jueves, 13 de octubre de 2016

Conmemoración de Ashura en Nabatiyeh

Léase Nabatiya, que es una ciudad al sur del Líbano de población mayoritariamente chiíta o shía en árabe: شيعة


CUESTIONES PREVIAS:

Shía significa partidarios, partido, seguidores o adeptos. Originariamente se llamaban shía'tu ali, es decir los seguidores de Ali. La historia se remonta hasta el momento de la sucesión al frente de la comunidad islámica, tras la muerte del Profeta Muhammad. Hablamos del año 632 d.C. / 11 Hégira y del gran abismo que se abrió en la umma (o comunidad de musulmanes) por causa de esa sucesión, que divide a los musulmanes entre sunni y shía.

Tras una serie de eventos entre los que pretendían que esa sucesión quedase en la propia familia del Profeta y los que propugnaban otra solución, llegó a ser califa Abu l-Hasan Ali Ibn Abi Tálib, a la vez primo y yerno de Muhammad, convirtiéndose en su cuarto sucesor. Su legitimidad fue puesta en duda, dando lugar a una guerra civil que dividió a los creyentes en tres grupos: los shi`at Ali o partidarios de Ali, los jariyíes y los sunníes, siendo éstos último los que toman el poder dando lugar al Califato Omeya de Damasco. 

Tras su derrota, Ali se hizo fuerte en la ciudad de Kufa, en donde fue agredido el 19 de Ramadán del año 40 de la Hégira (aprox 25/26 de enero del 661 d.C.) al rezar en la gran mezquita de esa ciudad. Le hirieron con una espada envenenada mientras se postraba en la azalá del Amanecer. Ali ordenó a sus hijos que no atacasen a los responsables. En caso de que Ali sobreviviera, el asesino sería indultado, mientras que si moría, el asesino debería recibir sólo un golpe (aunque no le matasen). Ali murió poco después, el 31 de enero del año 661 d.C. (o sea, el 21 de Ramadán del año 40 de la Hégira). Hasan, su hijo mayor, cumplió el castigo contra el asesino.

Los partidarios de Ali -alíes- nombraron entonces imam o jefe de la comunidad a Hasan. Éste, sin embargo, tras unas escaramuzas con el ejército omeya, decidió evitar a toda costa otra guerra civil y firmó un tratado de paz a resultas del cual abandona el liderazgo de los alíes y se retiró a la ciudad de Medina (su gobierno duró seis meses y tres días). Eso moderó la combatividad de los alíes, que se mantuvieron poco activos durante un tiempo. Todavía no se les llamaba shía, eso sucede algo más tarde.

Cuando en el año 680 d.C. el califa omeya Muawiya muere en Damasco, queda abierta de nuevo la cuestión de la sucesión al califato. Todavía no se había establecido que la dignidad de califa debía ser hereditaria, aunque tanto los Omeyas como los alíes buscan que sea así. Hasan, el hijo mayor de Ali, ha muerto unos años antes, lo que deja al otro hijo de Ali, Husayn ibn Ali ibn Abi Talib como cabeza de los alíes y probable candidato al título de califa por la dignidad que le confiere ser hijo de califa y nieto del profeta Muhammad. Sin embargo, Muawiya antes de morir intenta forzar el paso de un sistema electivo a uno hereditario proclamando califa a su hijo Yazid, en Damasco. Esto no gustó en general y se opusieron principalmente los alíes, quienes invitaron a Husayn, que estaba en La Meca, a acudir a Kufa para liderar una rebelión contra el califa Yazid, a lo que Husayn accedió. Yazid no fue precisamente un modelo de gobernante y se granjeó muchos enemigos, sobre todo al mandar asesinar a parte de la familia del Profeta.

Una vez el califa Yazid se enteró de la rebelión que se prepara en su contra, mandó un ejército al encuentro de Husayn y los 72 guerreros que le acompañan, sorprendiéndole antes de llegar a Kufa, en los alrededores de la ciudad de Kerbala (actual Iraq).



Se entabló entonces una batalla desigual, llamada Batalla de Kerbala, cuyo recuerdo nos llevó ayer a Nabatiyeh. Los 3.000 hombres enviados por el califa Yazid separaron la comitiva de Husayn de los puntos de agua, obligándoles a combatir durante dos días bajo un sol ardiente, al cabo de los cuales quienes aún sobrevivían, entre ellos Husayn, fueron torturados y asesinados. Únicamente se perdonó la vida al hijo menor de Husayn y a las mujeres de la caravana, que fueron conducidas a Damasco para ser vendidas como esclavas. El cuerpo de Husayn fue enterrado en Kerbala y su cabeza llevada también a Damasco para entregársela al califa.

