglosajones o escandinavos, por ejemplo. Al menos nos ha quedado una parte de ellas en estas pelis en las que participaron, de las que lamentablemente no he encontrado nada en internet, para poder poner aquí.
Pues retomar el blog con la noticia del fallecimiento de Khamis Henkesh no es un buen comienzo, pero así son las cosas...
Me llama la atención que no ha tenido mucho eco esta noticia, porque en los últimos años había venido desde El Cairo en bastantes ocasiones. Incluso tiene publicado material digital aquí, como el DVD con Nesma o el CD de ritmos árabes, además de varios espectáculos en los que participó. Incluso ha impartido varios talleres y ese tipo de actividades.
No sé exactamente qué le ha pasado, ni siquiera sé en qué fecha ha fallecido, ni tampoco me importa mucho. Pero sí me gustaría comentar aquí algunas impresiones que tengo, obtenidas en las pocas ocasiones en las que he podido compartir tiempo y espacio con él.
Siempre me pareció alguien con una enorme capacidad para el escenario, le gustaba tocar y se notaba enseguida que disfrutaba con público delante, al menos a mí me lo parecía. Más de una persona, con muchos y mejores conocimientos de percusión que yo, me ha comentado que técnicamente no era el mejor percusionista del universo, sino que lo que hacía era enrrollarse con el público para enmascarar sus deficiencias y ahí quedaba todo. Pero yo no tengo criterios objetivos para poder confirmar o rechazar esta afirmación. Lo que sí puedo decir es que es verdad que tenía una envidiable capacidad de quedarse con el público, animarle y hacer que la gente lo pasara muy bien con su percusión, aunque no fuese perfecta.
¿Qué no era el mejor percusionista del mundo? Pues no sé, es posible, seguramente sí, yo qué sé...
¿Qué conseguía tener a todo el mundo pendiente de su actuación y sabía darle un aire festivo como pocos...? Pues sí, sí y sí. Eso lo defenderé siempre. Además era alguien que no iba de superestrella, al contrario, el hombre era bastante amable y parecía que lo era de manera natural, no forzada.
De hecho, uno de los momentos memorables que he vivido desde que me interesé por la danza y música orientales fue, precisamente, en una actuación suya: el espectáculo Tus ojos hacia Alejandría, en el que Khamis tocaba con sus hermanos y otros artistas, cantantes y bailarinas. Fue allá por este mes de septiembre del año 2007 en la sala Galileo Galilei.
Le tocaba bailar a Amaj (linda, te echamos de menos por aquí), nada menos que el tema Lissa Faker de Um Julzum, tela marinera, vaya. Pues nada, ahí que empiezan a tocar, Amaj a bailar y entonces ¡plaf! Magia en la sala: yo iba acompañada por un colectivo de músicos de distintos lugares: Líbano, Siria, Marruecos (y algún sitio más que no recuerdo) que se sabían perfectamente la letra. Comenzaron por piropear a Amaj, que estaba bailando divinamente y siguieron cantando la canción, dando palmas y participando activamente, según la costumbre árabe en los conciertos, con la complicidad inmediata de Khamis y sus acompañantes, que es lo que quería yo destacar. Todos terminamos en el ya cerrado y añorado bar Palmira, de la calle Silva, en una improvisada sesión de música y danza: nosotros, los músicos, Khamis y su compañía y unos cuantos espontáneos que se sumaron al jaleo, que eso siempre pasaba en aquel lugar... En un rapto de orgullo diré que el mismo Khamis me dijo -mientras yo bailoteba a lo mío- que le había parecido bonita una cosuca que se me había ocurrido hacer, así de pasito lateral con cadera/vibración ¡TOMA YA!
