Mi amiga Pooneh ha publicado las reglas de oro de una bailarina o raqassa راقصه.
Yo las pongo aquí, con algunas modificaciones de cosecha propia (en cursiva):
No mires al suelo mientras bailas a menos que corresponda hacerlo.
Conoce tu cuerpo y no dejes que te domine.
Cuida tus brazos, siempre, siempre, siempre calentar antes de clase o de una actuación.
Trabaja la memoria coreográfica (la que te hace recordar la secuencia de pasos). Bueno, si tu pobre cerebro lo permite después de la pelea del curro y de casa...
Sigue el ritmo (a ver, si no lo haces, vas de culo en tu carrera de raqassah, nena, pero mientras distingues entre el masmudi kbir, el fellahi y el... te mueves como puedas)
Guarda silencio, la bailarina no habla, baila. ¡Buff, imposible, si me callo, reviento!
Nada de chicle (es difícil coordinar cuando masticas). Esto está muy bien, nada más patético que una bailarina rumiando, sea en clase o en el escenario, que alguna ha sido vista así.
No pelear por los puestos, gánalos. Aquí no estoy de acuerdo, en alguna clase de alguna eminencia hay que ir a saco, porque si no te relegan al fondo sur y te pasas allí las dos horitas sin ver ná.
Ten conciencia espacial y conoce el espacio en el que vas a bailar.
Domina tu cuerpo y muévete según tus posibilidades y limitaciones (para cuidarte y evitar lesiones).
Conoce el asunto que trata la canción que bailas, para poder interpretarla adecuadamente.
Distribuye bien tu energía para no agotarte antes de tiempo.
Acepta tus errores y trabaja para mejorar.
Baila diariamente ¡Ójalá pudiera!
Sé puntual, disciplinada y responsable. Demasiadas cosas a la vez...
Resiste el dolor, tendrá su recompensa. ¡Me niego rotundamente!
Come bien. Mira, esto sí, sobre todo el aperitivo después de una buena clase.
Duerme bien. ¡Ya quisiera yo...!
Ensaya tanto como sea necesario. ¡Lo mismo que antes!
Usa la ropa adecuada para cada danza, cuida tu calzado y más aún tus pies. Según mi profesora Charo Carrocera no es bueno bailar descalza y menos en un local público, porque da muchos problemas: hongos, infecciones, heridas...
Bebe suficiente agua. Y si es un poquito de limonada con hierbabuena, mucho mejor.
Sonríe, nadie tiene que saber que te duele. Yo prefiero sonreír porque me gusta bailar, si me duele, ya veré que cara se me pone...
Si te pones mala, reposa; pero mejor no te enfermes. De acuerdo al 100%
Baila de día y de noche, disfruta y demuéstralo. Nada hay más triste que una bailarina con cara de cansina aburriendo al respetable y ya he visto bastantes así.
Haz lo que te piden, cómo y cuándo te lo piden; no más y no menos. ¡Ni hablar! Limitaciones las mínimas y siempre aporta tus ideas o al menos, que te den una explicación del por qué.
Jamas te limites, explora lo que puedes lograr. Justo lo que acabo de decir.
Haz las cosas bien y lo mejor que puedas, sino, no las hagas. ¡Ya te digo!
Supérate constantemente. Cansa, pero es efectivo.
Baila con entusiasmo, el día que te aburras de hacerlo, déjalo.
¡Ah y algo más...!
¡La raqassa sigue las reglas... el resto de las mortales sólo las lee!
Warda El Djazairia (Warda la argelina) murió ayer jueves, 17 de mayo a las 19 horas (hora de Argelia) en Egipto, en un hospital de El Cairo de un ataque al corazón, a la edad de 72 años.
Warda nació en Francia el 22 de julio de 1940. De madre libanesa y padre argelino, Mohammed Ftouki, de Souk Ahras. Desde pequeña, su madre la enseña la canción libanesa, que comenzó a cantar en 1951 a la edad de once años en un establecimiento propiedad de su padre.
Paulatinamente se va dando a conocer, sobre todo por sus canciones patrióticas argelinas, por cuya causa se ve obligada a salir de Francia, e ir de exilio a Beirut. Una vez independizada Argelia, se traslada allí, donde se casó en 1962. Su marido le prohibió cantar.
Pero en 1972, a petición del presidente Huari Boumedien, canta para conmemorar la independencia de Argelia, junto con una orquesta egipcia. Poco después, su marido solicitó el divorcio y Warda decide dedicarse a su carrera musical.
Se marcha a Egipto, donde conoce al compositor Baligh Hamdi, con el que se vuelve a casar. Saltó a la fama al trabajar con los principales compositores árabes como Sayed Mohamed Abdelwahab Mekawi.
Con un repertorio de más de 300 canciones, Warda el Djazairia ha vendido más de 20 millones de álbumes en todo el mundo. Sus canciones más conocidas son Lola el malama, Batwannes bik, Harramt ahibbak, Wahashtouni o Encore awqati btehlaw.