Husayn fue martirizado ese día 10 del mes de Muharram (el primer mes del año musulmán) del año 61 de la Hégira, en la región de Nínive (Kerbalá) en Iraq. Ashura literalmente significa el décimo día, (se cuenta a partir del primer día de Muharram y no coincide en el tiempo porque el calendario es lunar) En árabe, diez se dice ashara. El día del martirio fue viernes y se supone que Husayn tenía unos 56 ó 58 años. Ahora bien, ya antes del martirio de Husayn se celebraba el día de Ashura en recuerdo del ayuno con el que Moisés agradeció la liberación del pueblo de Israel de manos de los egipcios, al parecer el profeta Muhammad solía ayunar en esta fecha y recomendaba este ayuno a sus compañeros, incluyendo la posibilidad de añadir el día anterior o el posterior al mismo. Por eso también es festivo para los sunni y llevan a cabo un día de ayuno.


UN DÍA EN NABATIYEH



En el Líbano hay un número muy elevado de habitantes shía, de modo que Ashura tiene gran importancia y es un día de vacaciones en todo el país. Tiene especial significado en los barrios del sur de Beirut, en el valle de la Beqaa y en la ciudad de Nabatiyeh. En esa ciudad estuve ayer, para asistir a esta conmemoración en vivo y en directo. Hay que vestir de negro y mucha gente lleva pañuelos de un color verde característico, propio del protagonista del martirio.

Se suelen llevar a cabo representaciones de la Batalla de Kerbala y grandes procesiones en las que muchos devotos y devotas se dan golpes de pecho y en la cabeza, donan sangre y se reparten alimentos y agua gratuitamente, como signo de devoción a Husayn.

Donantes de sangre en uno de los puestos

No se concibe que se pase sed, porque Husayn murió sediento y la gente ofrece agua y zumos por todas partes, que puedes coger directamente de mesitas que sacan a las calles, junto a pasteles, pan fresco con zaatar o pequeños bocatas de queso fresco.

Sin embargo, hay una minoría de penitentes que se flagelan de lo lindo como expresión de su amor por Husayn, aunque muchas autoridades religiosas shía lo desaconsejan. En Nabatiyeh el modo favorito de penitencia es hacerse cortes con cuchillas en el hueso frontal, justo encima de la frente, hay quien se arrea en la espalda con pequeños látigos hechos de cadenas de metal... Pude ver hombres mayores y jóvenes, adolescentes e incluso críos de 6 ó 7 años. Pero también chavalas, con sus frentes ensangrentadas y cayéndoles chorretones de sangre por las mejillas.

No se puede acceder al recinto en el que se hacen los cortes, dentro de una mezquita de llamativas cúpulas, pero sí salen a la calle grupos de penitentes, con enormes trozos de telas blancas que conforme pasan las horas se vuelven rojas de sangre pura. Van gritando las distintas advocaciones de Husayn, sobre todo Haidar, haidar, acompañados de unos grandes tambores.

Mezquita dónde se hacen los cortes en la cabeza y parte del estrado donde después se representó la batalla de Kerbala

La emoción es palpable por todas partes, la gente hace fotos y vídeos a los penitentes y les acompañan para secarles la sangre o animarles. Ni que decir tiene que hay ambulancias por todas partes y equipos preparados con camillas para recoger a los que caen redondos, que son bastantes, porque entre la sangre que pierden y el calor que hacía, desmayarse es frecuente. También suele haber  una especie de cofrade mayor que dirige los cantos y anima a los participantes (ésos que dirigen el cotarro no se hacen cortes ni nada parecido...)

No puedo decir qué me impresionó más, pero me gustaría contar lo que no se ve en las fotos, a saber:

- el olor de la sangre, que al principio no se nota, pero conforme pasan las horas y los penitentes sangran más y más, se va extendiendo por la calle. No es un buen olor, hay gente que lleva mascarillas porque al final llega a causar náuseas. No a todo el mundo, hay quien es capaz de comer  altramuces o lo que sea sin problemas, a pesar de ese olor, como a carne pasada ya.

- el ir pisando por la calle charcos de sangre y ver el suelo completamente moteado de gotas, como si estuviera estampada de lunares rojos. A veces los penitentes se paran y se agachan en sus cantos, de manera que al estar quietos un tiempo en el mismo sitio, la sangre cae al suelo y hace esos charcos que no se limpian hasta después. Por ese motivo hay que llevar un calzado adecuado bien cerrado y casi impermeable (yo no lo hice y pasé algo de espeluzne con mis zapatitos veraniegos abiertos). Hay gente que lleva botazas de cuero, tipo camperas pero más fuertes aún.

