viernes, 31 de enero de 2014

Chicos egipcios

Dos fotografías, de la segunda mitad del siglo XIX, de un bailarín egipcio, hechas por Hippolyte Delie y Emile Béchard, que tenían un estudio en la zona de los jardines de Ezbekia, en El Cairo, en torno a 1870, muy conocidos por los trabajos que presentaron en la Exposición Universal de 1879 de París.

Estas fotos forman parte de la colección Ken and Jenny Jacobson Orientalist Photography Collection.

La primera de ellas está catalogada como Retrato de un bailarín ( ? ) con traje femenino. El reverso de la foto dice: AU JARDIN DE L' ESBEKIEH. H. Delie y E. Béchard CAIRE EGYPTE "& "LES CLICHES SONT .



La segunda foto parece ser del mismo bailarín y se cataloga como Bailarín junto a un Diván



Estas fotos materializan la descripción de los bailarines en Egipto hecha por Sophia Lane Poole (1804-1891, orientalista británica, que residió en Egipto y aportó una visión feminista de la esa sociedad en la que vivió en la década de 1840), quien escribió lo siguiente de estos chicos:

[...] "Llevan un chaleco apretado con una especie de enagua suelta, formando una mezcla de indumentaria masculina y femenina, y tienen el pelo largo en la mayoría de los casos, que cae por la espalda formando numerosas trenzas adornadas con pequeñas cuentas de oro brillante, llamadas safa, similares a las usadas ​​por las egipcias de clase media y alta, tocan castañuelas de bronce, y su baile es, en general, similar al de las ghawazee, o bailarinas callejeras... "

Llama la atención, además de toda la cacharrería que llevan encima, que usan esa especie de enagua de tela blanca, cuya presencia es constante en las imágenes de danza de esa época y que luego, a principios del siglo XX, desaparece de la vestimenta.

Gracias a la Academia de danza Priscilla Adum de Costa Rica por publicarlas.

miércoles, 29 de enero de 2014

La cueva de Coimbre, Asturias

Si a alguien le gusta el Paleolítico, necesariamente debe darse un garbeo por la Cornisa Cantábrica, porque no sólo de las grandes cuevas hay documentación arqueológica, sino que en cualquier rinconcito pueden localizarse yacimientos, normalmente tan espectaculares como desconocidos. Todos ellos tienen una característica común: los emplazamientos, normalmente impresionantes, sobre todo los que están situados en la zona de alta montaña.

Este es el caso de la Cueva de Coimbre (o de las Brujas, que ya comentaremos...), situada entre las localidades de Besnes y Niserias, del concejo de Peñamellera Alta asturiano:


La boca de la cueva está orientada al sur-suroeste, de forma que recibe sol prácticamente todo el día, y se abre en la ladera del monte Pendendo, a 33 metros de altura sobre el cauce del rio Besnes, muy cerca ya de su desembocadura en el muy conocido río Cares. O sea, que hablamos de la zona de Picos de Europa.

La cueva se conoce desde hace un montón de tiempo, ya que, como sucede en muchísimas otras, se venía usando su sedimento para labores agrícolas (es muy rico en materia orgánica el suelo de las bocas de las cuevas), pero no es hasta 1971 cuando se localizan los grabados rupestres y se realiza la primera inspección espeleológica de la cavidad.

Tal como definió el profesor e investigador Dr. D. Joaquín González Echegaray (que son palabras mayores...) hace ya algún tiempo, en la Cornisa Cantábrica encontramos yacimientos paleolíticos diferenciados según tres zonas diferentes del territorio:

1. yacimientos próximos a la actual línea de costa, normalmente especializados en los recursos marinos (llenos de conchas de Patella e instrumentos propios de la pesca, como arpones de hueso)

2. yacimientos en los valles medios, entre la alta montaña y la costa. Suelen ser grandes cuevas, como Altamira o Castillo, lugares que funcionaron como centros de reunión y hábitat, a juzgar por la variedad, abundancia y continuidad de restos que aparecen en ellos. Suelen albergar también los mejores ejemplos de arte rupestre.