Toda una lección de Historia, Sociología y Arte. Mucho Arte sobre todo. No comprendo porque no ganaron, deben ser cuestiones muy ocultas, porque son tremendos. Pongo la secuencia en orden cronológico: preliminares, cuartos, semifinales y final. Quedaron los segundos.
Reparten para todo el mundo y aunque algunos pasodobles y estribillos se repiten en las cuatro actuaciones, las letras son tan inteligentes y desternillantes que no importa escucharles de nuevo.
Algunos vídeos tienen las voces de los comentaristas, que a veces son un poco pesaos, pero bueno...
Mi amiga Inés me ha pasado este vídeo. No es que ella practique con asiduidad el ballet clásico o la danza oriental, pero es que Inés sabe mucho de muchas cosas, aunque a veces se esmera en ocultarlo.
Se trata de la Danza de las Horas, de la ópera La Gioconda (escrita por Amilcare Ponchielli en Milán entre 1876 y 1880) que es la pieza más conocida, un ballet miniatura romántico que es más popular que la ópera de la que proviene. Esta primera es la espectacular representación en el Liceu de Barcelona, no sé la fecha. Conviene fijarse en la serie de giros fouettés de Ángel Corella al final, sin ayudarse del golpe de rodilla que normalmente se hace con la pierna que está en el aire. Es el modo de girar más difícil en ballet clásico. Y me sorprende ver a la compañía en escena aplaudiendo, no es nada frecuente.
Por otra parte, la bailarina Letizia Giuliani tiene esa cualidad etérea y fluida que tan difícil es conseguir. Parece que baila así, como si nada, pero eso exige un control férreo sobre el cuerpo y no dejar ni un sólo músculo a su bola. Bueno, también hay un no-sé-qué que qué-sé-yo que no se aprende, sino que se lleva dentro y que es lo que da carácter y diferencia a una bailarina respecto de las otras.
Esta segunda es la representación en la Arena di Verona, tampoco sé la fecha, esta vez con Roberto Bolle, que también hace los fouettés citados (nótese los aplausos del respetable según los terminan).
En ambos casos la coreografía es del rumano Gheorge Iancu
La detención de Julio, Maite y varias decenas de personas más a propósito de la Bienvenida a Palestina 2012 me ha llevado a incluir estas imágenes, que no por duras son menos ciertas:
Algunas imágenes son muy duras y pueden resultar impactantes, pero hace falta verlas y comparar. No son necesarias muchas palabras más. Solo mirar y hacerse una idea muy exacta de cómo somos los humanos.
Tengo que tirar de vocabulario de D. Miguel Delibes (El príncipe destronado, 1973) para expresar la rabia que me da que tal día como hoy se concentren un montón de actividades interesantes y todas coinciden en día y hora: a saber:
Es jordana y presenta la sección Cocina Árabe en Canal Cocina (que yo no sabía ni que existía). Trabaja en la difución de la cocina de la región del Cham y además tiene clases en una escuela que se llama Kitchen Club, en la calle de la Ballesta en Madrid (parece un sitio muy peculiar, hay también un curso de cocina marroquí). Dejo aquí los enlaces para poder echarles un vistazo, porque no es muy frecuente encontrar cursos de cocina árabe en Madrid.
Hace algunos años vi en una cinta VHS esta interpretación de la Danza del Café o Danza Árabe que forma parte del ballet El Cascanueces, de Piotr Ilich Chaikofski (lo escribo en castellano, para que no haya líos). Hasta ahora no la he encontrado en internet y por eso aprovecho para ponerla aquí.
Se trata de la mejor interpretación y coreografía que he visto nunca de esta danza (y he visto muuuuuuchas, porque la suite del Cascanueces tiene un especial significado para mí).
Aunque es evidente que alguien ha confundido un poco las cosas, porque tanto el vestuario y algunos pasos están claramente inspirados en la cultura de India, no importa nada, porque el resultado es perfecto. Nunca me ha parecido fácil hacer una coreografía, para estos escasos tres minutos de música, en la que se conjugue el ballet clásico y la danza oriental y en este caso creo que está muy logrado. Además, la bailarina tiene una gestoforma y un lenguaje corporal especialmente bonitos.
Ella es Wendy Whelan y puede verse la obra completa en la película de Emile Ardolino El Cascanueces, rodada en 1993 en que como curiosidad, participaba el insufrible niño ese que se quedaba Solo en casa, haciendo de Cascanueces y Príncipe (claro, doblado en las escenas de danza...). Cuando Wendy rodó esta película, era la primera bailarina del School of American Ballet y creo que eligió el mejor papel en este caso. Como info complementaria, diré que ella padece escoliosis.
Y como dice un amigo del Facebook, ¡Qué lo disfrutéis !