- la sensación que produce que se te pare al lado un menda o un chaval chorreando sangre y te mire directamente, mientras te salpican gotas de su sangre. A veces se me acercaba un crío pequeño y me mostraba una navaja de cortar el pelo ensangrentada... No sabía que hacer, si sonreír tímidamente aún a riesgo de parecer gilí, agachar la mirada o cerrar los ojos directamente. Menos mal que con las gafas de sol ayudan en estos casos...

- el sonido de los cuchillos o alfanges afilados que llevan, con los que se van golpeando sobre las heridas para que no se cierren los bordes mientras pasean por la calle. A veces los arrastran por el suelo y produce mucho espanto.

- la sorpresa que causaba ver a una guiri como yo en medio de esta historia, en vez de la misma sangría generalizada a la que asistíamos. De hecho, me puse a hablar con algunas mujeres y resultaron ser encantadoras. Me salió la vena patria y les mostré videos de los picaos de San Vicente de la Sonsierra (esos que se dan latigazos en la espalda el Viernes Santo)  y fliparon en colores. Una me miro maravillada y me preguntó si en España somos shías también

Hice algunas fotos y videos, al principio con algo de pudor, luego ya no. Pero no hice muchos, preferí vivir la Ashura sin cámara de por medio. Aviso, son algo potentes las imágenes:

Uno de los grupos de penitentes, ya llevaban más de dos horas de procesión

Mancha de sangre humana en la calle, que la gente luego pisaba como si nada

Contrariamente a lo que parece a primera vista, no había fanatismo feroz, la gente estaba tranquila y a la expectativa, de manera que esa sensación era la que transmitían. He visto gente más imbuida de masa rugiente y enfervorecida en eventos no sangrientos, como partidos de fútbol o mitines políticos.

martes, 11 de octubre de 2016

Las momias de la cueva 'Assi el-Hadath en el valle del Qadisha

Esta mañana me he acercado a ver las nuevas salas del Museo Nacional de Beirut, equivalente a nuestro Museo Arqueológico Nacional. Es uno de esos sitios en los que se está verdaderamente bien y se ve el buen trabajo que se puede hacer en grupo, si se quiere (es que de eso andamos faltos aquí...)


A pesar de la destrucción que sufrió durante la guerra civil libanesa, se ha hecho un esfuerzo enorme por recuperarlo y aún están en ello, con la ayuda de diversas instituciones y organismos internacionales que en este caso, sí están llegando dónde deben.

Como consecuencia de tales trabajos, se acaban de abrir al público nuevas salas en la planta -1 del edificio. Recomiendo llevar una chaqueta para la visita, porque hace un frío de narices en general. En esas nuevas salas hay muchos materiales fenicios (ya los pongo otro día si eso...) pero lo que más me ha impresionado es una pequeña sala, climatizada en frío, necesariamente oscura y un poco espeluznante, a la que se accede por una gruesa puerta de cristal que se abre con un mando.


Es la sala de las momias de la cueva de 'Assi el-Hadath en el valle del Qadisha, en la que se exponen tres cuerpos humanos momificados, dos bebés y una mujer, que seguramente eran familia porque aparecieron juntos.

(ACTUALIZADO 21.11.2016) Acabo de encontrar esta imagen de la vitrina que contiene a la mujer y uno de los críos:


Esta imagen de abajo corresponde al valle dónde se encontraron, cerca ya de la ciudad de Trípoli


Se encontraron ocho cuerpos envueltos en tejidos y enterrados directamente en el suelo, momificados de manera natural dentro de la cueva 'Assi el-Hadath en el valle del rio Qadisha, al norte del Líbano. Las momias fueron encontradas el 13 de julio de 1990 por un grupo de espeleólogos que trabajaban con el Groupe d'Etudes et de Recherches souterraines du Liban (GERSL). Inicialmente, el descubrimiento consistió en una sola momia de un bebé de cuatro meses de edad, Yasmin (le dieron este nombre)
Esta cueva, debe su nombre 'Assi العصي (inaccesible) a su complicado emplazamiento en un farallón casi vertical, que dificultó muchísimo los trabajos de excavación debido a lo peligroso que resultaba acceder a la boca de la cueva. Momificar cuerpos no forma parte de las tradiciones funerarias libanesas, en este caso se trató de un proceso natural, debido a las condiciones climáticas, que ha permitido la conservación de los cuerpos desde hace unos ocho siglos, ya que se han datado en el siglo XIII d.C.

Además de las ocho momias se descubrieron también muchos objetos de la vida cotidiana de la gente que ocupó esa cavidad, como tejidos bordados, objetos de cuero, cerámicas, joyería y algunos textos manuscritos en siriaco y árabe.


La mayor parte de los vestidos, túnicas, camisas y grandes mantones rectangulares son de algodón teñido y algunos están muy adornados con bordados de hilo de seda, de una forma muy parecida al tatriz palestino, es decir, en punto de cruz formando motivos. Desde luego constituyen un referente fundamental para el estudio del arte textil medieval libanés.