3. yacimientos situados en la zona de alta montaña, que en su momento no estaban cubiertos por glaciares. Suelen evidenciarse como puestos de caza, tanto por el emplazamiento, que domina una buena zona visual con un cauce de agua cercano, como por los materiales que se obtiene de ellos (restos óseos de cápridos e instrumentos propios de caza, como azagayas y varillas de hueso o piezas cortantes líticas) y es en este grupo donde debemos situar la cueva de Coimbre.

Ciertamente hasta 2008 no se le hace mucho caso, pero en esa fecha se inicia un proyecto de investigación, que ha venido a concluir las siguientes cuestiones:



  1. La ocupación de la cueva corresponde al periodo conocido como Magdaleniense Superior-Final, o sea, entre el 13.000 - 12.000 BP, conclusión a la que se llega tras analizar las diferentes piezas de industria ósea (sobre las materias duras de origen animal) y industria lítica (hechas sobre piedra) y compararlas con yacimientos ya datados.
  2. Se ha obtenido una importante cantidad de restos óseos de la fauna propia de ese momento: uros, caballos, corzos, rebecos, jabalíes, siendo los más abundantes el ciervo y la cabra. Además, hay presencia de microfauna (ratones y conejos) aves y peces. En muchos de esos huesos hay huellas de descarnado y marcas de percusión para obtener tuétano (o sea, se han aprovechado como alimento y materia prima energética)
  3. Además de un espacio económico, la cueva alberga manifestaciones artísticas, siempre relacionadas con un modo de pensamiento simbólico más allá de la supervivencia.


Las representaciones rupestres son grabados (no pinturas, que no se han encontrado aún) repartidos en cinco conjuntos a lo largo de las paredes de la cueva. De ellos, el más llamativo es el gran bisonte que se encuentra en la sala principal. Hay un primer conjunto, a la entrada, que se ilumina directamente con luz natural; un segundo conjunto que recibe luz según el momento del día y la estación del año (donde está el gran bisonte) y el resto se halla en la zona de penumbra, al interior de la cueva. Se trata de figuras de animales y signos, hechos con trazo fino.


Igualmente la excavación ha proporcionado piezas de industria ósea decorada y de arte mueble (en forma de objetos de adorno colgantes, hechos sobre conchas y cuentas de hueso perforadas), de las que no tengo imagen.

Para saber más:

David ÁLVAREZ-ALONSO, José YRAVEDRA, Álvaro ARRIZABALAGA, Jesús F. JORDA PARDO y Nemesio HEREDIA (2009): La Cueva de Coimbre (Peñamellera Alta, Asturias,España): su yacimiento arqueológico y su santuario rupestre. Un estado de la cuestión en 2008. MUNIBE (Antropologia-Arkeologia), nº 60, pp. 139-155

martes, 28 de enero de 2014

El Palacio de Aldovea, San Fernando de Henares, Madrid.

En esto de la Arqueología pasan cosas curiosas...

Gracias a ella, he podido conocer sitios, a veces hermosos, a veces terribles y te das cuenta de que se pone sobre la mesa la calidad humana de quienes participan en las excavaciones. También sucede que, a veces, olvidas esos lugares, pero da la cochina casualidad de que, en un momento determinado te viene a la mente el sitio y poco después, una serie de TV te pone delante de la nariz ese sitio y plafff, pues entrada al canto para el blog. Este ha sido el caso del capítulo 16 (175) llamado Cadena de favores, temporada 11 de la serie El Comisario, rodada una parte en uno de esos sitios olvidados (sale hacia el final).

Se trata del Palacio de Aldovea, en la localidad de San Fernando de Henares, un sitio que apenas es conocido en la Comunidad de Madrid, a pesar de que ahora mismo está habilitado para celebrar eventos sociales (y me temo que no por un módico precio...). Hay que llegar atravesando Torrejón de Ardoz, por la carretera de Loeches y desviándose por el camino del Castillo:


El palacio de Aldovea tiene el aspecto característico de muchas edificaciones madrileñas: una planta más o menos cuadrada con torres destacadas en las cuatro esquinas, fachadas y muros de ladrillo visto y granito, una portada principal con escudo nobiliario y un gran patio central al que dan los diversos espacios interiores (escalinata y dependencias varias).

