sábado, 29 de agosto de 2015

Vecindarios y seguridades

Se ve que mi paso por Madrid durante estos días viene con ajetreo... 

Esta mañana, mientras desayunaba, ya a eso de las 10'00, he oído por el patio un grito agudo y un golpe seco. Me asomé a la ventana y vi a una mujer mayor, de unos 80 años, tirada en el suelo del patio, gimiendo. El patio lo conforma en parte mi edificio y en parte el edificio contiguo, pero no hay acceso común al mismo, como sucede en algunos patios de manzana. El primer impulso ha sido gritar pidiendo ayuda, asomando algunas cabezas primero tímidamente y luego ya, viendo lo que pasaba, con más decisión. En el 112, cuando he llamado, ya tenían aviso y ciertamente apenas han tardado en llegar unos pocos minutos.

Pero ahí es cuando se ha puesto de manifiesto un problema que ha retrasado bastante el poder atenderla: la mujer vive sola y, claro, no podía abrir la puerta de su casa, su familia más cercana no vive en Madrid y no había medio de acercarse a ella, ya que el patio está también reforzado con unas vallas anti robos. Esto daría para hacer una primera reflexión sobre las personas ancianas viviendo solas en pisos de ciudades grandes, sin tribu que las cuide, pero me resulta personalmente muy doloroso y no quiero tratarlo ahora. No es infrecuente que fallezcan y se pasen días o semanas hasta que se descubre el asunto.

Los pisos que dan al patio también estaban cerrados y las ventanas de la escalera, que hubiera sido un modo muy sencillo de llegar hasta ella, están clausuradas con unas enormes rejas, por aquello de la seguridad. Por esas ventanas, el SAMUR intentaba a gritos saber cómo estaba, ya que a todo esto, la mujer seguía tirada en el suelo del patio, con la barahúnda de los vecinos también gritando y dando ideas sobre como llegar hasta ella, los bomberos preguntado en qué piso vivía para intentar echar abajo su puerta y los municipales intentando hacer callar a todos para poder escuchar a la mujer.

Desde el tercer piso ha empezado a descender un bombero haciendo rappel y al final, desde mi propio edificio han conseguido alcanzarla, gracias a que consiguieron abrir una puerta de las que dan al patio, permitiendo que otros dos bomberos saltaran esas vallas y llegar donde estaba ella, abrir la puerta de su casa desde dentro y que entrara el SAMUR a atenderla.

La mayor parte de mis vecinos y la gente del barrio son personas mayores de 70 años, muy asustadas por las atrocidades que suelen contarles en las emisoras del TDT de las que son espectadoras ávidas. Rejas, puertas blindadas, alarmas, hasta muretes cubiertos con cristales rotos son panorama habitual.

Pues bien, a pesar de todo lo que hemos podido vivir en directo, alguien, cuando ya se habían llevado a la vecina, ha comentado vaya, con qué facilidad han saltado los bomberos, habrá que hacer algo...
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