Igualmente la cueva ha proporcionado una buena colección de sandalias, suelas, botines y cinturones de cuero en un muy buen estado de conservación. Ver las botitas de uno de los bebés da mucha penita, son exactamente iguales a las que usamos ahora...

Entre los otros objetos que dan testimonio de cómo era la vida cotidiana de la gente que habitó esta cueva en el siglo XIII encontramos peines y cucharas de madera -algunas pintadas-, candiles y palmatorias de terracota, vasijas y sartenes de cerámica, con evidentes huellas de uso. ¿Qué comían...? Pues hay también haces de espigas de trigo, pieles secas de cebolla, escobajos de uvas, hojas de laurel, cáscaras de almendras y nueces, todos ellos alimentos que aún se siguen consumiendo aquí.

Los manuscritos incluyen oraciones, cantos litúrgicos y talismanes, que dan testimonio de las creencias religiosas de estas personas, pero también de elementos más terrenales, como cartas o actas de propiedad de tierras, que les relacionan con la localidad cercana de Hadath el Jebbeh.

La cronología del yacimiento ha podido establecerse gracias a las monedas encontradas, que pertenecen una a la época de las Cruzadas y las otras datan del reinado de los sultanes mamelucos Baybars (1260-1277) y Qalaun (12079-1290). El siglo XIII fue un periodo muy convulso en esta parte del mundo, con las luchas entre mamelucos y cruzados por la dominación de la costa del Levante mediterráneo.

Seguramente, ése fue el motivo que llevó a esta gente a refugiarse en un lugar tan apartado...

lunes, 3 de octubre de 2016

Peques de Alepo

Parte de mi tiempo aquí lo paso en un centro educativo para refugiados. A él acuden madres y peques hasta 6 años y estudiantes de primaria y secundaria a hacer deberes, ya que a la organización que lo lleva a cabo, no se la permite escolarizar a mayores de Educación Infantil.

A las madres se les da clase de inglés, ofimática, alfabetización en árabe y diversos talleres profesionales que les permitan encontrar un trabajo aquí y mejorar su situación, normalmente horrorosa. Como la mayoría tienen bebés o críxs muy pequeñxs, mi tarea consiste en estar con ellxs (junto a otras mujeres refugiadas) y cuidar esos peques mientras las madres (a veces también hermanas mayores, como quinceañeras) acuden a clase.

Hace poco han venido un grupito nuevo, de Alepo. Su situación es lamentable en cuestiones de salud, sobre todo bucodental (tienen los dientecillos de leche totalmente comidos por caries, muchos han perdido parte de la dentadura y roen la comida como ratoncillos...) y en oftalmología: ojos vagos sin tratar, alguna que otra herida...

Y no digamos nada en cuestiones psicológicas: tienen mucho miedo a todo, apenas hablan, no saben expresar sus sentimientos o necesidades... por ejemplo, los más peques si quieren agua, gritan y lloran señalando los contenedores hasta que se les da un vaso -lo mismo con cualquier otra cosa-. Otra constante es la dificultad para gestionar conflictos, como los que genera un simple encontronazo al andar por la clase o que dos quieran usar el mismo lápiz. Normalmente se solventa a golpes y la primera tarea de las cuidadoras, o sea, nosotras, es mostrarles que ése no es el camino. Asusta ver la carga de violencia que asoma en sus ojos cuando se enfrentan por cualquier tontuna, miradas durísimas que sostienen hasta que empieza la lluvia de golpes, patadas y puñetazos, con mucha inquina y soltando toda la mierda que llevan dentro. Es muy raro que establezcan otro tipo de contacto que no sea el de los golpes, aunque según van cogiendo confianza terminan por dejar esas actitudes y se muestran muy cariñosos, cuidando de los peques con mucha solicitud también. Cuando empiezan a reír o cantar, es todo un triunfo.

A la vista de los recientes acontecimientos, me pregunto hasta cuándo vamos a seguir recibiendo peques así. No quiero pensar en los que siguen allí, la cámara de los horrores sigue encendida.



Por si puede ser aportar algo: https://www.jrsmena.org/donate#EN_7

martes, 27 de septiembre de 2016

Sofía o el origen de todas las historias

Otra vez Rafik Schami, o sea, Rafik del Cham (antiguo nombre de Siria y parte del Próximo Oriente).

No puedo decir que no me haya gustado, sería mentir. Pero sí digo que tengo la sensación de que está escrito con cierta premura y hay algunas novedades en el estilo que aún no estoy segura de que hayan mejorado la calidad del escritor. Como en todos sus libros, además de Siria y en concreto Damasco, Beirut tiene un protagonismo destacado.