Claro que este parrafillo anterior es una manera muy burda de simplificar todo un proceso de construcción histórico que arranca en el siglo XVI, cuando empieza a aparecer citado el edificio en las fuentes escritas, sobre todo relacionándolo con el arzobispado de Toledo, entonces propietario del terreno donde se asienta el palacio, el soto de Aldovea, a orillas del río Henares y las rentas que de ahí obtenían (de la hierba -para ganado y mimbres-, la leña y la caza que proporcionaba).


El nombre, Aldovea, ha llevado a pensar erróneamente que su construcción se realizó sobre un edificio islámico anterior, cuestión no sería 100% descartable, pero que ni las fuentes documentales ni las arqueológicas confirman de ninguna manera.

La palabra Aldovea vendría derivada de la palabra aldehuela (del árabe andalusí aḍḍáy‘a, la villa, y este del clásico adḍay‘ah الضيعة) pero nada más.

Sí, en cambio, está probado que tanto en el alzado como en la planta se puede determinar la estructura de una casa fortificada, de cronología bajomedieval, s. XV, que posteriormente se modifica para adaptarla a un uso productivo y recreativo. Así se describe un documento de 1501: casa fuerte, cercada de su muralla y cuatro cubos en cada esquina. En 1518 además citan de ella: está a dos leguas de Alcalá ribera de Henares, en un soto donde hay conejos y no tiene armas ni guarnición.

Además del edificio palaciego, hay caballerizas y espacios de servicio (como sótanos, en los que se alberga una bodega y un aljibe) porque el destino final de la edificación fue servir de residencia al cardenal de Toledo las veces que visitaba el soto, que hasta 1802 fueron muchas. En esa fecha, Godoy se lo compra a su cuñado, el arzobispo Luis de Vallabriga y en 1804 se vende a la casa real, en cuyas manos permaneció hasta 1869, fecha en que se vuelve a vender en cumplimiento de la Ley de Desamortización. Es curioso comprobar en la documentación que durante esa etapa (1804/1869) se contrató a dos personas (Joaquín del Álamo y Félix Valdés) para mejorar la explotación de la finca: se pusieron regadíos con estanques y norias, se roturaron y cultivaron tierras baldías y se plantaron árboles y se dio trabajo a más de 100 familias del entorno.


Desde el lado sur se desciende a la huerta y a los jardines, mediante esa escalera de la imagen.

Durante la Guerra Civil, el Palacio sirvió de cuartel general al general Miaja, encargado del frente del Jarama.


Escudo del infante Luis Antonio de Borbón y Farnesio, hermano de Carlos III, uno de los señores del palacio, como cardenal administrador de los arzobispados de Toledo y Sevilla. Pero no hizo mucho caso del edificio, que terminó el siglo XVIII muy deteriorado...


Para saber más:

El Castillo-Palacio de Aldovea, Julio Escalona Monge, María Luisa Menéndez Robles, Francisco Reyes Téllez. Jornadas sobre el Real Sitio de San Fernando y la Industria en el siglo XVIII: 18 y 19 de octubre de 1996. Parque empresarial de San Fernando, 1997, págs. 325-346.

La casa palacio del Soto de Aldovea: estudio histórico artístico, África Martínez Medina, Ana Isabel Suárez Perales. Anales del Instituto de Estudios Madrileños,  Nº. 29, 1990, págs. 75-106.

Intervenciones arqueológicas en el Real Sitio de Aldovea (San Fernando de Henares, Madrid), María Luisa Menéndez Robles, Julio Escalona Monge, Francisco Reyes. Bolskan: Revista de arqueología del Instituto de Estudios Altoaragoneses, Nº 21, 2004 (Ejemplar dedicado a: XXII Congreso Nacional de Arqueología. IV Edad media/Varia), págs. 155-170.

