jueves, 4 de diciembre de 2008

Ellas

Son mis amigas, tan especiales que merecen una entrada cada una, pero como no soy capaz de establecer prioridad entre ellas, pues aquí están juntas. A ellas las conocí en universidad, en primer curso una y en cuarto la otra. Seguimos en contacto. ¡Y cómo...!

Ambas han tenido batallas personales, la vida no se lo ha puesto fácil. Pero ahí están, plantando cara a todo lo que el universo las ha echado encima. Ambas madres, ambas historiadoras y básicamente peleonas. Sus origenes bien diferentes, sus educaciones diametralmente opuestas, su resolución ferozmente similar.

Mis hijas me han hecho ver, con muchas risitas, que cuando suena el teléfono y yo contesto, saben inmediatamente quién es de las dos, por el tono de voz con el que respondo a su saludo y sigo la conversación: suave y con palabras rebuscadillas para la una; alegre, casi chillón y castizo para con la otra.

Pertenecen al tipo de mujeres maestras, pero no de las que van dando la brasa, sino de las que aprendes simplemente estando a su lado y viendo como actúan. Incluso a veces puedes aprender de ellas lo que no quisieras hacer en ningún caso, que también vale.

Por favor, seguid ahí, que os necesito.

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