Lo que se aprecia desde la línea primera es que está escrito desde un conocimiento muy profundo de la realidad siria y que nos puede ayudar a comprender muchas cosas de esta maldita guerra que ya lleva seis años matando a gente inocente.

- Vayamos a comer algo, tengo hambre- propuso Karim al ver un restaurante.
Lo sugirió sobre todo por romper el silencio. Y Salman asintió.
Comieron callados y siguieron su camino. Pasaron junto al centro cultural iraní y no tardaron en llegar a la calle de Yusuf al Azhma. Karim seguía a Salman. Llegaron a la plaza, en cuyo centro se erigía la estatua del mártir al Azhma. Había sido oficial del ejército otomano y el primer Ministro de Defensa de la Siria liberada. Pero esa liberación bajo el mando del príncipe Faisal y de Lawrence de Arabia no había sido más que una bella ilusión. Miles de jóvenes habían perdido la vida en el campo de batalla, cuando hacía tiempo que franceses y británicos se habían repartido las tierras árabes en un pacto secreto. Siria y el Líbano constituían el botín de los franceses.
El ejercito sirio había disuelto previamente la monarquía para que los franceses pudieran ocupar el país sin resistencia. Pero el orgulloso kurdo Yusuf al Azhma no quería someterse y movilizó a la población para que se opusiera a Francia. En 1920 unos tres mil hombres fueron tras él cantando y bailando. Algunos sólo llevaban puñales y narguiles. Los damascenos no libraban una batalla desde hacía siglos. Eran una provincia otomana. Ni siquiera aquéllos con cierta experiencia, los cuatrocientos de la caballería armados con espadas y antiguos fusiles de baqueta, tenían la menor idea de lo que les esperaba. En Maisalún,  a unos 25 km. de Damasco, se enfrentaron al moderno y bien equipado ejército francés al mando del general Henri Gouraud. En apenas unas horas, los franceses con sus tanques, aviones y armamento moderno aniquilaron a más de quinientos hombres. Entre los caídos se encontraba Yusuf al Azhma, de treinta y seis años.
Es el único ministro de Defensa de la historia árabe muerto en campo de batalla.
Salman contempló el monumento. Lo rodeaban el caos de la circulación y el hedor del diésel.



El General Yusuf al Azhma, con el uniforme militar de Ministro de Defensa en Siria. Fue asesinado en la batalla, poco después de que se hiciera esta foto, en Maisalún, en la carretera de Beirut a Siria, mientras luchaba contra el ejército francés el 24 de julio de 1920.


La plaza en una foto de antes de 2010. Se encuentra en una de las zonas "pijas" de Damasco. Justo el edificio triangular tenía una tienda Benetton...




martes, 20 de septiembre de 2016

Beirut otra vez

Desde la última entrada en Arqueológica Danza han pasado bastantes cosas, incluido un periodo largo entre Madrid y Cantabria y, sinceramente, poco tiempo para sentarme a escribir.

Ahora, ya de nuevo aquí, en el este del Mediterráneo, pues me animo a contar un par de cosas.

La primera es que el Líbano nos ha sorprendido con una brutal subida de precios que afectan a la alimentación y los productos básicos. Una de las cosas buenas de este lugar era que las verduras y las frutas locales, además de muy buenas, eran muy baratas. Pero ya no lo son.

Por ejemplo, la compra de hoy en la frutería:
  • 1 kg. de calabacines - kusa, كوسة - pequeñitos, de color verde claro y con el pedúnculo que los une a la mata lleno de espinas minúsculas que te destrozan los dedos si lo agarras por ahí


  • 1 kg. de peras de agua
  • 2 granadas dulces - roman helwe, que aquí hay granadas dulces y ácidas (demasiado para nuestro gusto)
  • 3 cebollas indias, que es como llaman a las moradas de toda la vida,
  • un melón de esta parte del mundo, que son así, con un sabor algo diferente (no se encuentran normalmente los de tipo piel de sapo, más conocidos como los de Villaconejos:
Todo esto casi 30 dólares, o sea, una pasta. 

Las repercusiones sobre la vida de las personas refugiadas son tremendas, ya que la mayor parte de ellas apenas consiguen ingresos y esta subida de precios está resultando atroz para ellas.

La otra novedad es que volvemos al problema de las basuras. Vuelven a acumularse por todas partes, incluso hay quien ha visto echar la basura al mar, por el barrio de Jnah, que no es precisamente el más glamuroso de Beirut (qué casualidad...), entre capas de arena que naturalmente el agua se llevará en muy poco tiempo. En fin...


viernes, 27 de mayo de 2016

Minas y desminadores

Ir en coche por esta ciudad de Beirut a veces trae sorpresas mayores de las habituales, como la tuve el pasado lunes.