El despoblado de Baezuela, el soto de Aldovea y el mayorazgo de los Mendoza complutenses en los comienzos del siglo XIX, Luis Miguel de Diego Pareja. Anales Complutenses, Nº. 19, 2007, págs. 259-273.

jueves, 9 de enero de 2014

El poder de la Alhambra

Ir pillando entradas para la exposición


Dentro de las actividades organizadas para la celebración del Primer Milenio del Reino de Granada (1013-1023), esta exposición pretende mostrar los logros alcanzados en al Andalus, analizando la evolución de sus múltiples manifestaciones artísticas, científicas y culturales y señalando los contactos que unifican y aprecian el occidente islámico, sin olvidar el rico legado que aportó a los territorios cristianos, brutalmente despreciado unos pocos años después.

La elección de la Alhambra como centro de esta exposición permite que todo el recinto monumental se convierta en contenedor y, a su vez, en el objeto más preciado de la muestra, constituyendo, básicamente, el punto inicial y final de un recorrido estético, histórico y cultural que va desde la conformación de Granada como entidad política independiente del califato de Córdoba (ca. 1013) hasta la aniquilación del reino nazarí (1492).

Nazarí viene de la castellanización del nombre de la familia Banu Nasr, procedentes de Zaragoza, uno de cuyos miembros, Mohamed ibn Nasr se proclamó señor de Arjona (Jaén) y de ahí comenzó su expansión por el sur peninsular, una vez derrotados los almohades en Las Navas de Tolosa. Mohamed era conocido como al ahmar, el rojo, por el color de su barba y fue el que inicia la construcción de una fortaleza, en origen puramente militar, en el monte de al lado del Albaicín...


martes, 31 de diciembre de 2013

Oscuridad

Espero que te vayas ya, año oscuro.

Nos has herido con enfermedad y dolor a mucha gente a la que quiero, gente muy cercana, demasiado cercana... Me has tenido en guardia en varios hospitales, a la vez, esperando buenas noticias que no terminan de llegar. También has golpeado a gente próxima y a gente que no conozco, de quienes el eco de tu daño sí me ha llegado. Incluso hay a quien le has dejado marcado de por vida, maldito seas.

Nos queda aún mucho que superar, pero vamos a salir adelante, aunque nos lo has puesto difícil, ya lo creo. 

Vete ya.


viernes, 15 de noviembre de 2013

Reivindicaciones nacionalistas

Pues aquí está mi granito de arena al asunto...

Bueno, exactamente mío no es, pero al menos sirvo de transmisión:

VENTAJAS DE SER CASTELLANO


Texto: RAFAEL DE ROJAS

Uno nace en Castilla y la cigüeña que le trae ya viene con un background de campanarios altos y vistas de adobe, de atardeceres extendidos color ladrillo y de castañas pilongas y reciedumbre feliz de brasero. Los castellanos de los pueblos son un poco los gallegos de la meseta, gente poco gesticuladora y de conversación apaisada que siempre se resume en ejo (“eso”). 

Podríamos haber sido los que rigen los destinos del mundo, que por algo aquí estuvieron la Corona, el mercado paneuropeo de Medina del Campo y Aznar jugando al dominó. Pero preferimos quedarnos en nuestro terruño, en nuestra pequeña patria de la que nos sentimos orgullosos. Que básicamente viene siendo el bar de la plaza en el que venden piponazos y unas pocas calles de firme áspero donde rasparse los codos todo el rato, o sea, la infancia.

RESISTENCIA A LOS GUISOS HIPERCALÓRICOS

Los mexicanos tienen su picante y nosotros tenemos los guisos con bien de pimentón y guindilla o simplemente con un sombrero de grasa de unos dos centímetros. Por ejemplo, ahora, los de níscalos. En un escenario de fin de mundo, sólo con ese fondo acumulado seríamos capaces de sobrevivir un par de décadas más que el resto e incluso diez minutos más que los mexicanos. Los guisos castellanos -de las patatas con costillas a los cocidos maragatos- estaban pensados para ir a trabajar al campo, pero sirven también para echarse siestas agosteñas épicas que en cuanto sean modalidad olímpica nos volverán a convertir en un imperio.