Recapitulemos: fueron sólo unos pocos minutos los de la Sala Galileo al son de Lissa Fakr, pero ¡qué minutos! Y para que nadie pueda pensar que es un cuento chino todo esto, aquí dejo el vídeo testimonio de tan inolvidable evento, sobre todo como pequeño homenaje a Khamish, un tipo muy peculiar, desde luego que sí. Sinceramente, nada me gustaría más que tener que publicar una entrada enseguida para decir que todo ha sido un viral de internet, pero me temo que no... De modo que aquí están Amaj y Khamis Henkesh, para disfrutarlo:
Ayer me pilló la tormenta y el aguacero al otro extremo de Madrid, mientras intentaba hacer una revolución (bueno, una parte de ella). Lejos de mi zona habitual, tuve la suerte de encontrar un autobús que se cruzaba la ciudad de lado a lado y allá que me lancé a la parada.
Tardaba mucho en venir el bus que me interesaba y la lluvia iba a más, el viruje en aumento y yo ahí esperando... Así que me subí al primero que pasó, con la intención de ir cambiando de línea hasta llegar a casa.
Todo este rollo viene a cuento para poder demostrar que me hice una jartá de rato en bus por Madrid, lloviendo a lo bestia como hizo ayer. Eso me permitió comprobar cómo se ha derrochado nuestro dinero en absurdas y MAL HECHAS obras, ya que durante todo el camino vi enormes charcos en TODOS Y CADA UNO de los pasos de cebra (con o sin semáforo), en TODAS Y CADA UNA de las paradas de autobús y en casi todos los cruces de calles por las que iba pasando.
Especialmente grandes fueron los andenes que hay en la plaza de Cibeles, en los que rápidamente el agua se embalsó y no sólo en la calzada, sino también en la acera. Muchas de las aceras de Madrid están incomprensiblemente mal niveladas, de modo que el agua, en vez de discurrir hacia los desagües, se queda formando enormes -y profundos- charcos que apenas se pueden sortear. Esta simple precaución, que ya tenían los romanos haciendo sus calzadas, parecen haberla olvidado los proyectos municipales madrileños actuales.
No tengo fotos, ni las he encontrado por internet, pero estoy segura de que mucha gente ha reparado en esto, porque no hay calle ni barrio que se libre de los charcazos de marras.
Sobre todo es de traca como se ponen los pasos de peatones, que una vez que ya hemos conseguido que se hagan sin escalones, accesibles a sillas de ruedas, cochecitos de bebés y personal en general, pareciera que trajeran un regalo oculto en forma de "Sortea el charco, si puedes..."
Más surrealistas son aún los charcos en las aceras, sin desagüe posible excepto la evaporación, que se forman porque la acera se ha solado de manera cóncava. Imposibles de sortear si la lluvia es fuerte. Incluso pude ver cómo hay instalados desagües en las cotas más altas de algunas calles, que ya les vale, ya.
Imagino que los dirigentes municipales habrán estado muy ocupaos pensando en sus cosas, como qué asesores poner para llevarse crudo el dinero de los impuestos de los madrileños, en vez de pensar en estas tonterías que estoy comentando, como tener las calles correctamente soladas.
Para citar de entre una completa serie de ellas, vaya.
El Parque Arqueológico de Playa Fenicia, en Vélez-Málaga. Un millón de eurazos desperdiciados por no haber empezado las obras a tiempo.
Cruce de acusaciones entre PP-PSOE.
El préstamo, con cargo al Fondo para la Modernización de las Infraestructuras Turísticas (Fomit), fue concedido al Ayuntamiento en 2007 y su destino era la construcción de un centro de interpretación sobre los restos fenicios existentes en Vélez-Málaga y una actuación el tratamiento y restauración de dichos restos.
Pese a disponer de este dinero, el Consistorio no puso en marcha las obras y en mayo de 2011 venció el plazo límite para empezarlas, por lo que el Ministerio de Industria, Energía y Turismo inició el proceso para recuperar el dinero, pese a que el anterior equipo de gobierno local pidió una ampliación del mismo alegando problemas registrales en la parcela sobre la que se iba a trabajar, solicitud que fue desestimada por presentarse fuera de plazo.