Iba yo tan contenta camino de mi cole, porque no había mucha gente, cuando me adelantó un convoy compuesto por una ambulancia y una fragoneta de esas que suelen utilizarse por aquí como medio de transporte colectivo, bien en los coles, bien para empresas, bien como sustitutos de los autobuses de línea o los urbanos. Hasta ahí normal.

Pero lo que me hizo fijarme en ellas fue el color blanco brillante de ambas y el cartelito que estaba rotulado en los dos vehículos, por todas partes, para hacerlo bien visible:

HUMANITARIAN MINE ACTION


También tenían unos logos, que indicaban la participación de la Unión Europea y danesa en el asunto.

Me impactó ver que venían desde la carretera de Damasco, ambas ambulancia y furgonetilla, ésta llena de gente joven. Justo el tandem perfecto, los que se juegan el tipo en los campos quitando las minas y el equipo sanitario, por si acaso alguien salta por los aires.

Y así, de repente ¡plaffff! una calle cualquiera de esta ciudad te abofetea sin pensarlo dos veces y te pone frente a una de las realidades más horrorosas que existen: los campos de minas.

Me puse a buscar y resulta que pertenecen a un grupo danés que se llama DANISH DEMINING GROUP, que además de en otros muchos lugares, trabajan en Siria, ya que entre las atrocidades que están cometiendo los bandos en guerra, está la de sembrar de minas amplias zonas de Alepo, Daraa, Raqqa, Hasaka, Homs, Hama y el entorno rural de Damasco. Me dio un pellizco en la barriga, porque esa gente que iba en el convoy, desde la carretera de Siria, son los que limpian el terreno e intentan devolver la vida cotidiana a la gente.

Pasaron rápido, hacia el centro de Beirut y no tuve tiempo ni ocasión de parar para hacer una foto en condiciones. Así que tiré de mi personalidad conductora libanesa, que poco a poco se va conformando en mi cerebro, y aprovechando un stop saqué esta imagen:


sábado, 21 de mayo de 2016

El Podemos libanés

Muchas personas me están mandando el enlace al artículo de Natalia Sancha que ha salido hoy en El País: El Podemos libanés surge de las urnas municipales.

Una vez leído, me he puesto a mirar cosas sobre ellos y he encontrado lo siguiente:

El movimiento que da origen a este partido nuevo que se ha presentado a las elecciones, en efecto es el Tol3et Re7etkom,  طلعت ريحتكم, o sea Apestas o YouStink, que fue la respuesta a la pésima gestión de la basura en este país. Ellos mismos se definen así en su web:

Tol3et Re7etkom is a Lebanese grassroots movement created in response to the government's inability to solve the trash crisis in a sustainable way.
(Tol3et Re7etkom es un movimiento libanés de base creado en respuesta a la incapacidad del gobierno para resolver la crisis de la basura de una manera sostenible)

Este movimiento, que se echó a la calle el verano pasado con protestas por las toneladas de basura sin recoger por todo Beirut y que fueron muy violentamente reprimidas, es el germen del Beirut Madinati (Beirut mi ciudad), que es el partido que este año, de cara a las elecciones municipales que se están llevando a cabo a lo largo del mes de mayo en todo el país, se ha presentado formado por un equipo de 12 hombres y 12 mujeres (frente a los tradicionales, que apenas llevan mujeres en sus listas), autoproclamados políticamente independientes, para mantenerse lo más lejos posible de las estructuras políticas tradicionales, clientelistas y milicianas, que funcionan habitualmente en El Líbano.

En Ejjpaña diríamos que son de centro-izquierda. Su programa tiene tintes muy actuales para este país y su objetivo es modernizar la vida política libanesa, lo que plasman en acciones como usar una web, escribir un programa electoral o publicar sus finanzas. Igualmente quieren reactivar los municipios, que actualmente son consejos consultivos, es decir, no toman decisiones sobre la vida  del municipio.

Beirut Madinati organizó algunas asambleas para sondear la opinión de la gente en temas básicos de ámbito urbano y lo hacen como una reacción de la clase media-alta beirutí más progresista, que ve que no puede gestionar la ciudad en la que vive como debiera ser en el s. XXI, sino que está gestionada por una oligarquía casi tribal que impone un sistema electoral medieval: en Beirut vota gente que no vive aquí. En su programa hablan de transporte público, de gestión de residuos, de espacios verdes, de vivienda, de cuestiones sociales...


Rechazan el modelo tradicional de votación, que no responde a la realidad social porque obliga a votar en los lugares de inscripción de los antepasados (y desde 1932 no se hacen nuevos censos). La gente no vota en su municipio, sino en el de sus abuelos y muchas veces se paga dinero a los votantes para que se inclinen por un candidato concreto y, según en que sitios, se sigue manchando el dedo gordo con tinta para evitar que se vote más de una vez...