TEMPLE FRENTE A LAS TEMPERATURAS EXTREMAS

A un castellano le sueltas en el espacio camino del sol y le parece todo normal. Con ponerse y quitarse una chaquetita de punto lo arregla. El sol sahariano que se combina con noches polares un día cualquiera de julio otorga la misma consistencia angulosa al vino y a los paisanos. Por si fuera poco, la meseta limita con los montes de León, la montaña palentina, la Sierra segoviana y toda esa Cordillera Cantábrica. Va uno paseando, a punto de desmayarse de la calorina, y se topa con una montaña nevada. Se pone la chaquetita y ya está. Y luego está que cada vez que veo en el telediario a un ruso bañándose en algún lago rollo siberiano me acuerdo del río de mi pueblo en pleno agosto y pienso que ahí querría verles intentándolo.

VISTA PANORÁMICA

Los horizontes de Castilla están siempre donde Cristo dio las tres voces. El mundo parece demasiado largo visto desde aquí, así que se prefiere no salir mucho de casa. En este contexto horizontal sorprende aún más que la Corona de Castilla se tragara aquello de que la tierra era redonda. La ventaja genética que hemos sacado de esto es una sagaz vista de lejos que nos permite distinguir desde la puerta de casa si ese tractor se ha metido en nuestras lindes o si ese madrileño vestido de Coronel Tapioca que admira la fuente del pueblo boquiabierto se piensa que está en un safari.

MINIMALISMO 

En ninguna parte se dice tanto con tan poco. Las pausas conversacionales y las apostillas de un castellano son tratados de mil páginas que sólo puede interpretar otro castellano.

HÍGADO DE HIERRO

En algunos pueblos sólo falta que el vino salga de las fuentes. Y como no todo es Vega Sicilia, el castellano acaba desarrollando desde la infancia una resistencia mutante a cualquier cosa que le echen. De ahí vienen un poco los gobiernos que se han apoyado por aquí desde los Comuneros hasta hoy.

GANAR RESISTIENDO 

La costumbre aquí es sentarse en el banquillo de la puerta de la casa a ver pasar vecinos, mozas, rebaños, estaciones, oportunidades y, en general, el mundo. Tenemos claro desde hace unos siglos que todo se acaba convirtiendo “en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”, así que hemos desarrollado una paciencia que nos convierte en fiables, inmutables y los tipos que piden repetir de garbanzos. La fiesta de Castilla y León podría conmemorar la llegada de Colón a América, la Reconquista o la invención de la morcilla de Burgos, pero celebra una derrota, la de los Comuneros. Con esa manera de verlo, somos invencibles.

PINTORESCOS 

Así, a ojo, en Castilla hay dos iglesias por habitante y una boina en cada diez cabezas. Un Washington Irving de 2013 vendría aquí a escribir lo suyo. Puede que instagramear desde el Caribe dé más envidia, pero las fotos exóticas de verdad son las de la meseta.

ESTAMOS DE PASO

La meseta está justo en el medio del universo, así que tenemos Ave, carreteras y Camino de Santiago. Un castellano de verdad no las usa para ir a ningún sitio, como no sea a Madrid a una boda o a Santander a la playa.

OTROS UNA VEZ AL AÑO

En las fiestas de los pueblos es donde los castellanos se permiten no serlo tanto. Cantas, bailas, te abrazas y pareces andaluz un ratito.

PARAPETOS DE LUMBRE

La lumbre es una forma de entender el mundo. Una fuente de energía y el lugar de donde salen las comidas y las historias vergonzantes de cuando eras pequeño. Recuperas la lumbre en cualquier momento de tu vida, le añades una gloria y ya se puede caer el mundo alrededor.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Timofónica, sms Premium

Os adjunto el pantallazo de mi móvil con el número 27407, que es el que me ha mandado el enorme timo este de los SMS Premium.



Hay que solicitar a la compañía que tengáis que bloqueen el número vuestro contra estos mensajes, al menos en Movistar es así.

Usan textos que te hacen pensar que conoces a la persona que lo envía y yo he picado en ello, vaya. Te cobran al contestar al mensaje de marras, 1'40 napitos por cada sms que contestas.