El parque se iba a instalar junto a la desembocadura del río Vélez, lugar dónde están los yacimientos de núcleos urbanos fenicios de Toscanos, Alarcón y Cerro del Mar, además de las necrópolis de Jardín y del propio Cerro del Mar.
El conjunto de yacimientos, datados entre los siglos IX y IV a.C, hubieran puesto al alcance de todo el mundo un ejemplo para poder conocer la historia de la colonización fenicia en el extremo más occidental del Mediterráneo.
Todo empieza con la invitación a participar ayudando en las instalaciones deportivas de la Universidad Complutense: preparar las mesas, disponer alimentos y bebidas, zonas para descansar, etc. Sí, para los que han venido con sus luciérnagas a la cabeza, desde Asturias, Castilla-León y Aragón.
Mientras tanto, aparecen los picudos rectores de algunas Universidades madrileñas, bien trajeados, aseados y departiendo con los picudos organizadores del cotarro. Todos los rectores no estaban, faltaba uno que tiene centros asociados en algunas de las comarcas que van a ser castigadas por el recorte a la minería.
Algo más tarde de lo previsto, llegan al fin. Cansados, tostados por el sol, animosos, con una sonrisa para todos lo que ahí hacíamos pasillo al recibirles. Y ellas, cuatro mineras, también. Después, las familias y la gente de apoyo. Hay algún momento de tensión cuando la organización impide pasar a algunos de los que venían desde Aravaca caminando junto a ellos, sobre todo al colectivo de Bomberos Quemados. Más que nada porque el argumento fue que los mineros no querían que pasaran... Un cuento chino, como pudimos comprobar más tarde, según nos dijeron los aludidos.
Durante el tiempo de descanso la sensación era ambivalente. Por un lado, de participar en algo importante. Por otro, de invadir la intimidad de quienes merecían descansar tranquilamente. Pero esta gente es especial. Ni cansancio ni nada parecido. Al contrario, hablan por los codos y cuentan sus anhelos, sus dificultades, sus ideas, sus pesares y sobre todo, su rabia.
En seguida de nuevo en marcha, hacia la Puerta del Sol. Ya con las luciérnagas encendidas. Es curioso como puede cambiar un panorama familiar, pero en otro contexto distinto. Esta vez eran los coches los atrapados por los caminantes. Esta vez no eran los importantes los amos de la calle que hacen parar a todo el mundo en sus quehaceres. Esta vez la gente de Madrid sí tiene un buen motivo para ocupar las calles. Y vaya si lo han hecho.
Dos horas para llegar desde la Glorieta del Cardenal Cisneros hasta Argüelles, casi cuatro para llegar a la Puerta del Sol. Muchas personas. Las luciérnagas brillando y las gargantas al rojo.
Cantos de apoyo, gente por todas partes, mucha emoción y muchas ganas de decirle al mundo qué pasa en esos lugares llamados cuencas mineras. Gritos que iban desde el sí se puede, sí se puede, hasta ésta es nuestra selección, la próxima visita, será con dinamita, Madrid entero está con los mineros...
Esta mañana el sol era el típico de julio madrileño, el calor en Colón igual. El metro lleno de personas animadas y animosas. El camino largo, pero no importaba. Algún emprendedor con un ingenioso carrito de compra, forrado de plástico y lleno de hielo y bebidas.
Mira Maruxiña, mira como vengo yo
Y de repente, el caos. Sin mediar provocación, sin que a los que estaban en el estrado dando un mitin pareciera afectarles tampoco. Es curioso el efecto masa, cómo puede transmutar a un habitualmente indolente municipal en un ser casi patético, que gritaba que nos fuéramos a dar clase, muy crecido por la presencia oscura de los antidisturbios disparando a su lado.
Cómo las personas mayores han resistido la carga, cómo unos estaban tomando su cerveza al lado de la carga. Como un yayo enrollaba cuidadosamente su bandera para que no se la estropearan, sin importarle si a él le caía un golpe o un pelotazo:
Corazón de al Andalus, homenaje a la cultura árabe y todo lo que nos une en ambas orillas del Mediterráneo. Un homenaje a la música y la danza oriental.