No han conseguido apenas votos, porque dónde tenían candidatos con posibilidades de salir, el resto de partidos se han unido en listas únicas (sin importar la comunidad religiosa a la que pertenezcan) que son las que se han elegido finalmente.

Una pena, la verdad.


viernes, 20 de mayo de 2016

Firdaus, la Mujer en punto cero

El pasado 6 de mayo, en el salón de actos del Museo de San Isidro, estuvo hablando sobre creatividad y disidencia Nawal el Saadawi. Tuve la fortuna de asistir, a pesar de la lluvia y el fresco, que estaban ahí empujando para que me quedara en casa. Fui solica, sin ninguna de mis compañeras habituales en este tipo de eventos, pero sabía que allí iba a encontrar caras amistosas, porque lo organizó todo la Librería Mujeres de la calle de San Cristobal. Y efectivamente así fue, estaba la troupe habitual de la librería y mucha gente más.

Nawal es una yaya, que nació en 1931 y ha tenido una vida de todo, menos cómoda y tranquila. Su manera de dirigirse a la audiencia fue directa, haciéndonos preguntas, planteando dudas y problemas, incluso ofreciendo su puesto en el estrado para dialogar con ella. Nunca había asistido a una conferencia con una ponente semejante, tan interesada en que las asistentes participasen.

Como resultado de esa conferencia, me traje a casa dos libros de ella. No son recientes, están escritos en los años 70, pero no han perdido un ápice de actualidad, lamentablemente.

Voy a poner una cita del que se titula Mujer en punto cero. Está editado en la Colección Femineras de la editorial horas y HORAS, y fue escrito en 1975.


Allí tenía una amiga que se llamaba Wafiya. Su cama estaba al lado de la mía. Cuando se apagaban las luces, acercaba mi cama a la suya y nos quedábamos charlando hasta la medianoche. Ella me hablaba de un primo de quien se había enamorado y que también la quería y yo le hablaba de mis esperanzas para el futuro. No tenía nada que contar sobre mi pasado o mi infancia y ningún amor, ni nada parecido en el presente. Sólo podía hablarle de cosas relacionadas con el futuro. Todavía era mío y podía decidir libremente sobre él y moldearlo a mi antojo.
A veces imaginaba que sería médica o ingeniera, o abogada o jueza. Y un día todo el colegio salió a la calle para participar en una gran manifestación contra el gobierno. Sin saber cómo, me encontré subida en hombros de las chicas mientras gritábamos:
-¡Abajo el gobierno!
Cuando regresé al colegio tenía la voz ronca, el pelo revuelto y varios desgarrones en la ropa, pero me pasé toda la noche imaginando que sería una gran dirigente política o jefa de Estado.



jueves, 19 de mayo de 2016

Un día en Tiro, صور

Sí, en Tiro, localidad al sur del Líbano, que es un lugar precioso, con el Mediterráneo en todo su esplendor y las mejores playas de todo el país, tipo Costa Blanca, largas y de arena fina.

También hay unos tremendos campos de refugiados palestinos, rodeados de muros y vallas con concertinas que son El-Buss مخيم البص Al Rashidiya أل رشيديه

Pero ninguno de esos sitios citados han sido el objeto de nuestra visita hoy, sino el yacimiento arqueológico donde está trabajando un equipo de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, en la antigua isla (ahora no lo es) que dio origen a la ciudad.

Entre salir de Beirut con sus check-points interminables y el tráfico horrendo hemos llegado a las mil y pico, de modo que no hemos podido ver su trabajo in situ y además han tenido que recogernos porque no dábamos con el lugar concreto. En nuestro árabe macarrónico preguntábamos por la almacabra y todo el mundo nos dirigía al yacimiento visitable, de tal manera que hasta los guardas de la entrada se han mosqueado de vernos llegar unas 3 ó 4 veces y dar la vuelta.

Pero al final lo logramos y hemos visto el lugar, ya que han tenido la deferencia de esperarnos, aunque ya habían terminado la jornada (al mediodía hay que parar un rato, porque de lo contrario puedes acabar como una sardina asada y eso que hoy no hacía mucha calor).

Lo primero que he pensado al entrar ha sido menos mal que hay gente en el mundo que sabe leer este tipo de sitios, porque yo lo que he visto ha sido un galimatías espeluznante que fácilmente hubiera podido confundir con cualquier otra cosa.  Acostumbrada a los yacimientos paleolíticos en cueva, tan ordenaditos ellos, con sus niveles normalmente muy bien estratificados... enfrentarse a ese maremagnum de muros, aljibes, tinajas, acueductos y qué se yo más elementos, todos ellos de distintas cronologías y superpuestos de tal manera que parecen un cubo de Rubik, pero abarcando desde la Edad del Bronce hasta la actualidad. Además con el problema añadido de tener que reexcavar sobre antiguas catas de las que, por causa de la guerra, no hay documentación ni publicaciones.