Si ya os han enviado alguno, se contesta poniendo BAJA, mensaje que te cobran pero al menos te libras ya de ellos. 

La actitud de las compañías de teléfonos es siempre la misma Pío, pío, que yo no he sido pero es una mentira podrida porque son ellos los que dan con fines comerciales, los números de sus abonados al resto del mundo que se lo pida, previo pago de una suculenta cantidad de pasta, presumo...

Más info aquí:

lunes, 21 de octubre de 2013

Proyecto Amphora, el alcohol mata más a las mujeres

La cultura del alcohol la tenemos arraigada en el Mediterráneo desde hace miles de años, pero también la explotación de la venta de los productos alcohólicos, sin que estas ventas tengan en cuenta las correspondientes consecuencias malas para la salud. 

El alcohol siempre es malo y su efecto tóxico depende del modo en que se tome, a igualdad de volumen es más tóxico cuanto mayor es el volumen de la bebida que se trate (cerveza 5% aprox., vodka 40/50% aprox.)

La publicidad nos bombardea con el consumo de alcohol, pero igual que con otras cuestiones, nos engaña ya que este producto nos daña, irremediablemente. Por ejemplo, no tiene sentido que en los lugares de trabajo se dispensen bebidas alcohólicas, sean hospitales, centros educativos o el mismísimo Congreso de los Diputados. No digamos nada de venderlo en las áreas de servicio de las carreteras.

Las etiquetas de las bebidas alcohólicas no informan sobre el contenido ni los efectos. El alcohol sólo genera beneficios a unos cuantos y perjuicios a todos, que tenemos que cargar con los gastos que ocasiona tanto en forma de enfermedades, bajas laborales, accidentes, etc.

Se ha dicho que es bueno beber un vaso de vino al día, pero es un cuento chino, suelen estar pagados por las industrias alcoholeras, en grave conflicto de intereses entre lo que se cuenta y quién paga los estudios.

Sólo podría tener cierto porcentaje de beneficio cardioprotector exclusivamente en hombres entre 40 y 60 años, pero destroza el hígado por toxicidad del alcohol: la mortalidad por alcohol es de 138.000 europeos al año, mientras que el efecto cardioprotector evita 15.000 muertes. En el caso de embarazo, el alcohol tiene la capacidad de traspasar la placenta y directamente entra al feto, destrozando las células que conformarán su cerebro.

Las mujeres metabolizan menos el alcohol y hacen más alcoholemia que los hombres, siendo más tóxico para ellas.

Todo esto (y más y mejor explicao) no lo digo yo, lo dice el doctor Antoni Gual del Proyecto Amphora, aquí dejo la entrevista, que como siempre, no se emite en horas que pueda escuchar mucha gente:

domingo, 13 de octubre de 2013

El Huerto de las Monjas de Madrid y otras hierbas

Pues érase una vez un rincón tan desconocido, tan desconocido, que ni los propios responsables de la principal oficina municipal de turismo de la ciudad a la que pertenecía el citado rincón, sabían dónde estaba.

Esto no es un cuento chino, es la realidad del Huerto de las Monjas, pequeño jardín que se encuentra en la calle del Sacramento número 7, de la ciudad de Madrid. La cara de haba, que no hace mucho tiempo me pusieron en la oficina de turismo de la Plaza Mayor, cuando pregunté por las condiciones de visita al Huerto, hubiera sido para repartirla a la vez que la relaxing cup de café con leche...

El caso es que en la web del ayuntamiento sí aparece, pero con el nombre de Jardín Palacio O'Reilly (me recuerda al Gato O'Malley...) y lo describe como un jardín oculto hasta 1972, de titularidad pública -veremos cuándo dura así-, cuya conservación está al cargo del Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid.