Un homenaje a nuestras maestras y maestros, sin ellos nunca hubiéramos podido recuperar lo que siempre ha sido nuestro.
En estos tiempos de locura, de recortes malintencionados y de absurdos eventos deportivos, nos juntamos los raros de la kabila por la cultura y el arte.
Con este título me refiero al Banco de Santander por los siguientes motivos:
1. No tengo cuenta con ellos, sólo firma reconocida en la cuenta de una persona que sí es titular de la misma.
2. Hace bastantes meses me envían a casa, sin haberla solicitado, una tarjeta Ferrari Santander:
3. Devuelvo personalmente la tarjeta a la oficina donde está la domiciliada la cuenta citada. Allí insisto en que NO he solicitado ninguna tarjeta y que ésa que me han enviado (no sé quien) no la quiero. La recogen con una amplia sonrisa y me explican que se expiden de forma automática, simplemente al aparecer mi nombre asociado a una cuenta. Que no me preocupe de nada...
4. Esta mañana, me avisa la persona titular de la cuenta, espeluznada porque tenía un cargo de 60 eurazos de una tarjeta que ella desconoce.
5. Localizo el número para quejarme y llamo desde el telefóno de mi trabajo, uno que pertenece a una central que maneja números por todo el mundo. (este detalle es importante, que no caiga en el olvido)
6. Después de los consabidos y repetidos Si quiere mear, pulse 1. Si quiere cagar, pulse 2... acierto a conectar con una persona (por el acento parecía de Villarejo de Salvanés o cercanías) a la que le cuento el rollo.
7. Me pide datos, muchos datos: nombre, DNI, número de la tarjeta en cuestión. El diálogo se desarrolla + así:
YO ¡¡Pero si la devolví a la oficina, hace mucho tiempo!!
LA MENDA ¡Ah! Perdón. Espere un momento, que averiguo... (esperando, eh, ESPERANDO)
LA MENDA Mire, efectivamente aquí consta la tarjeta Ferrari nº tal como devuelta, pero NO DESACTIVADA y claro, pues se ha cobrado como en activo que está.
YO ¡¡Pero oiga, que yo esa tarjeta no la tengo en mi poder, que la entregué en la sucursal de la calle X!!
LA MENDA Ya. pero no la desactivaron. Lo hago yo ahora mismo... (esperando, eh, ESPERANDO)
YO Pues mire, solicito que se devuelva el importe que han cobrado.
LA MENDA ¡Ah, no! Eso no puede ser, le devolverán la parte proporcional al tiempo que ha estado en activo hasta la cancelación.
YO ¿Cómo dice? ¿Qué no van a devolver el importe total?
LA MENDA No, sólo la parte proporcional hasta la fecha de cancelación.
YO Bueno, pues entonces dígame por favor dónde puedo reclamar por esto.
LA MENDA NO LE OIGO NADA, SE ESTÁ QUEDANDO USTED SIN COBERTURA (ruiditos como de freir huevos) NO LE OIGO (más ruiditos) OODJJGF-D DASD HHDYYTST
YO ¡¡¡Que me diga dónde puedo reclamar!!! ¡SO PIRATAS, que estoy llamando desde un fijo! (muuuuuuuchos ruiditos de freír huevos)
LA MENDA No le escucho nada, voy a colgar*.
Llamo a la oficina donde está la tarjeta y les cuento toda la historia. Me confirman que efectivamente no se devuelve todo el importe pero que ellos ponen la diferencia.
Les doy de plazo hasta el lunes, que es la fecha en la que me han dicho que los 60 eurazos estarían reintegrados. Si no, cae denuncia.
*TRUCO: Cágate en los muertos de quien te hable. Inmediatamente responderá porque es un ataque personal. Con eso podrás demostrar ante todo el mundo que cobertura, había. Que lo que no había era ganas de solucionar.