Pero en cuanto te empiezan a explicar lo que hay, mecachis qué bien se ve todo. De modo que el horror se transforma en fascinación y ganas de echar rodillas a tierra y ponerte al tajo. No hay fotos como medida de protección del sitio, vayaaser que algún furtivo se le ocurra darse un garbeo...

Sin embargo, lo mejor del día ha sido compartir con ellos el rato de comida, en un sitio justo encima del mar, el Al Fanar Pub (o sea, el Pub del Faro) y poder hablar de mil y una cosas, desde la manera en que trabajan hasta las vivencias que se tienen en este país. Ahí, en la sombra de una pérgola, con el aire del mar y un poco de hummus, tabule y arroz con pollo, hemos pasado un par de horas casi sin enterarnos (al menos nosotros). 

Finalmente, nos han mostrado el lugar donde están viviendo, que sirve como centro de investigación y espacio de descanso. Y como eso es lo más necesario durante una campaña de excavación, nos hemos largado para que pudieran continuar su jornada sin darles más la brasa.

¡Desde aquí les mando todo nuestro agradecimiento por su hospitalidad y su paciencia con nosotros!


Vista desde el Al Fanar Pub, mirando hacia el Norte, con el faro del que toma nombre el sitio.
Había un hombre trabajando por el andamio, sin medidas de seguridad y andando descalzo; sus pies se agarraban a las barras (no había tablones para andar) dejando bien claro que los humanos pertenecemos al orden de los primates sin duda alguna.


A nuestros pies, restos de columnas de granito, erosionadas por el mar. El entarimado es dónde están las mesas del Al Fanar.


Más columnas, hacia el Sur. También se ve la parte lamentable, la suciedad de la playuca y eso que nos han dicho que han puesto papeleras recientemente.

Y esta, solo para molestar a lxs intransigentes



martes, 10 de mayo de 2016

Alcuzcuz de Alhuzema

Hacía tiempo que no tomaba comida tan rica... tanto, que en esta estancia madrileña he ido ya dos veces a este restaurante, el Alcuzcuz de Alhuzema, donde bordan todo lo que tienen en la carta e, incluso, lo que no, como la pastela de gambas y fideos. Es de lo más recomendable, porque no es fácil encontrarla en Madrid (la hacían en la Tetería Sultana, pero por desgracia ya cerró hace algún tiempo). Esta pastela no lleva ni azúcar ni canela, es totalmente salada y tiene un sabor espectacular, a fideuá podría decirse, sin exagerar mucho porque en el fondo ambos platos tienen la misma base.



El restaurante está en la calle de la Farmacia, 8 de Madrid, muy cerca de la Plaza de Alonso Martinez, del nuevo (espantoso) mercado de Barceló, del Colegio de Arquitectos y del barrio de Chueca. Los datos están en el enlace de antes y no pongo más. Lo mismo de la carta, porque todo lo que tienen está buenísimo.

Pero hay algunas curiosidades que sí me gustaría comentar.

Alcuzcuz كوسكوس :

Esta palabra es la castellana fetén para definir este plato, tradicional amazight, en cuya lengua se llama  seksū o kseksū, que significa redondeado. Tan castellano es que hasta aparece como nombre de un personaje en una de las obras de Pedro Calderón de la Barca: Amar después de la muerte o El Tuzaní de las Alpujarras.  Decir cuscús es hablar árabe, pero tiene un significado muy diferente si quien pronuncia la palabra es magrebí o mashrequí... si a alguien le da curiosidad, que lea el capítulo correspondiente a este plato en el libro Aroma Árabe, de Salah Jamal.

Alhuzema الحسيمة

También alhuceima o alhucema. Es el nombre de una localidad marroquí próxima a Melilla, situada a orillas del Mediterráneo, pura zona bereber rifeña. Esta palabra significa espliego y el nombre viene de la abundancia de esta planta que se encontraba en esta zona.

Lavandula angustifolia o alhucema

Merece la pena acercarse, a la ciudad porque es una región preciosa, con unas playas espectaculares y donde puede comerse pescado fresco, además de visitarse el Parque Nacional de las Alhucemas. Aquí tenéis unas imágenes de la bahía donde se encuentra:



Y al restaurante el Alcuzcuz de Alhuzema porque además de lo bien que cocinan, la atención es magnífica, tienen una música muy bonita y aprendes un montón de cosas.

¡Buen provecho!