¡Para que quede claro, esta inscripción epigráfica se encuentra justo a la entrada!
 En realidad, se trata de un jardín intramuros del monasterio convento del Santísimo Sacramento, fundado bajo esta advocación en 1615 por Cristóbal Gómez de Sandoval y de la Cerda, primer Duque de Uceda (sucesor del su padre, el duque de Lerma, como valido del rey Felipe III), sobre unas casas anejas a su propio palacio de la calle Mayor, el de los Consejos (donde se encuentra el Consejo de Estado), como residencia de las religiosas bernardas descalzas, que se trajo del convento de Santa Ana de Valladolid y que entraron a vivir allí el 21 de junio de 1615. El convento fue demolido en los años 70 para construir unos bloques de espantosos apartamentos, parcialmente ocupados hoy por dependencias municipales, salvándose la iglesia, que fue adquirida por el Ministerio de Defensa en 1979 con destino a albergar la iglesia Arzobispal Castrense de la I Región Militar, función que actualmente desempeña.

Posteriormente, en 1725, el arquitecto Pedro Hernández proyecta otro palacio, también para servir de vivienda a las citadas bernardas descalzas (se ve que andaban mal de espacio...), que es el ocupa el número 5 de la calle del Sacramento. Ya en 1830, la familia Uceda vendió el edificio a la familia Lezcano y de este modo toma el nombre de Palacio de Lezcano, que fue pasando de generación en generación. En 1913 fue utilizado como Museo Nacional de Artes Industriales, hasta su traslado en 1932 a su actual sede de la calle de Montalbán. En 1936, Aurorita Lezcano se casó con Darío Valcárcel, marqués de O’Reilly, del que tomó el nombre con que figura en la web municipal este edificio. A comienzos de la década de los 80, este palacio fue adquirido por el Ayuntamiento de Madrid y el arquitecto Joaquín Roldán Pascual lo sometió a una profunda reforma (no sin polémica), vaciando completamente su interior para albergar dependencias municipales, hoy en concreto la Oficina de Atención Integral al Contribuyente (otro caso de espeluznante fachadismo...)

Entonces, recapitulemos, porque el jardín se encuentra justo en la parte que une ambos edificios, el palacio de Lezcano (en el número 5 de la calle del Sacramento) y los apartamentos espantosos de los años 70, al que se accede descendiendo estas escaleras:

Portilla de acceso al Huerto de las Monjas, en la calle del Sacramento nº 7
El jardín consta de un superficie de 1.109 metros cuadrados, 26 unidades árboreas (a saber: ciruelo rojo, 63%; paulonia, 27%; aligustre del Japón, 15% y cerezo japonés, 8%), 6 unidades arbustivas, todas iguales, de laurentino y 230 metros cuadrados de macizos arbustivos de los cuales el 97% son de hiedra (eso que algunos majaderos llaman hedera, en la peor traducción del inglés a su vez traducido del latín) y el 3% restante de griñolera. Esto y la distribución que le han dado, no permite hacerse una idea del primigenio uso de este espacio, que era servir de huerto para cultivar las especies culinarias que utilizaban las monjas bernardas descalzas.

Eso sí, hay algunos bancos para sentarse y estar allí un ratuco, disfrutando de una paz poco común para el barrio en el que se encuentra. Lo más importante es saber que para entrar hay que hacerlo durante el horario de apertura de las oficinas municipales que se encuentran allí, porque el resto del tiempo, al formar parte de los apartamentos esos, lo cierran a cal y canto y NO SE PUEDE ENTRAR, por mucho que lo mantengamos entre todxs lxs madrileñxs.

Además de las plantas, hay en el Huerto un par de elementos más en los que debemos reparar: una fuente barroca francesa procedente de otro palacio destruido de Madrid, cuya historia está magnificamente contada en este texto de Mercedes Gómez y las paredes de aparejo toledano (construido de ladrillo y riñones de silex) que, me parece, debían formar parte de los edificios demolidos y que debía ser el aspecto de la mayor parte de los edificios de la villa de Madrid no hace tanto tiempo:

Muro de aparejo toledano, en el lado Este del Huerto

Unidades arbóreas del Huerto de las Monjas

Fuente barroca procedente del Palacio de Montellano
Es un lugar al que merece la pena acercarse, preferiblemente con buen tiempo (porque es bastante sombrío)  y una lectura que requiera de atención.